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Carta de Julio Cortázar
a Alejandro Reyes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Festival Internacional de Jazz
Madrid · Octubre 1982

 

 

 

·· EL COMIENZO. ALREDEDOR DE 1970. AÑOS DE LUCHA
·· IMAGINA EL JOHNNY
·· AÑOS 70. LA DÉCADA HEROICA
·· LOS 80 Y 90. 20 AÑOS DE JAZZ Y TODAS LAS MÚSICAS.
·· CURSO 2000-2001: CAMBIO DE SIGLO. LA MÚSICA CONTINÚA.

Pues sí, Diana Krall, vocalista de jazz conocida hoy internacionalmente, actuó en el Johnny en uno de sus primeros conciertos en España en diciembre de 1996, como otros muchos músicos de relevancia de la música popular a nivel nacional e internacional, véase Stephane Grapelli, Joaquín Sabina, Tete Montoliu, Camarón de la Isla, Paco de Lucía, Bobby McFerrin, Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute, Enrique Morente, Hugh Masekela, Jorge Cafrune, Memphis Slim, The Golden Gate Quartet y tantos otros que saldrán a relucir a lo largo de estos recuerdos. Pero hay que empezar por el comienzo.


EL COMIENZO. ALREDEDOR DE 1970. AÑOS DE LUCHA.

El Johnny es como se conoce familiar o popularmente al Colegio Mayor Universitario San Juan Evangelista de Madrid, también conocido por San Juan Evangelista o simplemente San Juan y se identifica con su Club de Música y Jazz.

Como hay que empezar por algún sitio, que mejor que hacerlo con el recuerdo de la extraordinaria canción de John Lennon, “Campos de fresa por siempre” (“Strawberry Fields Forever”), que fue incluido en la cara B del álbum “Magical Mistery Tour”, tema que compuso en Almería, de donde soy natural, cuando grababa con Richard Lester la película “Como gané la guerra” (“How I Want the War”) en el otoño de 1966, que coincide con la apertura del San Juan Evangelista en su actual ubicación. Y por casualidad yo tuve la ocasión de verlo sentado en la terraza de la puerta del Hotel Costasol del Paseo de Almería al atardecer, precisamente con sus compañeros de los Beatles, George Harrison y Ringo Star, que fueron a visitarle creo que para celebrar su veintiséis cumpleaños, y curiosamente ni yo ni nadie les pedimos un autógrafo. Strawberry Fields fue el nombre con que se conoce el lugar del Central Park de Nueva York, donde se recuerda en una placa “Imagine” a su memoria cuando fue asesinado en 1980. Esta canción, de carácter psicodélico y filosófico, recoge uno de sus mejores momentos de sus composiciones al comienzo de su carrera en solitario, donde aparecen versos como “nada es real” o “vivir es fácil con los ojos cerrados”. La primera estrofa de la letra en castellano y que el estribillo de la canción dice así:

“Strawberry Fields Forever” de John Lennon (1967)

Let me take you down
cause I’m going to Strawberry Fields
nothing is real and nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever.

 

“déjame llevarte allá,
porque voy a los campos de fresa
nada es real y no hay nada para perder el tiempo
Campos de fresa por siempre”…

Viene un poco a cuento con los años que vivíamos con los recuerdos que voy a ir contando. El origen de este Club se remonta al año 1970, precisamente, año a mitad de la década prodigiosa de la música rock, desde que se abrió el Colegio donde se ubica, 1966/67 al 1975/76 de la muerte de Franco, donde se produjeron los mejores intérpretes y creadores de inmejorable calidad de toda la historia de la música popular, con sus estilos históricos, country, blues, jazz, R&B, folk, pop, rock, underground, rock sinfónico, progresivo, funk, etc. Antes, los antecedentes a los años 70, están llenos de hechos sociales y políticos históricos muy significativos que sin duda marcaron la vida universitaria de la época: la Guerra Fría, la Guerra de los Seis Días, Primavera de Praga, el Mayo del 68, la Guerra del Vietnam, la Revolución Cultural de Mao, asesinatos de Che Guevara y Martin Luther King, primer alunizaje del hombre, etc., y el recuerdo remoto del contubernio de Munich, que es como llamaba el régimen franquista para ridiculizar el IV Congreso del Movimiento Europeo, celebrado en esta capital en 1962, cuando las huelgas mineras abundaban por Asturias y donde se reunieron cerca de 120 políticos españoles, tanto del interior como del exilio, opositores al régimen bajo la autoridad moral de Salvador Madariaga. Y canciones difíciles de olvidar, clásicos del rock, incluso de ahora mismo, verdaderas obras maestras.

Intemporales como “My Generation” de The Who, “Good Vibrations” de los Beach Boys, “Satisfaction” de The Rolling Stones, “Blowin’ in the Wind” de Bob Dylan, “Suzie Q” de Creedence Clearwater Revival, o las románticas como “Only You” de los Platers, “Yesterday” y “Let it be” de los Beatles, “La Casa del sol naciente” de The Animals, “San Francisco” de Scott Makenzie, “California Dreaming” de The Mammas & The Papas, “The End” de los Doors, “Noches de blanco satén” de los Moody Blues, “Con su blanca palidez” de Procol Harum, o las españolas “Mamy Blue” de los Pop Tops, “Black is Black” de los Bravos, “Se de un lugar” de Triana, etc. Temas inolvidables para una época tan oscura de nuestro país y que también se proyectaron en películas de la época como “Qué noche la de aquel día” y “Help!” de Richard Lester con los Beatles de protagonistas, “Easy Reader” de Dennis Hooper, “Hear”, “Festival de Woodstok”, “Tommy”, etc. y sobre todo la canción “Imagine” de John Lennon. Sin embargo, las canciones que quedan en nuestra memoria y que vivimos en la adolescencia son aquellas como “La vaca lechera, tolón, tolón”, “A lo loco se vive mejor”, “Raska-yu”, que magistralmente recogió el cineasta Basilio Martín Patino en su documental “Canciones para después de una guerra”, película censurada y que no pudo ser vista hasta después de la muerte de Franco.

Con el antecedente del estado de excepción el 24 de enero del 69, donde todo estaba prohibido y recortados importantes derechos constitucionales, el TOP (Tribunal de Orden Público), institución jurídica de represión política que se creó en 1964, La Brigada Político Social, etc., llegamos al año 1970, donde se acaba el sueño pop con la separación de los Beatles, sin duda el mejor grupo de la historia de la música rock. Sube al poder Salvador Allende en Chile, primer presidente marxista elegido democráticamente y asistimos al famoso “Proceso de Burgos”. Precisamente este año murieron dos gurús de la música rock por sobredosis, Janis Joplin, la mejor cantante blanca y Jimi Hendrix excepcional guitarrista negro. A pesar de todo lo dicho de la música rock, el precedente de un festival celebrado dos años antes en el vecino Colegio Mayor Pío XII, organizado por Mario Pacheco, creador del sello discográfico Nuevos Medios, se produjeron tantos altercados y alborotos que provocaron que se restringiera esta música de una manera considerable en los colegios mayores en lo sucesivo, pero en nuestro caso, al no estar el auditorio a pié de suelo, por indicaciones del arquitecto constructor, se recomendó que esta música no se celebrara en el Colegio por el peligro que acarreaba cuando el personal se pusiera a bailar. De aquí que la historia que vamos a describir esta música no haya tenido lugar preferente. De todas maneras, a lo largo de años sucesivos actuaron grupos como: Moncho Alpuente y los del Río Kwai, Bloque, Triana, Aviador Dro y sus Obreros Especializados, Fischer-Z, La Romántica Banda Local, Itoiz, Los Elegantes, Guadalquivir, Medina Azahara, Siniestro Total, Suburbano, Danza Invisible, entre otros.

