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En la primavera de 1999, estos
cinco músicos de Noruega y
Suecia se reunieron para formar
Atomic, una de las bandas
acústicas más poderosas del
nuevo milenio. Atomic consiguió
inmediatamente una fuerte
identidad de grupo sin perder
por ello la libertad de
expresión individual de cada uno
de sus miembros.
Según el diario The Guardian, su
música es “una de las más
apasionantes y desinhibidas que
se ha escuchado en mucho tiempo
en Londres”. La banda combina la
eficaz y vanguardista sección
rítmica de Oslo, con Harvard
Wiik al piano, Ingebrigt Haker
Flaten al bajo y Pall Nilssen-Love
a la batería, formación que
obtuvo excelentes críticas
cuando integraban el grupo
Element, y en la línea de frente
dos músicos de Estocolmo: el
trompetista Magnus Broo y el
saxofonista Fredrik Ljungkvist.
“La música es groovy, en el
sentido de que necesita de la
gente, va en busca de contacto
humano, no es una música
introvertida”, dice Haker Flaten.
En sus composiciones destaca una
característica aproximación al
free y la interacción y
habilidad para llevar la música
hacia nuevas e interesantes
direcciones, lo que les ha
permitido colaborar con una gran
variedad de músicos de jazz,
entre los que se cuentan Chris
Potter, Ian Ballmy, Ken
Vandermark, etc.
Mezclan hábilmente fulminantes
pasajes de conjunto con efusivos
solos. Aunque es evidente la
influencia de músicos como
Archie Shepp, Charles Mingus,
George Russell y Keith Jarrett,
tiene igual importancia el free
jazz europeo de los años
sesenta. Para Atomic, la
tradición americana y europea
del jazz es más una inspiración
que una restricción. Un punto de
partida desde donde alcanzar su
propia posición en la música.
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