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Spiritual
Unity es un proyecto dedicado a
recrear y reimaginar la música
del gran saxofonista Albert
Ayler, uno de los pilares del
jazz moderno. Marc Ribot siempre
ha ido incluyendo algo de la
música de Ayler en sus
proyectos: los álbumes “Saints”
(Atlantic, 2001) y “Don’t Blame
me” (DIW 1995) contienen
versiones de temas de Ayler, y
la banda Shreck tenía también el
sonido “ayleriano”. Por eso
cuando Henry Grimes, que había
tocado en las grabaciones
históricas de Ayler de los años
sesenta, regresó en el año 2003
a la escena jazzística, fue
cuando Ribot se dio cuenta de
que había llegado el momento de
formar un colectivo que tocara
esa música. En Spiritual Unity
se encuentran también el
ecléctico trompetista Roy
Campbell y el batería Chad
Taylor, conocido por su trabajo
con el grupo Chicago Underground.
Ribot describe el hecho de tocar
la música de Ayler como un
“proceso ritual, por medio de la
improvisación, la
experimentación y la
interpretación del momento más
puro y crudo de la creación
musical”.
Spiritual Unity es una banda que
honra tanto el sonido como el
espíritu de Ayler y del que
Ayler estaría orgulloso. Ha sido
premiado como uno de los mejores
álbumes del año 2005 por la
revista de Nueva York, All About
Jazz.
Ayler decía sobre su música:
“somos la música que tocamos”. Y
nuestro compromiso es un sosiego
y una comprensión de la vida. Y
seguimos tratando de purificar
nuestra música, de purificarnos
a nosotros mismos, de tal modo
que podamos llegar –nosotros y
aquellos que nos escuchan- a
unos niveles más elevados de
sosiego y comprensión. Hay que
purificar y cristalizar tu
sonido para hipnotizar. Estoy
convencido de que a través de la
música la vida puede adquirir
más significado. Y cada tipo de
música tiene su influencia
–directa o indirecta- en el
mundo y cuando los sonidos de
los distintos tipos de música
circulan por el mundo, producen
una serie de cambios
psicológicos. Y nosotros estamos
intentando que produzcan paz y
sosiego”.
“Esta música es buena para la
mente, la libera. Simplemente
escuchándola, descubres más
sobre ti mismo”. “Es música
realmente libre, música
espiritual. Estamos tratando de
rejuvenecer ese viejo
sentimiento de Nueva Orleans de
que la música se puede tocar
colectivamente y con una forma
libre. Y cada persona encuentre
su propia forma”.
MARC RIBOT
La
música de Marc Ribot va siempre
ligada al mundo de la
experimentación y de la
improvisación en versiones de
temas estándar, conocidos por
todos; Jimi Hendrix, Duke
Ellington, Charlie Haden, Albert
Ayler o Chet Atkins son algunos
de los que han pasado por su
particular filtro. Ribot escribe
e interpreta su música dentro de
unos parámetros de absoluta
libertad. Nunca se priva de
expresar ningún impulso, pero a
la vez tampoco permite, por
instintivo que éste sea, que
adquiera todo el protagonismo.
Ampliamente reconocido (junto a
Bill Frisell y John Scofield)
como uno de los guitarristas más
inventivos y aventureros de la
actualidad, poseedor de una
técnica asombrosa, Ribot ha
trabajado con todo tipo de
personalidades de la música
popular. De brillante guitarra
surf a perversas improvisaciones
sobre ritmos cubanos, de
encuentros entre el blues y la
no-wave a homenajes soul,
pasando por eclécticas bandas
sonoras para el cine, cada uno
de sus trabajos y conciertos da
muestra de la enorme amplitud de
su talento y de su
idiosincrásica forma de
apropiarse de estilos
aparentemente opuestos.
Nació en New Jersey en 1954.
Estudió guitarra clásica con el
guitarrista y compositor
haitiano Frantz Casseus. En 1978
se trasladó a Nueva York y allí
trabajó con músicos como Jack
McDuff y el cantante de soul
Wilson Pickett. Más tarde se
unió a los grupos Realtones y
Uptown Horns Band que tocaban
para acompañar a estrellas como
Chuck Berry, Carla Thomas, Rufus
Thomas y Solomon Burke. De su
mano conoció el espíritu del
soul, género al que ya en los
años noventa dedicaría sus
grupos Shrek y Rootlees
Cosmopolitans.