Años de lucha por las libertades y la justicia social, sobre todo por los militantes y participantes de los partidos de la izquierda clandestina e ilegal, como los comunistas, marxistas-leninistas, troskistas, maoístas, anarquistas, etc. En mi memoria recuerdo infinidad de panfletos y cientos de carteles y pancartas, que poblaban las paredes de todos los centros universitarios, las siglas de partidos políticos de izquierdas como: PCE (Partido Comunista de España), PC-ML (Partido Comunista Marxista Leninista), MC (Movimiento Comunista), OEC (Bandera Roja), PTE (Partido del Trabajo de España), LCR (Liga Comunista Revolucionaria), JGR (Joven Guardia Roja), ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), FRAP (Frente Revolucionario Antipatriótico), y muchos de la CNT, etc. y poco después PSOE (Partido Socialista Obrero Español), PSP (Partido Socialista Popular), etc., frente a los grupos de derechas, Fuerza Nueva, Guerrilleros de Cristo Rey, Fuerza Joven, AUN, etc. Paralelamente, no menos importante por la lucha de la democracia y la libertad, fue el movimiento obrero, con las huelgas y manifestaciones, y por supuesto los sindicatos hasta su legalización, especialmente CC.OO (Comisiones Obreras).

¿Cómo este Club ha llegado hasta aquí?, viene a cuento la explicación de Plácido Domingo sobre su éxito en la música: “el secreto es la pasión”.

Y de aquí comienza lo que parece un cuento, por los importantes músicos a nivel nacional e internacional que se han presentado en tan legendaria historia.


IMAGINA EL JOHNNY

“Imagine” de John Lennon (1971)

Imagine there’s no heaven
it’s easy if you try
no hell below us
above us only sky
imagine all the people
living for today…

 

Imagina que no hay paraíso
es fácil si lo intentas
ningún infierno bajo nosotros
sobre nosotros sólo cielo
imagina toda la gente
viviendo para hoy…

Esta canción, sin duda una de las más importantes y conocidas del milenio, perteneciente al álbum “Imagine”, de John Lennon, publicado en 1971, himno por excelencia pacifista y de esperanza universal, tanto por la letra como por la música, fue uno de los referentes con los que afrontábamos esta década y John Lennon con Che Guevara, se convirtieron poco a poco en dos de los personajes míticos e influyentes para los estudiantes universitarios de esta época.

El San Juan Evangelista, o el “Johnny”, parece como si se tratara de un cuento si se mira desde fuera, pero no es imaginado, esta es la historia real de una larguísima serie de conciertos en vivo, en un centro universitario de Madrid, y en el fondo, la “pasión” de una posible obsesión, por vivir y presentar la Música en directo, algunas de las mejores músicas del mundo, ya durante más de tres décadas. Que voy a intentar enmarcar en la historia cultural del Colegio y socio-política del momento que se ha vivido, según abarque mi memoria, en mi óptica personal y sin duda parcial.

No resulta fácil comenzar, pero quizás lo más apropiado sea recordar de principio lo que somos, aunque me repita. Este Club, comenzó como una comisión de actividades musicales, una organización musical universitaria y desde hace varios años es una Asociación Cultural, todas sin fines de lucro, con el claro objetivo de dar a conocer y divulgar la música en vivo, insertado en un centro universitario, el Colegio Mayor San Juan Evangelista localizado en Madrid, adscrito académicamente a la Universidad Complutense y de propiedad privada la Obra Social Unicaja.

Por tanto el hilo conductor de este relato serán algunos de los nombres de los conciertos y músicos que hemos escuchado aquí, aunque se cuenten ya por cientos, junto a las actividades culturales del Colegio preferentemente los veinte primeros años de su existencia, encuadrados con un apunte de los hechos musicales, culturales y políticos más destacados que paralelamente se han ido sucediendo en Madrid y a nivel español e internacional.

La química especial desde sus comienzos hasta en los tiempos actuales, es un mestizaje en el que se mezclan una acústica única del local, un excelente sonido, el saber escuchar de una gran afición y aunque parezca increíble, una casi perfecta organización donde no hay ningún profesional asalariado, lo que han dado como resultado la presencia de muchos de los mejores músicos de todas las músicas de España y del mundo, que una y otra vez han dado respuesta en vivo sobre el escenario a su fama, quizás contagiados de esta “magia”, y sin que hasta ahora ninguno haya faltado a la cita.

Así hemos mascado la belleza de sonidos imperecederos, reflexionado sobre letras impactantes y hemos sentido las más nobles emociones, que nos han hecho recordar que somos humanos y han ayudado a dar sentido a nuestra vida en este tiempo de ocio, en contrapartida a un mundo cada vez más competitivo, individualista, materialista y consumista, con la pérdida preocupante y sucesiva de los valores e ideales tradicionales.

Se dice que nadie es nada sin historia y aquí hay mucha que contar, y como dice el profesor José Vidal-Beneyto “el arte y la cultura son la vanguardia de la sociedad”, parece pues que por el San Juan Evangelista hemos ido desarrollando esta actividad musical tanto tiempo, lejos del mercantilismo, el espectáculo y la banalidad imperantes, buscando lo imperecedero de creadores e intérpretes, lo que vale para siempre, la música como arte y cultura en la Universidad, que intento relatar en este texto, puente también entre esta y la sociedad.

Andaluz, almeriense en Madrid, estudiante de Ingeniería Industrial, mi vida en el Colegio comenzó cuando se inauguró su sede en el domicilio actual en noviembre de 1966. Su fundador, animador y primer director fue Jesús Cobeta Aranda, ya fallecido que inauguró el edificio nuevo, en la calle Gregorio del Amo, trasladado de sus antiguas dependencias en la calle Écija en el barrio de Argüelles. Uno de sus planteamientos fundacionales fue hacer del Colegio una residencia universitaria económica, en la que el precio del Colegio tuviera como importa máximo una parte proporcional al salario mínimo, es evidente que estos objetivos, a lo largo del tiempo, se han ido perdiendo.

Fui uno de los “abnegados valientes” que en esa fecha, noviembre de 1966, aceptamos vivir en el Colegio en unas condiciones que hoy se considerarían, quizás muy precarias e inhabitables: el comedor todavía estaba en obras, no había calefacción, recuerdo que nos ponían una estufa de butano para cada pasillo, en un edificio donde, con las obras recién terminadas, el frío era inimaginable. Tampoco había agua caliente, en mi caso, me tenía que duchar en los baños públicos (había escasez de duchas en esa época en la zona) de la calle Bravo Murillo del barrio de Cuatro Caminos, al precio de una peseta (0,01 euro), y todos los colegiales contribuimos con el fundador del Colegio, por que hubiera un centro universitario que fuera accesible económicamente a los hijos de las clases trabajadoras.

Recuerdo que, comiendo en una ocasión, en ese primer año, en una casa de comidas, “Las Batuecas”, de la cercana Avenida de la Reina Victoria, aún hoy existente, fui consultado por la dirección de entonces del Colegio, sobre qué me parecería una bandeja de acero inoxidable con compartimentos en vez de platos; no me pareció mal la idea y dije que sí, supongo que lo consultarían con más gente, y el comedor se inauguró con las mismas y luego se demostró que eran muy higiénicas y tuvieron una larga vida hasta el curso 1978-1979, que un poco caracterizaron la forma de ser del comedor del Colegio, por las cucharadas que se daban contra las bandejas con un ruido ensordecedor cuando alguna chica entraba, hábito que persiste hasta la fecha. Precisamente este tipo de bandejas aparecerían poco después en la película, “Fuga de Alcatraz”, de Don Siegel, protagonizada por Clint Eastwood, donde lo ocurrido en esta famosa prisión de máxima seguridad, que llegó a albergar al mismísimo Al Capone, comían en autoservicio en bandejas semejantes, como nosotros. No es de extrañar, pues parece ser, hasta hace poco tiempo, las bandejas eran patente de aluminio de la marina americana. El Colegio no se normalizaría en cuanto a mobiliario y ornamentación hasta que la Caja de Ahorros de Ronda (hoy Unicaja) se hizo cargo del Patronato, tres años después y que entre otras cosas supuso que se plantara la actual jardinería y se instalaran butacas de madera en el salón de actos, que ya han desaparecido, y se equiparon totalmente las habitaciones.

