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Alcalá
Venceslada en su Vocabulario
andaluz define la voz taranto
como “natural de la provincia de
Almería”, y recoge también la
frase “ese es un taranto que
vino de minero y hoy está rico”.
En el Diccionario Enciclopédico
Ilustrado del Flamenco:
“Taranto, m (De taranta). Cante
similar a la taranta, o
modalidad de ella, de la que se
distingue por obedecer su toque
a la tendencia acompasada de la
zambra, ejecutado en el mismo
tono que la taranta y la
cartagenera // 2º. Baile
flamenco que se acompaña del
cante del mismo nombre”. Y
usamos parte de esta definición,
ante la omisión que para esta
voz tiene el D.R.A.E. que
registra la de taranta como
“canto popular propio de los
mineros”. Hay otra cita que
relaciona al taranto con las
minas. La escritora almeriense
Colombine, en su novela En la
sima, habla de los tarantos como
mineros de Almería y Granada que
llegaban a Linares para trabajar
en las minas.
Saltando estas definiciones, no
existen hasta ahora otras
pruebas que avalen
documentalmente la existencia
del taranto como estilo del
siglo XIX, ni apenas motivos o
razonamientos válidos para su
formación y desarrollo, y esto
se aprecia leyendo a los
teóricos del tema, donde
aparecen las dudas del
confusionismo, mezclando
geografías, equivocando
variantes y estilos, y aportando
interpretaciones fuera de los
tecnicismos y de la realidad
artística.
Hoy en día, cuando el taranto es
ya todo un estilo, consolidado
dentro del fascinante y
maravilloso mundo del cante y
del baile flamenco, y este
festival es una prueba
concluyente, queremos contribuir
a precisar algunos detalles que
ayuden a dar valor a su sentido
histórico y a su formación
artística.
En varias ocasiones ya hicimos
un rastreo sobre luces y sombras
del taranto, confirmando en su
génesis la relación
taranta-taranto como “cante de
Almería”, y para su base musical
señalamos ahora como documento
vivo una antigua grabación como
fuente primitiva de esta
relación. Se trata del disco
grabado por don Antonio Chacón
en 1913, acompañado a la
guitarra por Ramón Montoya,
(Gramophone 3-62.359), y que
bajo el título de Mineral canta
la siguiente letra:
|
Qué madrugá
madrugar y trabajar
subir y bajar la cuesta
a mí me dan poco jornal
eso no me trae cuenta
a la mina no voy más. |
De esta
grabación señalamos varias
características: no es un estilo
habitual, cuyas cadencias
melódicas, de procedencia
almeriense, se dan en el actual
taranto. La distribución métrica
difiere de las tarantas de otras
regiones. Parece que Chacón
quiso indicar una diferenciación
de estilo, y tal vez por esta
razón tituló el cante como
minera -¿basándose en la letra
de la copla?-, nombre que no
aparece prácticamente en la
discografía de pizarra. Creo
recordar que antes de 1952 sólo
la utilizaron en dos ocasiones
El Cojo de Málaga y la Niña de
Linares, seguidores de la
escuela chaconiana. El
acompañamiento de guitarra es el
de taranta.
Otro ejemplo que se da como
referencia para la prehistoria
del taranto, es la grabación de
Manuel Torres (Gramófono AE
2511) hecha en 1929 y
apareciendo bajo el título de
rondeña, donde canta una clásica
taranta:
|
¿Qué donde andará mi
muchacho?
hace tres días que yo no
lo veo
¿dónde andará mi
muchacho?
y estará bebiendo vino
andará por ahí borracho
o una mucher me lo habrá
comprometío. |
Título que
no corresponde en absoluto al
contenido real de la rondeña. En
relación con el taranto sólo hay
cadencias de corte almeriense,
que ya se daban en esa época en
otros cantaores como La Paquera
de Jerez o Manuel Vallejo, y una
interpretación más lenta de lo
habitual, de intención rítmica
que no llega a producirse. El
acompañamiento que le hace
Borrull es el de taranta, sin
guía ni ajuste al toque del
taranto, toque este que todavía
no se había formado plenamente,
y eso que deduzco por razones de
aportación guitarrística que los
Borrull, tanto padre como hijo,
tuvieron decisiva influencia,
junto a los Amaya y Sabicas, en
el acoplamiento definitivo del
propio toque del taranto. Y este
nace cuando se pone en función
del baile, que es el que origina
un acompañamiento acompasado de
tango a ritmo de zambra. Y para
acompañar ese baile surge
también un estilo de cante que
tomará cuerpo y personalidad, el
cante por taranto. El cantaor,
por supuesto, tenía que
adaptarse al ritmo y ajustarse a
los acordes y, sobre todo, a las
cadencias de los compases,
haciendo así una nueva expresión
y sentido de este cante.
Como dije en mi folleto sobre El
baile del taranto, varios son
los artistas que se disputan y a
los que se les atribuye la
creación del baile del taranto,
entre cuyos nombres, destacan
las figuras de Rosario y
Antonio, Fernanda Romero y Flora
Albaicín.
Una autoridad en el baile
español, como Alfonso Puig,
señala en su libro El arte del
baile flamenco, que fue Rosario
quien dio a conocer el baile por
taranto, mientras que el
flamencólogo Hipólito Rossy, en
su Teoría del cante jondo dice
“que las livianas y las serranas
como el taranto, se deben al
genio creador de Antonio Ruiz
Soler. Por su parte, tanto
Fernanda Romero como Flora
Albaicín se han proclamado a sí
mismas como las creadoras de
dicho baile.
Posiblemente todos en parte
llevan razón, teniendo en cuenta
lo que puede haber de
personalidad creadora en la
aportación que cada uno hacía en
el montaje coreográfico. Pero la
fórmula inicial fue más
sencilla, como ya intuíamos con
la influencia que podía tener de
la rondeña por zambra que
bailaba Carmen Amaya. Ahora
podemos precisar mucho más con
el programa de presentación de
ésta, en el Carnegie Hall de
Nueva York, durante la temporada
de 1941-1942, con un espectáculo
de 14 números, y teniendo como
empresario al famoso Sal Hurok.
El número 9 de la segunda parte
decía: El Taranto, Carmen Amaya,
figurando como autor de la
música Sabicas.
También el recuerdo para los
pioneros del nuevo cante por
taranto: Manolo Manzanilla,
Leonor Amaya, Juan Varea,
Antonio Mairena, Jarrito,
Gabriel Moreno… y alguien
definitivo, Fosforito, que a
raíz de su triunfo total en el
1º Concurso Nacional de Córdoba
de 1956, marcó una nueva línea
en la atención y escucha de
cantes poro habituales. El
taranto le debe mucho.
José Blas Vega
Taranto de Oro
Artículo del programa del 3er
Festival Flamenco por Tarantos.
1992
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