Domingo 5 de noviembre de 2006 · 19:30 h. · Precio: 15€
MARC RIBOT & SPIRITUAL UNITY (EE.UU.)
“Homenaje a Albert Ayler”
Marc Ribot guitarra eléctrica y acústica
Roy Campbell
trompeta y trompeta bolsillo
Henry Grimes
bajo • Chad Taylor batería
 

Spiritual Unity es un proyecto dedicado a recrear y reimaginar la música del gran saxofonista Albert Ayler, uno de los pilares del jazz moderno. Marc Ribot siempre ha ido incluyendo algo de la música de Ayler en sus proyectos: los álbumes “Saints” (Atlantic, 2001) y “Don’t Blame me” (DIW 1995) contienen versiones de temas de Ayler, y la banda Shreck tenía también el sonido “ayleriano”. Por eso cuando Henry Grimes, que había tocado en las grabaciones históricas de Ayler de los años sesenta, regresó en el año 2003 a la escena jazzística, fue cuando Ribot se dio cuenta de que había llegado el momento de formar un colectivo que tocara esa música. En Spiritual Unity se encuentran también el ecléctico trompetista Roy Campbell y el batería Chad Taylor, conocido por su trabajo con el grupo Chicago Underground.

Ribot describe el hecho de tocar la música de Ayler como un “proceso ritual, por medio de la improvisación, la experimentación y la interpretación del momento más puro y crudo de la creación musical”.

Spiritual Unity es una banda que honra tanto el sonido como el espíritu de Ayler y del que Ayler estaría orgulloso. Ha sido premiado como uno de los mejores álbumes del año 2005 por la revista de Nueva York, All About Jazz.

Ayler decía sobre su música: “somos la música que tocamos”. Y nuestro compromiso es un sosiego y una comprensión de la vida. Y seguimos tratando de purificar nuestra música, de purificarnos a nosotros mismos, de tal modo que podamos llegar –nosotros y aquellos que nos escuchan- a unos niveles más elevados de sosiego y comprensión. Hay que purificar y cristalizar tu sonido para hipnotizar. Estoy convencido de que a través de la música la vida puede adquirir más significado. Y cada tipo de música tiene su influencia –directa o indirecta- en el mundo y cuando los sonidos de los distintos tipos de música circulan por el mundo, producen una serie de cambios psicológicos. Y nosotros estamos intentando que produzcan paz y sosiego”.

“Esta música es buena para la mente, la libera. Simplemente escuchándola, descubres más sobre ti mismo”. “Es música realmente libre, música espiritual. Estamos tratando de rejuvenecer ese viejo sentimiento de Nueva Orleans de que la música se puede tocar colectivamente y con una forma libre. Y cada persona encuentre su propia forma”.

MARC RIBOT
La música de Marc Ribot va siempre ligada al mundo de la experimentación y de la improvisación en versiones de temas estándar, conocidos por todos; Jimi Hendrix, Duke Ellington, Charlie Haden, Albert Ayler o Chet Atkins son algunos de los que han pasado por su particular filtro. Ribot escribe e interpreta su música dentro de unos parámetros de absoluta libertad. Nunca se priva de expresar ningún impulso, pero a la vez tampoco permite, por instintivo que éste sea, que adquiera todo el protagonismo. Ampliamente reconocido (junto a Bill Frisell y John Scofield) como uno de los guitarristas más inventivos y aventureros de la actualidad, poseedor de una técnica asombrosa, Ribot ha trabajado con todo tipo de personalidades de la música popular. De brillante guitarra surf a perversas improvisaciones sobre ritmos cubanos, de encuentros entre el blues y la no-wave a homenajes soul, pasando por eclécticas bandas sonoras para el cine, cada uno de sus trabajos y conciertos da muestra de la enorme amplitud de su talento y de su idiosincrásica forma de apropiarse de estilos aparentemente opuestos.

Nació en New Jersey en 1954. Estudió guitarra clásica con el guitarrista y compositor haitiano Frantz Casseus. En 1978 se trasladó a Nueva York y allí trabajó con músicos como Jack McDuff y el cantante de soul Wilson Pickett. Más tarde se unió a los grupos Realtones y Uptown Horns Band que tocaban para acompañar a estrellas como Chuck Berry, Carla Thomas, Rufus Thomas y Solomon Burke. De su mano conoció el espíritu del soul, género al que ya en los años noventa dedicaría sus grupos Shrek y Rootlees Cosmopolitans.