La historia de mi acercamiento a la música comenzó en el Teatro Real, en estos años previos a los 70. Durante varios cursos estuve asistiendo a todos los conciertos de la Orquesta Nacional, “Los Domingos del Real”, para los que conseguir una entrada de anfiteatro de 10 pesetas (0,6 euros), teníamos que hacer a lo largo de la semana interminables colas de más de un día de duración, y asimismo asistí a otros muchos recitales extraordinarios de las más grandes figuras de la música clásica de nuestro siglo. Si algún nombre tengo que citar, que fueron muchísimos, sobre todo de directores de orquesta y de solistas en recitales entre semana, los recuerdos son imborrables del organista alemán Karl Ritcher, del violonchelista Mstislav Rostropovich, y sobre todo del pianista polaco Arthur Rubinstein, uno de los más grandes genios de la música que interpretando los “Nocturnos” de Chopin dejó en mí una huella imperecedera, y que recuerdo salía del Real casi a hombros al igual que los toreros coreando todos los aficionados su nombre al grito de ¡Artur! ¡Artur!

Y por los españoles se me viene a la memoria concertistas tan importantes como los maestros ya fallecidos, Andrés Segovia y Narciso Yepes a la guitarra, Nicanor Zabaleta, en el arpa; la soprano catalana Victoria de los Ángeles, y la pianista, también catalana Alicia de la Rocha cuyas versiones de la “Suite Iberia” de Albéniz probablemente sean únicas, hasta la grabación de la madrileña Rosa Torres-Pardo.

Por supuesto, a estos conciertos extraordinarios los jóvenes estudiantes de entonces, con recursos económicos muy precarios, entrábamos sin pagar, gracias al intendente Sr. Palacios, que nos dejaba sentar en la escalera del anfiteatro.

Esa época en el San Juan estaba marcada por una gran lucha por las libertades contra los últimos años de la dictadura, y en mi recuerdo está la multitud de asambleas que se celebraban en el Colegio y las carreras en la Universitaria perseguidos por la policía, los famosos “grises”, y cuando menos te lo esperabas terminabas con una redada y con todas las calles cortadas sin saber donde meterte, gritabas ¡tierra trágame!, con los zetas y los policías a caballo y antidisturbios persiguiéndote, una de cuyas redadas más espectaculares sobre el movimiento estudiantil, tuve la ocasión de sufrir mientras comía en los comedores universitarios, aunque por fortuna y gracias a algún buen policía que me indicó entrara por una puerta lateral de la Escuela de Ingenieros Agrónomos; salí sólo con magulladuras, cardenales y golpes que al regreso al Colegio, fueron curados por la intendenta del Colegio, pero no terminé en los calabozos de la DGS de la Puerta del Sol, con una multa imposible de pagar.

Las barricadas en la calle del San Juan, entonces sin nombre (hoy Gregorio del Amo), fueron numerosas y constantes durante varios cursos, con el trasfondo, como decía la famosa frase del Mayo Francés “las barricadas cierran la calle pero abren el camino”. Estas terminaban siempre en una manifestación multitudinaria que era dispersada por la policía no más lejos de la Plaza de Cristo Rey y, ni que decir tiene, como quedaban los cristales de los locales comerciales de calles adyacentes. Las sentadas también multitudinarias de estudiantes en las Facultades, resto de Centros Universitarios y en el propio Campus, fueron seguidas masivamente, al grito de la canción de protesta de Joan Baez “No nos moverán”, y dispersadas por la policía y las tanquetas de agua. En este tiempo fue cuando Raimon, en la Universidad Complutense, dio uno de los conciertos que tenía previstos, porque los demás fueron prohibidos, donde sus canciones “Al vent” y “Diguem no”, junto a “L`staca” de Lluis Llach se convirtieron en el grito de protesta de todos los estudiantes.

En esos difíciles años viví los “estados de excepción” con el consiguiente recorte de las libertades y los juicios sumarísimos del gobierno de Franco. Ni que decir tiene, que el miedo trataban de inocularlo por todos los medios. Durante estos primeros años de vida del Colegio fue cuando se practicaba curiosamente, más que nunca, la democracia interna. Todo se votaba, la comida e incluso las películas que se proyectaban en el cine colegial se elegían por votación. Por principios no había televisión en el Colegio, y en la votación que se realizaba al comienzo de cada curso, siempre salía que no. El concepto de “alineación” estaba entonces muy arraigado entre todos los residentes y la televisión se consideraba un medio muy alienante, aparte quitaba tiempo para la participación en las actividades culturales o el estudio. Recuerdo que teníamos que ver algún partido de fútbol interesante en las televisiones de los colegios de al lado, o en los bares de las calles próximas. La televisión no entraría en el Colegio hasta finales de los años 70 y hoy curiosamente, rara es la habitación que no tiene televisión o video, pero sobre todo ordenador.

Otra palabra en boga con gran contenido político durante esos años fue “reaccionario”, como puede explicarse por la cantidad de estudiantes de izquierdas que vivían entonces en el Colegio, porque no había peor insulto que te pudieran llamar “reaccionario”. Vamos, casi todos rojos.

La “intifada” tan frecuente hasta hace poco tiempo en diversos lugares del mundo, en especial en Oriente Próximo, tuvo un precedente con el tranvía que recorría desde Moncloa hasta la Ciudad Universitaria. Los raíles del mismo que estaban cubiertos por piedras, fueron las que sirvieron para la guerrilla urbana, de forma que no tardaron en desaparecer y ser cubiertos por cemento, incluso el propio tranvía, y fue el precedente de que los cristales de los coches de la policía fueran cubiertos por rejas y los policías empezaran a protegerse con cascos.

Pero sobre todo en esa época, final de los 60, político, filósofos, novelistas e intelectuales de la izquierda, sus libros clandestinos o copiados por las “vietnamitas” primitivas de esa época, eran el tema común de cada día. Así, antes que ninguno, quiero recordar “El Libro Rojo” de Mao Tse Tung con su revolución cultural, Marx y Engels con “La lucha de clases”, numerosos panfletos de Troski y de Lenin, “El materialismo dialéctico” y “¿Qué hacer?”. Los teóricos del anarquismo como Bakunin cuyo célebre libro “El estado y la anarquía” era muy conocido en la época, o el Príncipe Kropotkin con “El apoyo mutuo”; también se leía mucho en esa época los textos del pedagogo anarquista catalán Ferrer i Guardia, fundador de la Escuela Moderna e impulsor de publicaciones como “La huelga General” o “Solidaridad obrera”; el psicoanalista austriaco Wilhelm Reich, con su famoso libro, “La lucha sexual de los jóvenes”, o el filósofo padre del Mayo del 68 y de la revolución de los estudiantes, uno de los fundadores del freudmarxismo Herbert Marcuse y sobre el cual versaban interminables charlas, coloquios y tertulias en cualquier reunión de colegiales o asambleas. Sus libros “Eros y Civilización” y “El hombre unidimensional” eran muy frecuentes en la biblioteca particular de cada estudiante. Del mayo del 68 recuerdo frases que aparecieron pintadas en los muros de la Universidad de la Sorbona de París como “Prohibido prohibir”, “La imaginación al poder”, “Pide lo imposible para conseguir lo posible”, etc. que quedarían grabadas en nuestra memoria.



Un precedente importante guardado en la memoria, fue el estreno en el Teatro Español de la obra de teatro “Marat-Sade” de Peter Weiss, que dirigió Adolfo Marsillach, en el papel de Sade el propio Marsillach que sólo se representó durante tres días y armó un grandísimo revuelo al transformarse en una actividad también de oposición al régimen, siendo retirados de los escenarios por orden gubernativa. Entre los autores de teatro en boga el madrileño Alfonso Sastre que fue bastante prohibido y perseguido, igual que su esposa Eva Forest.

Y estos importantes nombres del teatro español vienen a cuento porque durante el curso 68/69 se presentó en el Colegio el grupo Bululú con la dirección del catalán Antonio Malonda (que colaboró con Marsillach en la obra anteriormente citada Bululú), que pusieron en escena que yo recuerde la obra “Guillermo Tell tiene los ojos tristes” de Alfonso Sastre, que hacía un virulento ataque a un dictador suizo, hecho que se podía comparar rápidamente con nuestro país. Después de la representación todos los estudiantes organizaron una manifestación, con lo cual la obra fue prohibida durante varios meses. De la importancia de este grupo recuerdo vagamente como los compañeros me decían “¡que viene el Bululú!”, no sé si antes de terminar la década también representaron esta misma compañía “La vida es sueño” de Calderón, que por problemas de la censura también tuvo que cambiar el nombre.