Entre 1984 y 1989 Marc Ribot
grabó y giró con John Lurie y
los Lounge Lizards, combinando
los elementos del blues más
tradicional con el estilo del
“no-wave”, manteniéndose siempre
alejado de la escena del rock
monumental. Desde entonces Marc
Ribot ha permanecido siempre
inmerso en el panorama musical
neoyorkino, colaborando en
algunas de las obras más
representativas de artistas como
Tom Waits (discos como el mítico
“Raindogs” o “Mule Variations”),
Elvis Costello, sun Ra, John
Zorn, The Jazz Passengers,
Laurie Anderson, Arto Lindsay,
Caetano Veloso, Allen Ginsberg y
un largo etcétera.
Últimamente alterna su faceta en
solitario con su grupo Los
Cubanos Postizos, homenaje a la
música del tresero Arsenio
Rodríguez, considerado por
muchos el maestro del son. El
grupo presentó en nuestro país
de forma incendiaria su aclamado
debut homónimo para Atlantic. En
el 2000 nos trajeron la
confirmación, “¡Muy Divertido!”
(Very entertaining), un segundo
disco donde volvemos a encontrar
a experimentados técnicos de la
vanguardia dando rienda suelta a
su lado más desenfadado, aunque
instrumentalmente vibrante en,
probablemente, la obra más
accesible de Ribot hasta la
fecha.
En solitario Ribot ofrece un
lado más ensimismado, menos
inmediato pero acaso de mayor
profundidad. El brasileño Arto
Lindsay, otro espíritu afín, a
caballo entre la tradición y la
vanguardia, dijo de Marc Ribot
que su habilidad más destacable
era la de no tocar ni una nota a
tiempo. Esto convierte la
guitarra de Ribot en una
perfecta conversadora con otros
instrumentos y sonidos, en una
voz que interpreta y desgrana
diálogo. “Mis raíces tienen que
ver con la música negra
americana. Jazz, R&B, el primer
rock’n’roll. Y por otro lado el
punk. En el fondo hay un deseo
de ir hacia atrás, hacia ciertos
orígenes comunes a todo este
tipo de músicas”, explica Ribot,
una de las voces indispensables
de la nueva música creativa.
ROY CAMPBELL
Entre los años 1974 y 1976, Roy
Campbell colideró con Radha
Reyes Botofasina una banda
llamada Spirits of Rhythm,
formación en la que estuvieron
en distintos periodos: Omar
Hakim, Rodney Jones, Kenny
Kirkland, J.T. Lewis, Marcus
Miller o Kenny Washington, entre
otros. En 1978 Roy conoció a
través de William Parker a
Jerneel Moondoc, quien le invitó
a formar parte del Ensemble
Muntu, y con quienes realizó
giras por Europa, Estados Unidos
y Japón. Entre 1990 y 1992
estuvo viviendo en Ámsterdam,
tocando con las bandas de Ruud
Bergamin, Klaas Herman y Dennos
Winter. De regreso a Estados
Unidos, se dedicó más a fondo a
componer y hacer arreglos para
él mismo y para otros grupos así
como a componer música para
documentales, entre ellos, “The
Selling of Harlem” y “Survival
in New York”. Como actor ha
aparecido en películas y obras
de teatro independientes.
También ha compuesto música para
danza para bailarinas como Leena
Conquest, Aleta Hayes, K.J.
Holmes, Patricia Nicholson
Parker o Nayo Takasaki, entre
otras.
Como líder, ha mantenido varias
bandas en activo: Tazz (con
Andrew Bemkey, Chris Sullivan y
Michael Thompson), el Pyramid
Trio (con William Parker y Hamid
Drake) y Other Dimensions in
Music (con Daniel Carter,
William Parker y Rashied Bakr),
que interpretan música
improvisada de todos los
estilos. En 1995 formó Shades
and Colors of Trane (con Walden
Wimberley, Hilliard Greene y
Warren Smith), banda que rinde
tributo al saxofonista John
Coltrane. Y en 1999, Downtown
Horns (con Daniel Carter y Sabir
Mateen).
La forma de componer y tocar de
Roy Campbell abarca un amplio
registro de raíces y estilos,
jazz, funk, rock, rhythm & blues,
hip hop, rap, clásica, reggae,
etc.
Roy ha trabajado con Rashied
Ali, Billy Bang, Evelyn Blakey,
Dave Douglas, David Murray,
Sunny Murray, William Parker,
Sun Ra, Cecil Taylor, John Zorn,
Frank Wright, y en muchísimas
bandas y ensembles.
En el año 2001, la revista
JazzTimes puso el CD “Ethnic
Stew and Brew” en tercera
posición entre los 50 mejores
cd’s del año. Roy Campbell fue
también nominado como mejor
trompetista del año 2002 por
Jazz Journalists’ Association y
en noviembre de 2003 recibió el
premio “Harlem Unsung Hero of
Afrikan-Amerikan Classical
Music”.