Entre 1984 y 1989 Marc Ribot grabó y giró con John Lurie y los Lounge Lizards, combinando los elementos del blues más tradicional con el estilo del “no-wave”, manteniéndose siempre alejado de la escena del rock monumental. Desde entonces Marc Ribot ha permanecido siempre inmerso en el panorama musical neoyorkino, colaborando en algunas de las obras más representativas de artistas como Tom Waits (discos como el mítico “Raindogs” o “Mule Variations”), Elvis Costello, sun Ra, John Zorn, The Jazz Passengers, Laurie Anderson, Arto Lindsay, Caetano Veloso, Allen Ginsberg y un largo etcétera.

Últimamente alterna su faceta en solitario con su grupo Los Cubanos Postizos, homenaje a la música del tresero Arsenio Rodríguez, considerado por muchos el maestro del son. El grupo presentó en nuestro país de forma incendiaria su aclamado debut homónimo para Atlantic. En el 2000 nos trajeron la confirmación, “¡Muy Divertido!” (Very entertaining), un segundo disco donde volvemos a encontrar a experimentados técnicos de la vanguardia dando rienda suelta a su lado más desenfadado, aunque instrumentalmente vibrante en, probablemente, la obra más accesible de Ribot hasta la fecha.

En solitario Ribot ofrece un lado más ensimismado, menos inmediato pero acaso de mayor profundidad. El brasileño Arto Lindsay, otro espíritu afín, a caballo entre la tradición y la vanguardia, dijo de Marc Ribot que su habilidad más destacable era la de no tocar ni una nota a tiempo. Esto convierte la guitarra de Ribot en una perfecta conversadora con otros instrumentos y sonidos, en una voz que interpreta y desgrana diálogo. “Mis raíces tienen que ver con la música negra americana. Jazz, R&B, el primer rock’n’roll. Y por otro lado el punk. En el fondo hay un deseo de ir hacia atrás, hacia ciertos orígenes comunes a todo este tipo de músicas”, explica Ribot, una de las voces indispensables de la nueva música creativa.

ROY CAMPBELL
Entre los años 1974 y 1976, Roy Campbell colideró con Radha Reyes Botofasina una banda llamada Spirits of Rhythm, formación en la que estuvieron en distintos periodos: Omar Hakim, Rodney Jones, Kenny Kirkland, J.T. Lewis, Marcus Miller o Kenny Washington, entre otros. En 1978 Roy conoció a través de William Parker a Jerneel Moondoc, quien le invitó a formar parte del Ensemble Muntu, y con quienes realizó giras por Europa, Estados Unidos y Japón. Entre 1990 y 1992 estuvo viviendo en Ámsterdam, tocando con las bandas de Ruud Bergamin, Klaas Herman y Dennos Winter. De regreso a Estados Unidos, se dedicó más a fondo a componer y hacer arreglos para él mismo y para otros grupos así como a componer música para documentales, entre ellos, “The Selling of Harlem” y “Survival in New York”. Como actor ha aparecido en películas y obras de teatro independientes. También ha compuesto música para danza para bailarinas como Leena Conquest, Aleta Hayes, K.J. Holmes, Patricia Nicholson Parker o Nayo Takasaki, entre otras.

Como líder, ha mantenido varias bandas en activo: Tazz (con Andrew Bemkey, Chris Sullivan y Michael Thompson), el Pyramid Trio (con William Parker y Hamid Drake) y Other Dimensions in Music (con Daniel Carter, William Parker y Rashied Bakr), que interpretan música improvisada de todos los estilos. En 1995 formó Shades and Colors of Trane (con Walden Wimberley, Hilliard Greene y Warren Smith), banda que rinde tributo al saxofonista John Coltrane. Y en 1999, Downtown Horns (con Daniel Carter y Sabir Mateen).
La forma de componer y tocar de Roy Campbell abarca un amplio registro de raíces y estilos, jazz, funk, rock, rhythm & blues, hip hop, rap, clásica, reggae, etc.

Roy ha trabajado con Rashied Ali, Billy Bang, Evelyn Blakey, Dave Douglas, David Murray, Sunny Murray, William Parker, Sun Ra, Cecil Taylor, John Zorn, Frank Wright, y en muchísimas bandas y ensembles.