Durante el curso 1969/70, tan importante culturalmente, se organizaron las jornadas de cine 70, cuyos objetivos eran tratar de modo exhaustivo la problemática del cine español, con el fin de clarificar la situación cultural, profesional e industrial de nuestro cine en esa época, así como de servir a la unión de los distintos estamentos y personas en pro de una política de revitalización cinematográfica. Para ello se había invitado a más de un millar de personas relacionadas profesionalmente con el cine y según me dijeron se recibieron multitud de adhesiones. Los carteles y otros elementos de información ya estaban en la calle pero las jornadas fueron prohibidas una vez más por la autoridad, por lo que hubo que suspender este gran acontecimiento del cine español. La organización expresó su queja con estas palabras “profundamente lamentamos los proyectos que en un Estado avanzado, por circunstancias ajenas a nuestra voluntad no llegan a alcanzar su realidad”.

El Corral de Comedias del Colegio, que era quien organizaba todas las actividades culturales, en este Curso 1969/70 tuvo una temporada de teatro independiente verdaderamente importante, por no decir gloriosa. Se presentaron 15 obras con 45 representaciones de las que quiero destacar las siguientes: “Escuela de bufones” por el grupo Tábano, que dirigía Juan Margallo; “El Knack” por el grupo AKelarre de Bilbao, bajo la dirección de José Andrés Zalduegui; “La guerra y el hombre” por el grupo La Máscara de Gijón; “La boda del hojalatero” y “En la sombra del valle” por el Teatro Experimental Independiente (TEI) que dirigía José Carlos Plaza; “Ubu Rey” por La Cazuela de Alcoy, dirigida por Mario Silvestre (para esta obra se desplazaron más de 40 personas entre actores y técnicos); “El esclavo” por El Corral de Comedias de Valladolid, con la dirección de Carmelo Romero; “Esperando a Godot” por el grupo Joyce; “El juego de los insectos”, por el Corral de Comedias de Madrid, con la dirección de José Luis Alonso; y “Los juglares” del Centre d’Estudis d’Expresió de Barcelona, con un programa de mimo y pantomima, dirigido por Albert Boadella. Se terminó el año teatralmente con la sesión del psiquiatra madrileño Pablo Población que corrió a cargo del TEI, con la dirección de José Carlos Plaza. Sólo enumerar estas obras, los grupos, los actores que participaron y los directores, presentan un panorama difícilmente repetible y que sólo puede contar con esta lejanía abrir nuestro asombro y los mayores elogios. Creo recordar que todos los colegiales teníamos que pagar la entrada, y el abono para 3 representaciones era de 25 pesetas (0,15 euros) y una sola 15 pesetas (0,9 euros). Prueba de la colaboración de todos al mantenimiento del teatro era que si algún colegial se colaba era apercibido de expulsión por la dirección del Colegio expuesto oficialmente en el tablón de anuncios y no podía volver a reincidir. Lo que contrasta con la situación actual, que teniendo los mejores grupos de jazz internacionales, y con entrada gratis, son relativamente escuchados por los colegiales.

Y en el campo musical, también durante este curso, organizado por El Corral de Comedias tuvieron lugar los recitales de flamenco, con Enrique Morente y Juan Varea; y de jazz como la Canal Street Jazz Band, el Cuarteto de Juan Carlos Calderón y el Trío de Tete Montoliu, primera vez que actuó en el Jhonny. Y como anécdota la Canal era el primer grupo de jazz que yo escuchaba y es cuando me empecé a aficionar a esta música, pues ya me dejaba llevar por el ritmo y empecé a “chasquear” los dedos con el jazz tradicional.

 


AÑOS 70. LA DÉCADA HEROICA.

Quizás sin pretenderlo, serán referentes inconscientes, el símil del viaje de Ulises de vuelta a su patria del poema “Itaca” de Kavafis que cantaba en estos comienzos LLuis LLach, de gozar del camino sin perder de vista la meta; el vivir la amistad; la búsqueda de la sabiduría, es decir el conocimiento de uno mismo y de la vida, sin la aventura del Himalaya.

No sé si serán estos pretextos para justificar este trabajo sin desaliento con tan escasos recursos, año tras año. Es posible que haya habido un trasfondo paralelo más personal y metafísico, como la búsqueda de la liberación personal en todos los órdenes, el sentido de la existencia, cual es nuestra verdadera naturaleza... preguntas que no terminan de completarse nunca.


Era tanta la actividad cultural del San Juan que, cualquier día en la puerta de la habitación nos encontrábamos folletos como: “Sobre materia sexual”, de W. Reich muchas hojas mecanografiadas en distintas máquinas y hechos a ciclostil y grapados a mano; o “Introducción a la teoría económica marxista”, de Ernest Mandel, material de trabajo del seminario de economía española del San Juan Evangelista, curso 1971/72.


Precisamente las Asambleas eran el máximo órgano de expresión del Colegio, cosa que podía convocar cualquier residente y en donde, aparte de informar sobre el movimiento estudiantil en la universidad, era como una especie de cátedra de oradores donde uno muchas veces se llevaba el bloc para tomar notas y reflexionar ideas de aquellos cultos y sabios alumnos estudiantes de los últimos cursos de la carrera, muchos de los cuales hoy, son catedráticos en la universidad.

De ese periodo en que como decía, el Corral de Comedias organizaba el teatro dirigido por Cesar de la Prida y su equipo que cuando se abrió el Auditorio aún no disponía ni de butacas, por lo que había que alquilar sillas plegables, fue de los pocos locales en Madrid donde se podía estrenar el teatro independiente y donde nacieron autores, actores y directores hoy de mucho nombre; en mi mente está aparte de lo dicho anteriormente la continuación en cursos posteriores la representación de la obras “Castañuela 70” por el grupo Tábano y las Madres del Cordero, “El Juego de los Insectos” de los Hermanos Kappeck, que dirigió José Luis Alonso de Santos y en donde intervenía el colegial Rafael Álvarez “El Brujo”, “Quejío” y “los Palos” de La Cuadra de Sevilla dirigida por Salvador Tavora, que se representaron muchas veces siempre lleno, “La boda de los pequeños burgueses” de Brecht, por Los Goliardos, “Proceso por la sombra de un burro” de F. Dürrenmatt, por el TEI y “Camelamos naquerar” del gran bailarín y coreógrafo granadino Mario Maya, “Non Plus Plis” por Els Comediants dirigido por Joan Font, entre otros. El gran dramaturgo y hasta hace poco director de la Compañía de Teatro Clásico, José Luis Alonso de Santos, estrenó y dirigió algunas de sus primeras obras, así como directores tan conocidos, José Carlos Plaza, Juan Margallo, Albert Boadella, Antonio Malonda anteriormente citados, Juan Antonio Hormigón; y actores como Alfonso Guerra, Rafael Álvarez “El Brujo”, Victoria Vera, Ángel Facio, entre otros muchos.

En el verano del Curso 72-73 me embarqué en la aventura de viajar con un amigo colegial, Julio Belinchón Belinchón, al Norte de Europa, después de recalar en Suecia y Dinamarca, terminamos trabajando como obreros de temporada en una fábrica de papel pintado en un pueblo cerca de Hannover. Por supuesto que ese viaje me abrió bastante la mente y lo bueno que allí me compré por primera vez un magnetofón pequeño de la marca Grundig, que para la época sonaba magníficamente, para reproducir cintas de cassette a las que yo añadí dos bafles después. Posteriormente ese Grundig se hizo famoso en el Colegio y en él escuché las primeras cintas de jazz que me proporcionó el colegial Enrique del Moral Fernández Rincón, nada menos que empezando por Thelonius Monk y Miles Davis, y luego el gran aficionado a la música que mencionaré en algún otro contexto, Juan José González, me traía diferentes cassettes de jazz y flamenco, grabados por él, con los cuales fui ampliando mis conocimientos y afición por estas músicas poco a poco que habían despertado los conciertos en vivo en el Colegio.


