José Blas Vega
“El Taranto”
 

Alcalá Venceslada en su Vocabulario andaluz define la voz taranto como “natural de la provincia de Almería”, y recoge también la frase “ese es un taranto que vino de minero y hoy está rico”. En el Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco: “Taranto, m (De taranta). Cante similar a la taranta, o modalidad de ella, de la que se distingue por obedecer su toque a la tendencia acompasada de la zambra, ejecutado en el mismo tono que la taranta y la cartagenera // 2º. Baile flamenco que se acompaña del cante del mismo nombre”. Y usamos parte de esta definición, ante la omisión que para esta voz tiene el D.R.A.E. que registra la de taranta como “canto popular propio de los mineros”. Hay otra cita que relaciona al taranto con las minas. La escritora almeriense Colombine, en su novela En la sima, habla de los tarantos como mineros de Almería y Granada que llegaban a Linares para trabajar en las minas.

Saltando estas definiciones, no existen hasta ahora otras pruebas que avalen documentalmente la existencia del taranto como estilo del siglo XIX, ni apenas motivos o razonamientos válidos para su formación y desarrollo, y esto se aprecia leyendo a los teóricos del tema, donde aparecen las dudas del confusionismo, mezclando geografías, equivocando variantes y estilos, y aportando interpretaciones fuera de los tecnicismos y de la realidad artística.

Hoy en día, cuando el taranto es ya todo un estilo, consolidado dentro del fascinante y maravilloso mundo del cante y del baile flamenco, y este festival es una prueba concluyente, queremos contribuir a precisar algunos detalles que ayuden a dar valor a su sentido histórico y a su formación artística.

En varias ocasiones ya hicimos un rastreo sobre luces y sombras del taranto, confirmando en su génesis la relación taranta-taranto como “cante de Almería”, y para su base musical señalamos ahora como documento vivo una antigua grabación como fuente primitiva de esta relación. Se trata del disco grabado por don Antonio Chacón en 1913, acompañado a la guitarra por Ramón Montoya, (Gramophone 3-62.359), y que bajo el título de Mineral canta la siguiente letra:
 

Qué madrugá
madrugar y trabajar
subir y bajar la cuesta
a mí me dan poco jornal
eso no me trae cuenta
a la mina no voy más.

De esta grabación señalamos varias características: no es un estilo habitual, cuyas cadencias melódicas, de procedencia almeriense, se dan en el actual taranto. La distribución métrica difiere de las tarantas de otras regiones. Parece que Chacón quiso indicar una diferenciación de estilo, y tal vez por esta razón tituló el cante como minera -¿basándose en la letra de la copla?-, nombre que no aparece prácticamente en la discografía de pizarra. Creo recordar que antes de 1952 sólo la utilizaron en dos ocasiones El Cojo de Málaga y la Niña de Linares, seguidores de la escuela chaconiana. El acompañamiento de guitarra es el de taranta.

Otro ejemplo que se da como referencia para la prehistoria del taranto, es la grabación de Manuel Torres (Gramófono AE 2511) hecha en 1929 y apareciendo bajo el título de rondeña, donde canta una clásica taranta:
 

¿Qué donde andará mi muchacho?
hace tres días que yo no lo veo
¿dónde andará mi muchacho?
y estará bebiendo vino
andará por ahí borracho
o una mucher me lo habrá comprometío.

Título que no corresponde en absoluto al contenido real de la rondeña. En relación con el taranto sólo hay cadencias de corte almeriense, que ya se daban en esa época en otros cantaores como La Paquera de Jerez o Manuel Vallejo, y una interpretación más lenta de lo habitual, de intención rítmica que no llega a producirse. El acompañamiento que le hace Borrull es el de taranta, sin guía ni ajuste al toque del taranto, toque este que todavía no se había formado plenamente, y eso que deduzco por razones de aportación guitarrística que los Borrull, tanto padre como hijo, tuvieron decisiva influencia, junto a los Amaya y Sabicas, en el acoplamiento definitivo del propio toque del taranto. Y este nace cuando se pone en función del baile, que es el que origina un acompañamiento acompasado de tango a ritmo de zambra. Y para acompañar ese baile surge también un estilo de cante que tomará cuerpo y personalidad, el cante por taranto. El cantaor, por supuesto, tenía que adaptarse al ritmo y ajustarse a los acordes y, sobre todo, a las cadencias de los compases, haciendo así una nueva expresión y sentido de este cante.

Como dije en mi folleto sobre El baile del taranto, varios son los artistas que se disputan y a los que se les atribuye la creación del baile del taranto, entre cuyos nombres, destacan las figuras de Rosario y Antonio, Fernanda Romero y Flora Albaicín.
Una autoridad en el baile español, como Alfonso Puig, señala en su libro El arte del baile flamenco, que fue Rosario quien dio a conocer el baile por taranto, mientras que el flamencólogo Hipólito Rossy, en su Teoría del cante jondo dice “que las livianas y las serranas como el taranto, se deben al genio creador de Antonio Ruiz Soler. Por su parte, tanto Fernanda Romero como Flora Albaicín se han proclamado a sí mismas como las creadoras de dicho baile.

Posiblemente todos en parte llevan razón, teniendo en cuenta lo que puede haber de personalidad creadora en la aportación que cada uno hacía en el montaje coreográfico. Pero la fórmula inicial fue más sencilla, como ya intuíamos con la influencia que podía tener de la rondeña por zambra que bailaba Carmen Amaya. Ahora podemos precisar mucho más con el programa de presentación de ésta, en el Carnegie Hall de Nueva York, durante la temporada de 1941-1942, con un espectáculo de 14 números, y teniendo como empresario al famoso Sal Hurok. El número 9 de la segunda parte decía: El Taranto, Carmen Amaya, figurando como autor de la música Sabicas.

También el recuerdo para los pioneros del nuevo cante por taranto: Manolo Manzanilla, Leonor Amaya, Juan Varea, Antonio Mairena, Jarrito, Gabriel Moreno… y alguien definitivo, Fosforito, que a raíz de su triunfo total en el 1º Concurso Nacional de Córdoba de 1956, marcó una nueva línea en la atención y escucha de cantes poro habituales. El taranto le debe mucho.


José Blas Vega
Taranto de Oro


Artículo del programa del 3er Festival Flamenco por Tarantos. 1992

 

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