En el año 2001, la revista JazzTimes puso el CD “Ethnic Stew and Brew” en tercera posición entre los 50 mejores cd’s del año. Roy Campbell fue también nominado como mejor trompetista del año 2002 por Jazz Journalists’ Association y en noviembre de 2003 recibió el premio “Harlem Unsung Hero of Afrikan-Amerikan Classical Music”.

HENRY GRIMES
Perdido para el mundo de la música desde finales de los años sesenta, ha protagonizado un regreso sin precedentes. Entre mediados de los años cincuenta y los sesenta, Henry Grimes tocó brillantemente en unos cincuenta álbumes en compañía de músicos como Albert Ayler, Don Cherry, Benny Goodman, Coleman Hawkins, Roy Haynes, Leee Konitz, Steve Lacy, Charlie Mingus, Gerry Mulligan, Sunny Murray, Perry Robinson, Sonny Rollins, Roswell Rudd, Pharoah Sanders, Archie Shepp, Cecil Taylor, Charles Tyler, etc. Un día de 1968, cogió su bajo y se dirigió a San Francisco con el batería Clarence Becton donde iban a trabajar con Jon Hendricks, Al Jarreau, y otros músicos. Tras estos conciertos y al no encontrar suficiente trabajo en San Francisco para sobrevivir, Henry se trasladó con su bajo (en ese momento seriamente deteriorado) a Los Ángeles, donde trabajó y compartió vivienda con el pianista Lamont Johnson y un grupo de músicos colaboradores suyos que eran seguidores de la Cienciología. Henry no tenía ningún interés en unirse a la Cienciología y por ello cuando el grupo partió se quedó en Los Ángeles. Sin embargo, su bajo estaba en tan mal estado que le era imposible seguir utilizándolo, así que lo llevó a un taller de reparaciones donde le pidieron un precio que no pudo pagar. A cambio le ofrecieron comprárselo por un módico precio, convenciéndole de que al cabo de un tiempo podría recuperarlo. Desgraciadamente, no fue así. Y pasaron muchos años sin que se tuvieran noticias de Henry Grimes, tiempo durante el cual vivió en un hotel en Los Ángeles sobreviviendo gracias a trabajos sin relación con la música (en la construcción, como conserje, etc.), escribiendo a mano libros de poesía, filosofía y metafísica y practicando yoga.

Muy poco después de haber recibido en el año 2002 un nuevo bajo de William Parker (uno de color verde al que llaman Olive Oil), Henry Grimes salió de su minúscula habitación para empezar a tocar con Bobby Bradford, Nels y Alex Cline, Joseph Jarman y otros músicos en el Billy Higgins World Stage, el Howling Monk, el Jazz Bekery y Schindler House en el área de Los Ángeles. Con su triunfante regreso a Nueva York, en mayo de 2003, Henry Grimes tocó como invitado especial durante dos noches en el Vision Festival, ofreció algunos conciertos y entrevistas en directo en el WKCR Henry Grimes Radio Festival, de cinco días de duración; ofreció tres conciertos con su propia banda y todas las entradas vendidas en el Iridium y, poco después, en julio de 2003, se mudó definitivamente a Nueva York, donde tocó en varias salas y desde donde empezó una gira por Estados Unidos, Canadá y Europa, trabajando casi exclusivamente como líder. Estos últimos años ha estado tocando con Fred Anderson, Roy Campbell, Marilyn Crispell, Andrew Cyrille, Dave Douglas, Hamid Drake, Charles Gayle, Edward “Kidd” Jordan, Andrew Lamb, Sabir Mateen, Bennie Maupin, David Murray, William Parker, Marc Ribot, entre muchos más. Para asombro y alegría de todos, Henry Grimes está tocando al más alto nivel, como si nunca hubiera dejado de hacerlo. Y, sin duda, la osada historia de su vida inspira a todos aquellos que tienen el privilegio de conocerlo, escucharlo y tocar con él.

CHAD TAYLOR
Estudió música en la Bloom School de Jazz en Chicago desde 1987 hasta 1990 y en la New School of Jazz de Nueva York desde 1992 hasta 1995, donde tuvo como maestros a Reggie Workman, Billy Harper, Joe Chambers y Pheroan Aklaff. Chad Taylor lleva dos años viviendo entre Nueva York y Chicago, donde ha tocado con Fred Anderson, Joe McPhee, Peter Brotzmann, Bobby Bradford, Roscoe Mitchell, Derek Baily y un largo etcétera. Chad es también miembro de la Chicago Underground Ensemble.

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