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El
pianista Martial Solal inaugura
el IV Ciclo “Jazz es Primavera”
en el San Juan
“Jazz es Primavera” es el nombre
con el que el género juega a
imitar el eslogan publicitario
de quienes pagan un encuentro
musical, que, hace cuatro años,
levanta la dirección del Club de
Jazz San Juan Evangelista. Uno
de los momentos de mayor
enjundia de la muestra tendrá
lugar esta misma noche, cuando,
en la apertura, aparezca el
pianista francés Martial Solal
sobre la escena del “Johnny”.
Solal, de quien no es mucho lo
que algunos aficionados sabemos
últimamente, atraviesa por un
periodo muy fértil de coqueteo
con esa clase de vanguardia,
que, de otra parte, fue siempre
la que mejor valoró la
independencia de actuación de
sus manos en el teclado. En el
concierto de hoy podremos
disfrutarle en solitario,
defendiendo su arte sin
respaldos, ni relevos. Sólo él y
la provisión eximia de sus
dedos, rastreando lecturas
nuevas para sus viejos temas de
siempre.
Pasado mañana, domingo, el
programa se acercará esa
variante negra de la música
cajun, que, en Louisiana, es
conocida como zydeco. El
acordeonista Chubby Carrier es
uno de sus más genuinos
representantes en estos
momentos, y llega acompañado de
teclados, tablas de lavar,
percusiones, vientos,
electricidad en guitarras y
bajo, y toda suerte de añadidos
que nos hagan recordar al que
fuera gran oficiante de este
estilo, Clifton Chenier,
fallecido hace una veintena de
años. La música de otro gran
desparecido, Lou Bennet, tampoco
podía dejar de estar presente en
esta muestra, y a su homenaje –a
dos meses escasos de su
repentina muerte- se ha apuntado
Jorge Pardo, Pedro Iturralde,
Ximo Tébar, Abdu Salim, Vlady
Bas, Miguel Ángel Chastang,
Carlos Carli y Fabio Miano,
entre otros, el viernes, 11 de
abril. Pero eso sucederá al
cierre de la feria y todavía
queda espacio para otro
concierto una semana antes, el 4
de abril, a cargo del
altosaxofonista neoyorquino
Jackie McLean, que, para la
ocasión, vendrá acompañado por
el trío del pianista Cedar
Walton. Como puede apreciarse,
se trata de una oferta rica en
proteínas rítmicas y con un
final para la evocación, que a
todos honra.
LUIS MARTIN – ABC – Cultura
14/03/1997
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