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El
saxofonista Akosh Szelevenyi, es
un seguidor intelectual de la
música de improvisación húngara.
Uno de los principales músicos
del jazz europeo. Szelevnyi
mueve su música hacia fuera,
hacia el jazz libre, uniendo las
formas clásicas y modernas.
Nació en Debrecen, Hungría, el
19 de febrero de 1966. De niño
en su Hungría nativa, aprendió a
tocar el clarinete y el fagot. A
los 16 años optó por el saxofón,
y dio clases de música clásica y
de jazz en la academia de
Budapest, y en secreto,
escuchaba los nuevos sonidos que
venían de América, los gritos de
la pasión lanzados por Ornette
Coleman, John Coltrane, Archie
Shepp, Dewey Redman, Pharoah
Sanders, Albert Ayler, Don
Cherry, Charlie Haden y su
Liberation Music Orchestra…. Lo
que le supuso una auténtica
revelación. La búsqueda de Akosh
es viva y ardiente, su música es
un géiser genuino.
El calor torrencial de la
respiración y el sonido metálico
de Akosh Szelevenyi ha estado
irradiando sobre la escena
parisiense durante quince años.
Es lo mejor que le ha sucedido
al jazz francés y en
consecuencia al jazz europeo en
los últimos años. Desde su
llegada a la capital francesa,
el joven húngaro, saxofonista,
clarinetista,
multiinstrumentista y
compositor, se ha asociado al
renacimiento genuino y jubiloso
del vanguardismo -después de la
larga hegemonía compartida por
la fusión y el neo-bop-, así
como muchos otros movimientos
alternativos. En 1991 formó su
propia banda variando sus
componentes de cuatro a nueve
músicos y comenzó a grabar sus
propios álbumes. A mediados de
los años noventa creó el grupo
Ascos S. Unit para Noir Désir y
entonces, en 1997, el hombre
llamado cariñosamente un
“jazzman libre” por todos
aquellos que gustan de
calificaciones, firmó con
Barclay Records (antes de
PolyGram y ahora de Universal).
Siguieron una serie magnífica de
álbumes que eran igualmente
ardientes, impactando y
emocionando, y con los tres
últimos, “Vetek”, “Kebelen” y “Lenne”,
realizó una serie de mezclas
uniendo pedazos entre ellos como
un collage, formando un tríptico
musical.
Entonces vino el descubrimiento
de una nueva formación conducida
por Akosh, un grupo integrado
por Quentin Rollet al saxo alto,
el bajista marsellés Christian
Brazier, el baterista Gildas
Etevenard y el narrador Andras
Wigh, un vocalista y
especialista en todas las
materias referentes al hurdy-gurdy,
un instrumento con casi todas
las funciones orquestales que
pertenece a la familia de
instrumentos de cuerda, no
obstante con una abrazadera de
metal y un teclado. Su sonido
aquí te recuerda a las hojas
movidas por el viento juntado
con un enjambre de las abejas, o
un violín con los olores
distantes del Oriente…
En 2003 el lanzamiento del álbum
“Nap Mint Nap” marcó la vuelta a
sus orígenes en la carrera del
saxofonista.
Grabado en una iglesia minúscula
de Vàmosszabadi en Hungría,
“AKI” es el álbum más melódico
de Akosh hasta la fecha. Durante
algunos años el saxofonista
había estado alimentando la idea
de realizar un álbum el sólo. Lo
único que le faltaba era
encontrar la línea que daría la
forma al proyecto. Finalmente
optando por una sobriedad casi
ascética, Akosh ahora nos da
este álbum, pura improvisación
que es un diamante crudo
genuino.
La historia de Akosh es la
historia de un hombre que gusta
de la libertad, un ciudadano del
mundo que nunca podría realizar
su trabado basándose en una sola
escuela del pensamiento.
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