Mediados los 70 para nosotros fue muy significativa la presencia en el San Juan de la Orquesta Filarmónica de Madrid, reducida a Orquesta de Cámara, de veinte a cuarenta profesores, todos miembros a su vez de la Orquesta Nacional de España, y que dirigida por el Maestro Isidoro García Polo, ya fallecido, cada curso nos deleitaba con un concierto de música barroca, con la intervención de extraordinarios solistas de la Orquesta Nacional como Ángel Beriain, M. A. Colmenero, Roberto Cuesta, etc. y donde se escucharon muchas de las más conocidas composiciones de Vivaldi, Mozart, Haydn, etc.

El cine club, que llevaba también el nombre de Corral de Comedias, fue también muy importante y su actividad duró hasta finales de los 70 y dejó grabado en mi memoria la proyección de películas cumbre del cine mudo como “El acorazado Potemkim” y “Octubre” de Eisenstein, con asistencia masiva de público y normalmente subtituladas en francés que tenía que ir traduciendo algún estudiante del anfiteatro. Un día me encontré una muchedumbre de jóvenes y sin saber cómo ni porqué asistí al estreno español de “Viridiana” de Buñuel, entonces prohibida. Por supuesto Ingmar Bergman con sus conocidas películas proyectadas una y otra vez “El séptimo sello”, “Fresas salvajes” o “El manantial de la doncella”; la mítica “Ciudadano Kane” de Orson Welles, o las semanas anuales de cortos en 16 mm. de cine de humor, y no faltaban los largometrajes “El maquinista de la General” y “El Navegante” de Buster Keaton, “¡Ay que me caigo!” de Harold Lloyd, “Tiempos Modernos”, “Luces de la ciudad” y “El Gran Dictador” de Charles Chaplin, y muchas de las de los Hermanos Marx como “Los Hermanos Marx en el Oeste” cuyo grito al final de la película “¡Esto es la guerra, más madera!” animó algunas barricadas. Recordar los estrenos de la Nouvelle Vage como “Cero en conducta”, “Atalante” de Jean Vigo, “El pequeño salvaje”, “Los cuatrocientos golpes” y “Jules y Jean” de Truffaut; el neorrealismo italiano con “El ladrón de bicicletas” de Vitorio de Sica, “Giulietta de los espíritus” y “Amarcord” de Fellini y las célebres “Mamma Roma”, “Pajaritos y pajarracos”, “Teorema”, etc. de Pier Paolo Pasolini; el expresionismo alemán con “Nosferatu” de D.F.W. Murnau; “La Caída de los Dioses”, “Muerte en Venecia” de Luchino Visconti y el cine español con “Bienvenido Mr. Marshall” y “Plácido” de Berlanga, “Calle Mayor” y “Muerte de un ciclista” de Bardem; Basilio Martín Patiño, Buñuel, Carlos Saura y Manuel Gutiérrez Aragón. Gozamos con el cine negro, en especial con las películas de Humphrey Bogart y Edward G. Robinson, y los westerns del maestro John Ford, como la mítica “La Diligencia”. Tampoco faltaron los grandes directores de la comedia como Ernst Lubitsch, Fritz Lang o Billy Wilder. Los coordinadores de esta importante actividad cultural, fueron entre otros, José Luis Rodríguez Panadero, Pedro García González, Carlos Rodríguez, y posteriormente, Emilio del Moral Fernández Rincón, Juan Félix Hernández y Pablo Nacarino Hernández.

¿Por qué tuvo tanta importancia el cine de estos años?, es claro que las películas sólo se podían ver en el cine, no existían los videoclubes, los reproductores de video eran muy escasos y las películas apenas existían y en estos comienzos eran en sistema Beta; y de televisiones sólo Televisión Española, ni privadas ni autonómicas.

Las multas de las autoridades gubernativas al Colegio dieron más de un disgusto a la dirección de la época, con las reprimendas del Patronato ante las amenazas de cierre sufridas. Por entonces durante las noches había que hacer vigilia, con número de llamadas de timbre secretos de la consejería a las habitaciones de los estudiantes se avisaban las visitas de la policía de la brigada político-social que buscaba a los delegados de facultad y estudiantes activos que vivían allí, de forma que, a pesar de las señas, la Cárcel de Carabanchel, tuvo algún que otro inquilino del Colegio.

En esa época en la que los medios de un estudiante del San Juan, normalmente becario o pagándose sus gastos con su trabajo, eran muy escasos, cada pasillo compraba semanalmente por aportación de todos los que vivíamos en el mismo, un ejemplar de las revistas progresistas de la época como “Triunfo”, “Cuadernos para el Diálogo”, “Sábado Gráfico”, “Destino”, “Primer Acto” y algún que otro “Play Boy”, etc., junto a alguna de humor como “La Codorniz” o algunos tebeos, que circulaban de habitación en habitación, apuntándose uno en la lista correspondiente en el tablón del pasillo. También durante estos años a veces nos encontrábamos con un ejemplar de la revista “Cuadernos de Ruedo Ibérico”, que se publicaba por la editorial Ruedo Ibérico en Paris, y que constituyeron un grupo de exiliados españoles. En el primer número figuraba como redactor jefe y fundador el anarquista José Martínez, y el comunista Jorge Semprún. Esta revista quería ser una alternativa a “Nuestra Bandera” la revista política del partido comunista de España, que varias veces me echaron por debajo de la puerta. “Cuadernos del Ruedo Ibérico” tuvo gran importancia y duro su publicación hasta 1979, ofreciendo una gran oposición política al franquismo, con propuestas social demócratas moderadas a la dictadura.

Evidentemente estaba prohibido reunirse, asociarse y expresarse públicamente, por lo que las actividades culturales de esa época, desde la creación del Colegio hasta la muerte de Franco, fueron de un gran sacrificio, trabajo y constancia. Había que solicitar los permisos por triplicado: Rectorado (que nunca había problemas), censura (al Ministerio de Información y Turismo que revisaba todos los textos y en el caso del teatro había que hacer una función previa para ellos comprobaran si se podía poner en escena y que luego la brigada político social comprobaba si las funciones se adaptaban a los textos aprobados); y la Dirección General de la Policía que nunca contestaba y nunca se sabía si el concierto se podía realizar o no.

Como anécdota, cuando realizábamos un concierto de flamenco, como nunca se sabe el texto de lo que va a cantar un cantaor, pasábamos a la censura algunos de los textos de los hermanos Machado que, incluso algunos de los versos terminaban tachados y prohibidos.


Como explica el entonces represaliado director de teatro Antonio Malonda, la censura en el teatro fue aún mayor que en la de música, él recuerda de estos años “prohibir, prohibición, prohibido”, con la censura de texto, censura visual de puesta en escena, censura del chivatazo, censura de censores anónimos, censura de censores muy conocidos, esposas, del régimen… ante todo aquello sólo se podía luchar con las armas de la astucia, el valor personal, la ética y la creatividad, cosa que desde los directores de la época tuvieron que desarrollar ampliamente, en palabras de este gran director teatral, ahora parece que no es muy solicitado.

La junta de censura que es como se llamada el órgano del Ministerio de Información y Turismo encargado de la censura, no fue abolida hasta el 4 de marzo de 1978 en plena transición, recuperándose así la libertad de expresión tras 40 años de censura.

Desde el año 1969 hasta el 1973, la dirección del Colegio perteneció a la Congregación Religiosa Salesiana, que después se demostraría que el cargo le venía demasiado grande, en unos años política y socialmente bastante difíciles, pese a su muy buena voluntad. A pesar de lo cual cometieron algunos errores y no pudieron hacerse con las riendas del Colegio, de acuerdo con la libertad en todos los órdenes que los estudiantes en esa época defendíamos, por lo que tuvieron que marcharse.

Con este espíritu de la época, en donde los estudiantes debieron de ser los organizadores y a la vez receptores de las actividades culturales gestionadas por los mismos, pensamos que en lugar de que los estudiantes fueran a la música, la música debería ir a la Universidad y así a partir de los 70 es cuando el Club comenzó, en principio como comisión de actividades musicales de este Colegio. Se empezó principalmente por la música clásica, con este pasado que traíamos, y se creó la discoteca del Colegio, que inauguramos con la audición de la 2ª Sinfonía de Beethoven.