HENRY GRIMES
Perdido para el mundo de la
música desde finales de los años
sesenta, ha protagonizado un
regreso sin precedentes. Entre
mediados de los años cincuenta y
los sesenta, Henry Grimes tocó
brillantemente en unos cincuenta
álbumes en compañía de músicos
como Albert Ayler, Don Cherry,
Benny Goodman, Coleman Hawkins,
Roy Haynes, Leee Konitz, Steve
Lacy, Charlie Mingus, Gerry
Mulligan, Sunny Murray, Perry
Robinson, Sonny Rollins, Roswell
Rudd, Pharoah Sanders, Archie
Shepp, Cecil Taylor, Charles
Tyler, etc. Un día de 1968,
cogió su bajo y se dirigió a San
Francisco con el batería
Clarence Becton donde iban a
trabajar con Jon Hendricks, Al
Jarreau, y otros músicos. Tras
estos conciertos y al no
encontrar suficiente trabajo en
San Francisco para sobrevivir,
Henry se trasladó con su bajo
(en ese momento seriamente
deteriorado) a Los Ángeles,
donde trabajó y compartió
vivienda con el pianista Lamont
Johnson y un grupo de músicos
colaboradores suyos que eran
seguidores de la Cienciología.
Henry no tenía ningún interés en
unirse a la Cienciología y por
ello cuando el grupo partió se
quedó en Los Ángeles. Sin
embargo, su bajo estaba en tan
mal estado que le era imposible
seguir utilizándolo, así que lo
llevó a un taller de
reparaciones donde le pidieron
un precio que no pudo pagar. A
cambio le ofrecieron comprárselo
por un módico precio,
convenciéndole de que al cabo de
un tiempo podría recuperarlo.
Desgraciadamente, no fue así. Y
pasaron muchos años sin que se
tuvieran noticias de Henry
Grimes, tiempo durante el cual
vivió en un hotel en Los Ángeles
sobreviviendo gracias a trabajos
sin relación con la música (en
la construcción, como conserje,
etc.), escribiendo a mano libros
de poesía, filosofía y
metafísica y practicando yoga.
Muy poco después de haber
recibido en el año 2002 un nuevo
bajo de William Parker (uno de
color verde al que llaman Olive
Oil), Henry Grimes salió de su
minúscula habitación para
empezar a tocar con Bobby
Bradford, Nels y Alex Cline,
Joseph Jarman y otros músicos en
el Billy Higgins World Stage, el
Howling Monk, el Jazz Bekery y
Schindler House en el área de
Los Ángeles. Con su triunfante
regreso a Nueva York, en mayo de
2003, Henry Grimes tocó como
invitado especial durante dos
noches en el Vision Festival,
ofreció algunos conciertos y
entrevistas en directo en el
WKCR Henry Grimes Radio
Festival, de cinco días de
duración; ofreció tres
conciertos con su propia banda y
todas las entradas vendidas en
el Iridium y, poco después, en
julio de 2003, se mudó
definitivamente a Nueva York,
donde tocó en varias salas y
desde donde empezó una gira por
Estados Unidos, Canadá y Europa,
trabajando casi exclusivamente
como líder. Estos últimos años
ha estado tocando con Fred
Anderson, Roy Campbell, Marilyn
Crispell, Andrew Cyrille, Dave
Douglas, Hamid Drake, Charles
Gayle, Edward “Kidd” Jordan,
Andrew Lamb, Sabir Mateen,
Bennie Maupin, David Murray,
William Parker, Marc Ribot,
entre muchos más. Para asombro y
alegría de todos, Henry Grimes
está tocando al más alto nivel,
como si nunca hubiera dejado de
hacerlo. Y, sin duda, la osada
historia de su vida inspira a
todos aquellos que tienen el
privilegio de conocerlo,
escucharlo y tocar con él.
CHAD TAYLOR
Estudió música en la Bloom
School de Jazz en Chicago desde
1987 hasta 1990 y en la New
School of Jazz de Nueva York
desde 1992 hasta 1995, donde
tuvo como maestros a Reggie
Workman, Billy Harper, Joe
Chambers y Pheroan Aklaff. Chad
Taylor lleva dos años viviendo
entre Nueva York y Chicago,
donde ha tocado con Fred
Anderson, Joe McPhee, Peter
Brotzmann, Bobby Bradford,
Roscoe Mitchell, Derek Baily y
un largo etcétera. Chad es
también miembro de la Chicago
Underground Ensemble.
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