Previamente, y organizado por el Corral de Comedias, como decía yo ya había escuchado a la banda Canal Street Jazz Band, a quien debo mi afición por el Jazz y al organista Lou Bennett. El presupuesto anual con que contábamos el primer año y que se conservó durante varios era de quince mil pesetas (90 euros de hoy), y los conciertos de música clásica los conseguíamos patrocinados por la entonces Comisaría General de la Música del Ministerio de Educación, dentro del ciclo de Intérpretes Españoles en España, no sin mucho esfuerzo y constancia y que te echasen por la escalera más de una vez. De esa época recuerdo los conciertos de grupos de cámara y solistas y en especial de música española, Granados, Albéniz, Turina, interpretada por el gran pianista, ya fallecido, Esteban Sánchez.


La falta de libertad de expresión fue manifiesta por ejemplo con el cierre definitivo el 25 de noviembre de 1971 del Diario Madrid, que dirigía Antonio Fontán. Ya unos años antes el periódico había sido cerrado durante cuatro meses por el famoso artículo de Rafael Calvo Serrer: “Retirarse a tiempo. No al general De Gaulle”, por las alusiones a Franco.

A punto estuvo de venir el gran compositor y pianista de jazz Thelonious Monk, en su gira europea de este año 1971 con su grupo “Giants of jazz”, pero regresó para EEUU antes de lo previsto. En esa época aún no conocíamos la gran importancia de este gran músico. Hubiera supuesto un hito su actuación, cuando este Club empezaba a dar los primeros latidos de la música de Jazz. Para resarcirnos en época de tanta escasez y por supuesto de conocimientos jazzísticos, el Club promocionó dos libros de jazz en el Curso 70/71: “Variaciones sobre Jazz” del aficionado y director de cine Julio Coll, por la insistencia del conocido y sabio aficionado, Juan José González, que entonces era residente del Colegio Mayor Alfonso X El Sabio y “El Jazz, su origen y desarrollo” de Joachim E. Berendt, esta vez a requerimiento mío, considerado desde su primera edición en español en el año 1962 como “la Biblia del Jazz”, que el autor después ha ido actualizando. De ambos libros se vendieron 50 ejemplares de cada uno a los miembros del Club y residentes del Colegio, al precio de 50 pesetas de la época (0,30 euros). La Editorial Guadarrama nos hizo una rebaja del 50% en el libro de Coll.

Punto y aparte hay que hacer para la presencia en el Colegio en esta época de uno de los mejores directores de orquesta de este siglo pasado, quizás el número uno, el ya fallecido director rumano, Sergiu Celibidache, que cogido de mi brazo, recuerdo, me decía, “la música sólo hay que escucharla en directo, porque aunque existan los mejores grabadores, nunca podrán recoger sino el 70% de lo que se escucha en la realidad”. Él desde luego se negó en vida a grabar ningún disco, y aunque hay ya numerosas grabaciones suyas, se deben a las que se hicieron para la radio en distintos auditorios del mundo. A su conferencia en el Colegio asistieron directores que empezaban a despuntar en España como Odón Alonso y Enrique García Asensio, entre otros muchos. Recuerdo que le dimos como recuerdo una cerámica de Talavera que quizá figure hoy en el museo de su casa natal.

En estos años hubo bastante interés en dar a conocer y difundir la música contemporánea española. Compositores españoles hoy ya casi clásicos, como Luis de Pablo, Tomás Marco, Ramón Barce y sobre todo Cristóbal Halffter, eran comprendidos y admirados y algunas de sus obras fueron interpretadas en el Colegio por los Grupos ALEA y KOAN, cuando aún estaba muy lejos la creación del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea, que en estos años tiene una importante actividad. Pero sobre todo es importante reseñar las charlas-audición que nos daba en la sala de música Cristóbal Halffter, para las cuales alquilábamos un magnetófono de cinta en un establecimiento musical de la calle Princesa. Así escuchábamos, explicadas por este compositor, casi en primicia, obras suyas como “Planto por las víctimas de la violencia”, “Gaudium et Spes-Bounza”, “Elegías a la muerte de tres poetas españoles”, entre otras, siempre en defensa de los derechos humanos.

Con este contexto, había que documentarse y reflexionar mucho para contrarrestar a los más activos de la comunidad colegial la necesidad de la música clásica como parte de las actividades culturales del Colegio, pues, en el ánimo de estos estaba que la música clásica era cosa de burgueses. Recuerdo como en esa época tenía que leer uno de los grandes teóricos de la música y fundador de la Escuela de Viena T.W Adorno y en especial su libro “La filosofía de la nueva música”, para tener argumentos con qué contrarrestar aunque entonces no los entendiera mucho. El precio de las entradas empezó en estos conciertos a cinco pesetas (0,03 euros), que en los conciertos de Jazz y Flamenco, subiría a las veinticinco (0,15 euros). Pero como lo que no querían las autoridades gubernativas era que los estudiantes se reunieran, algún año tampoco nos dejaron cobrar las entradas y hubo que organizar los conciertos como si fuesen actividades del Cine Club, única actividad que se permitía que se pagase por lo que tuvimos que hacer socios del cine club a miles de universitarios de esa época, con el siguiente trabajo de confección de carnets, y extensión de los mismos al precio de cinco pesetas (0,03 euros).

Los conciertos de estos primeros años de los 70 eran tan espectaculares y asistían tantos universitarios que, como anécdota, tengo que recordar que poníamos aquellos bafles muy primitivos, en el vestíbulo de entrada al Teatro, en las salas de comunidad del Colegio, e incluso en el jardín, para que el público que no podía entrar al salón porque estaba lleno, pudieran escucharlo desde la calle. El colegial Antonio Villarejo Perujo, que ejerce hoy su profesión de Ingeniero Agrónomo en la Serranía de Ronda, fue promotor del flamenco de estos conciertos, siguiendo los pasos de los hoy flamencólogos y catedráticos como Andrés Raya, Catedrático de la Universidad de Córdoba, Francisco Gutiérrez Carbajo, Decano de Filología de la UNED y José Luis Ortiz Nuevo, escritor y autor, ha publicado importantes libros para la flamencología, fue director de la Bienal de Arte Flamenco de Sevilla y lo es ahora de la de Málaga.


La gran afición de Antonio y un esfuerzo a toda prueba, conseguía convencer a los artistas en los tablaos de aquella época muy famosos de Madrid, como Zambra, con unos cachés de cinco mil pesetas (30 euros) por persona; y a los que venían de fuera se les pagaba, a parte, el viaje y el hotel. Con todo esto siempre el flamenco terminaba arruinando el presupuesto. En estos años se practicaba realmente la autogestión sin ningún tipo de ayuda de empresas o entidades. De esa época tengo que recordar los recitales flamencos del cantaor El Agujetas, que se prolongaban hasta altas horas de la madrugada después en la comunidad; muy especialmente los conciertos de Aguaviva cantando a “Los poetas andaluces”, “La Casa de San Jamás”, “Acopalipsis”, etc. y el espectáculo dirigiendo a una orquesta de jazz en la que sobresalía el saxofonista Pedro Iturralde con el grupo vasco de folk Mocedades al completo, “África Negra” de Juan Carlos Calderón y donde recuerdo como impresionante su versión del “Pange Lingua”. Y el mismísimo concierto de Paco de Lucía el año 74 cuyo caché era a taquilla, a 40 pesetas la entrada (0,25 euros de hoy), con jóvenes por todos los lados, incluido el propio escenario, y cuyos honorarios finales fueron de 30.000 pesetas (180 euros). Antes había estado en varios recitales el gran compositor y guitarrista flamenco Manolo Sanlúcar, después vendrían, entre otros muchos, el cantautor Carlos Cano, con su “manifiesto de la canción sur” cuyo primer concierto profesional fue en el San Juan y, que después se convertiría por unos años, en sus recitales en el abanderado del andalucismo, llenándose el teatro de banderas de Andalucía. Pocos años después se presentaba por primera vez quizás en Madrid, el principiante cantautor Joaquín Sabina, hoy uno de los más grandes poetas urbanos de la actualidad.

En el año 1973 se creó la editorial de flamenco Ediciones Demófilo, por los colegiales José Luis Ortiz Nuevo, Paco Gutiérrez Carbajo, Andrés Raya, el cantaor Enrique Morente y el flamencólogo José Blas Vega. Editorial que cubrió un hueco importante en la escasa bibliografía flamenca de la época.

Con el asesinato del General Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973, comienzo del proceso 1001 (juicio contra 10 dirigentes del sindicato CC.OO por el Tribunal de Orden Público, y donde fue condenado a veinte años de prisión el líder de este sindicato, Marcelino Camacho con las restantes penas que alcanzaron de veinte a doce años), la preocupación por la caída de Salvador Allende por la toma del poder por la fuerza del General Pinochet, y la esperanza cuatro meses después de la Revolución de los Claveles en Portugal.

Hay que destacar revistas que contribuyeron a la concienciación juvenil universitaria de la época con contenido cultural, musical, político, sexual, etc. como: AU (Apuntes Universitarios) Boletín del Colegio Mayor Chaminade de Madrid, fue creada aproximadamente en agosto en 1972 y se publicaba mensualmente con distribución gratuita, entre los redactores de música por ejemplo figuraban periodistas conocidos de hoy como Alvaro Feito, Manuel Domínguez, muchos de los hasta ahora en Radio 3 como Jorge Muñoz, Diego Manrique, etc. y otros como Luis Suárez Rufo, Gonzalo García Pelayo (el de los casinos hoy), etc.; también revistas mensuales, fueron “Ajoblanco”, nacida con redacción y editada en Barcelona, allá por el 1974, con contenidos de nueva cultura y acracia, y mucha utopía. Todos vivimos a través de esta revista, lo que era la contracultura, las comunas, el ecologismo, el feminismo, el movimiento libertario y la libertad sexual.

Durante los años 1972 al 1974, este Club tuvo dos o tres cursos de unión y colaboración con el vecino Colegio Mayor Femenino Isabel de España, con una participación muy activa de las chicas miembros del Club, realizándose actividades y compartiendo las reuniones en uno y otro centro.

Del Curso 1973/74 es de los pocos que guardamos casualmente algunos datos del Club. Los precios de las entradas oscilaron entre 25 pesetas (0,15 euros) para la Orquesta Filarmónica de Madrid, a la II Reunión Flamenca de la Universidad a 50 pesetas (0,30 euros), con aforo completo de entonces novecientas personas (el doble aforo que en la actualidad). También de ese curso, a parte del recital de Paco de Lucía, que llenó asimismo el aforo completo, tuvo lugar el recital de Jose Afonso y José J. Letría, también aforo completo a 30 pesetas (0,18 euros). De ese curso, concierto apoteósico también fue el del grupo de folk argentino los Chalchaleros a 45 pesetas (0,27 euros), que de nuevo agotaron el aforo, así como el recital del guitarrista argentino Eduardo Falú, el 16 de diciembre de 1973, rodeado el Colegio por la policía ante la situación política muy tensa que vivíamos, incluido el proceso 1001. La aportación del Colegio al club durante este curso fue de 40.000 pesetas (240 euros).

Si todos estos conciertos reseñados anteriormente, por primerísimas figuras de la música popular, dejaron una huella indeleble entre todos los asistentes, sin duda el de José Afonso fue de una importancia y de un recuerdo inolvidable, pues allí cantó el famoso tema “Grândola vila morena” que como es sabido fue utilizado como consigna en la Revolución de los Claveles de Portugal en el cambio de una dictadura por un sistema democrático.

Hay que reseñar, que durante estos primeros años, y durante casi una década, la infraestructura de sonido y luces era bastante elemental y rudimentaria si se comparan con los actuales, pero acorde con el tiempo tecnológico en que se vivía. Alquilábamos en la tienda de sonido Mario Gómez, de la Calle Santa Isabel cerca de la Plaza Antón Martín, un amplificador de válvulas, dos bafles y primitivos micrófonos y su manejo lo realizaban los propios estudiantes de Telecomunicación. Algo así como los bafles que teníamos en las habitaciones, los aficionados a la música, una caja de zapatos de cartón con altavoz y aún así, a años luz de los equipos técnicos de ahora, el sonido aquel nos parecía extraordinario, es evidente que lo que importaba era la afición por la música. Las luces también eran manejadas por colegiales y nos apañábamos con ocho focos, que cada tres por cuatro había que cambiar de bombilla y que se colocaban sobre las paralelas del piso superior y que servían para todas las actividades. Las mesas de mezclas estaban aún por venir. Las primeras empresas profesionales que recuerde que emplearon el sonido y luces como en la actualidad, fueron PTOLOMEO y BERENICE, que dirigía el que llegó a ser nuestro gran amigo y benefactor del Club, Ángel del Cerro del Casar, que años después crearía la Asociación Cultural Plató, convocante de importantes concursos de composición de jazz contemporáneo.

 

En estos años 70, en que la Universidad aún estaba muy centralizada y prácticamente todas las escuelas de Ingenieros de la Universidad Politécnica, sólo existían en Madrid, en el Colegio había estudiantes de todo el Estado Español. Ellos propiciaron a través del Club la presencia en el Colegio de grupos de folk y cantautores de todo el estado español tan míticos como Los Sabandeños de Canarias, Fuxa os Ventos y Milladoiro de Galicia, Oskorri del País Vasco, José Antonio Labordeta de Aragón, Francisco Pi de la Serra de Cataluña, Nuevo Mester de Juglaría de Castilla, Suburbano de Madrid, etc.

Siguiendo con estos primeros años 70 las miradas estaban puestas en el gobierno socialista de Salvador Allende y la democracia en Chile. Cantautores chilenos como Victor Jara y Violeta Parra y grupos como Intillimani y Quilapayún eran escuchados continuamente en programas de la radio especializados y seguidos por los cantautores españoles, especialmente de protesta. Durante esos años actuaron así en el Colegio, siempre con lleno total, Pablo Guerrero, Elisa Serna, Luis Pastor, Manuel Manzano y Olga Picón, José Antonio Labordeta (hoy diputado), Xabier Ribalta, Pi de la Serra, y un poco más tarde Javier Krahe y Luis Eduardo Aute, entre otros.

Agitadores culturales imprescindibles de las actividades culturales, del departamento de libros, conferencias y seminarios, fueron entre otros, los colegiales Francisco Gutiérrez Carbajo, Frutos Barbero Sánchez, Orlando Álvarez Redondo, Moisés Cohen, Carlos Rodríguez, Rafael Martín Huertas, Antonio Álvaro Rincón, etc. y de esta historia musical que estoy recordando, a miembros del Club a partir de finales de los 70 hasta la actualidad: Juan Jesús García Merayo, Jesús Gerardo Fernández García, José Luis Muñoz Guirado, Luis Mora Olivares, Guillermo Puente Ortiz de Urbina, David Cuenca Arcos, Diego Soto Ugalde, Julio Morilla Padial, Martín Camero Castro Mansilla, Pablo Sanz Magdaleno, Juan José Carrilero Martín, Ricardo Arjona Cano, Borja Judel Carballa, Alvaro Vivas Aparicio, Eduardo Santana Santana, en representación de muchos.


Sin duda algunos de los colegiales citados anteriormente, sobre todo los de origen andaluz, tendrían que ver en la organización de la “I Semana de Andalucía”, que se celebró del 9 al 16 de febrero de 1975, en el que participaron personalidades andaluzas de la literatura, de la sociología y la política, artistas de teatro e importantes músicos sobre todo del flamenco. Recuerdo que intervinieron José Luis Ortiz Nuevo, Félix Grande, Paco Alburquerque, Enrique Barón, Antonio Burgos, José Manuel Caballero Bonald, con la actuación de artistas de flamenco como Enrique Morente, José Romero, Gualberto y Agujetas y Manolo Sanlúcar entre otros y el grupo de teatro La Tabla de Granada que representó la obra “Cadenas”. Hubo lecturas poéticas en un homenaje a Antonio Machado, nada menos que por Luis Rosales y Fernando Quiñones, ya fallecidos e incluso una tertulia flamenca con el que fue famoso cantaor Pepe el de la Matrona. También hubo rock como fue la actuación del grupo Manantial de Sevilla, con el que se cerró la semana. Esta Semana de Andalucía tuvo su continuación en la segunda, que se celebró del 16 al 25 de abril de 1977, en colaboración con el vecino Colegio Mayor Chaminade, llevaban de subtítulo la copla, “Ni dioses, reyes ni na / en mí mando yo solito / y no manda nadie más”, por cierto una bulería del colegial Rafael Arjona Collado, hubo mesas redondas, conferencias, teatro, flamenco y rock. Entre los participantes de las mesas destacar a José Luis Sampedro, Agustín Gómez, José Luis Ortiz Nuevo, Francisco Lara, J. Antonio Lacomba, Antonio Burgos, entre otros. Actuó el teatro La Cuadra de Sevilla y el Grupo Aula 6 de Granada, y una mesa redonda sobre el teatro andaluz en el que intervino como moderador José Monleón y participaron Salvador Távora, Martín Recuerda, Enrique Llovet y miembros del grupo Esperpento de Sevilla; el cantautor Carlos Cano que presentó “A duras penas”, el grupo de rock Triana, el cantaor Enrique Morente con Pepe Habichuela y se celebró una “Reunión Flamenca en la Universidad” con la intervención de los excepcionales artistas Manuela Vargas al baile, Luis de Córdoba, Calixto Sánchez, Diego Clavel, José Mercé, Indio Gitano y Goméz de Jerez, en el cante y los guitarristas Luis Habichuela, Pepe Habichuela, Enrique de Melchor y Antonio Solera, dentro de esta semana tuvo lugar el homenaje nacional a Juan Rejano en la Universidad del que hablaremos posteriormente. Y asimismo se presentó el disco histórico “Persecución” de Juan Peña El Lebrijano, con las guitarras de Enrique de Melchor y Pedro Peña y el recitado de Félix Grande.

En este año 1975, tan emblemático, miembros destacados del club como Juan Ramón Martín Huertas, Fernando Orgambides Gómez, Emilio del Moral Fernández Rincón y yo, junto con otros significativos miembros del Club, entre ellos Pedro Díez Llavero, Eduardo Gantes Trellez, Emilio García Fuentes, Pedro García González, José F. Rodríguez Sánchez, el subdirector del Colegio Braulio Tamayo López y las colegialas del Isabel de España, Rosa Sánchez Herrera, Dolores Luengo Merino, y Soledad Martínez Martínez, junto a los estudiantes de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, Fidel Villar Ribot y Alejandro del Moral Fernández Rincón, organizamos el “I Festival Internacional de Jazz de Granada” con el complemento de una visita cultural a tan preciosa ciudad. Efectivamente tuvo lugar en el Claustro del Hospital Real, hoy sede del Rectorado de dicha Universidad, los días 9 y 10 de mayo de 1975, con la actuación de los grupos, Modern Jazz Sextet de Juventudes Musicales de Tarrasa, Lou Bennet y Al Jones, el día 9; Traditional Jazz Studio de Praga y Quinteto de Free-Jazz de Vladimiro Bas, el día 10; ambos días presentados por Juan Claudio Cifuentes, entonces en Radio España FM. El éxito fue total y se llevó a cabo su patrocinio gracias a la colaboración de la Subsecretaría del Ministerio de Educación y Ciencia de la que entonces era titular Federico Mayor Zaragoza, que después sería presidente de la UNESCO. Creo que este es el primer Festival de Jazz que se ha hecho en Granada. Por supuesto que se realizó la actividad cultural paralela con las visitas a la Alhambra, el Generalife y la Catedral. Estas visitas culturales tuvieron un precedente con el concierto de órgano de Montserrat Torrent en la antigua Iglesia de San Miguel de Cuenca con visitas al Museo de Arte Abstracto y posteriormente el concierto de órgano de Francis Chapelet en la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias, con visita a la Catedral de Burgos.

Con posterioridad son históricas las dos entradas del Cuerpo de Policía que estrenó los antidisturbios en el recinto, desalojando el mismo, colegial por colegial, con las consiguientes palizas, sobre todo a los de aspecto físico más contrario a las normas de la época, que yo mismo sufrí con el recuerdo de que al salir del Colegio esquivé con la mano un golpe de la culata de la pistola a la cabeza, de un famoso policía de entonces, que a punto estuve de escayolar el dedo pulgar y que me dejó una huella para siempre. Baste recordar que el médico del Colegio realizó más de trescientos certificados médicos de heridos, de tales injustas refriegas y por ello sufrió el acoso de las autoridades. La primera entrada, que yo recuerde de la policía y a la que estoy aludiendo, tuvo lugar el 4 de junio de 1975, en ésta al final lo que la policía se llevaba después del registro era algún póster del Che Guevara o de Jesucristo, los más abundantes y también de Fidel Castro, Ho Chi Minch y hasta el propio Lumumba del Congo, y ninguna propaganda ilegal, que es lo que al parecer buscaban con la excusa también que iba a haber allí una concentración de estudiantes del distrito.

Como consecuencia de esta refriega entró el Colegio en un periodo bastante oscuro que con todo detalle a mi me es difícil recordar. Primero es cesado al final de ese Curso 74-75 el director José Luis Sagredo Ruiz, que acompaña la dimisión del fundador del Colegio, Jesús Cobeta como miembro del Patronato. Para el curso siguiente es nombrado en el verano por el Rectorado José Carlos García Sierra, vinculado familiarmente con el entonces Alcalde de Madrid, Miguel Ángel García Lomas. Este nuevo Director hace su presentación en octubre del Curso 75-76 en una asamblea que termina con el abandono de la sala de todos los asistentes por considerarle una persona no preparada para el cargo y con pocos méritos académicos. Tras un año ajetreado al final de este curso los colegiales piden su dimisión por su falta de implicación en la vida colegial. Siguen los sucesos y durante el verano García Sierra expulsa a cien colegiales y presenta su dimisión al Patronato. El 18 de agosto se reúne éste en Ronda, sede social de la Caja de Ahorros de Ronda propietaria del Colegio, con escasos miembros, admiten su dimisión y deciden la cesión del Colegio ante su probado interés a la Delegación Nacional de la Juventud de la Secretaría General del Movimiento, pero esta decisión tenía que ser rubricada por la Universidad Complutense. Entonces es nombrado Director para el Curso 1976-77 Agustín Díaz de Mera, que había desempeñado la dirección de un Colegio Menor del Movimiento en Ávila y que con el paso del tiempo sería el último Director General de la Policiía del Gobierno de Aznar, que admite a sesenta de los colegiales expulsados pero que lleva consigo un montón de estudiantes de otro Colegio Mayor vecino el Antonio Ribera de orientación falangista fundado por Blas Piñar, en la actualidad sede de las oficinas de la Universidad Politécnica. El 26 de septiembre se reúne la Junta de Gobierno de la Universidad Complutense para tratar este tema, pero la fuerte presión de los estudiantes con una carta al Rector Vian Ortuño impiden que al final esta decisión se formalice. A la vista de los hechos el Presidente de la Caja de Ahorros de Ronda D. Juan de la Rosa, toma la decisión de continuar con la propiedad del Colegio y nombra Director a Gustavo Villapalos que entraría a final de enero de 1977. En todo este proceso hubo colegiales que tuvieron una participación muy activa como Antonio Fernández Poyatos, Publio Beltrán Palomo y creo que Pascual Sicilia Martín, José Andrés Torres Mora, Miguel Ángel Ortiz Sobrino, entre otros muchos, que entrarían a formar parte del equipo de dirección de Villapalos. De todo esto pueden dar cuenta de lo que pasó el exdirector José Luis Sagredo Ruiz, en la actualidad Profesor en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos de Madrid y el exsubdirector Jesús Parra Montero, entonces cura salesiano, que incluso sufrió las represalias de la autoridad eclesiástica de Madrid de la época y creo recordar que fue desterrado al Colegio Mayor Chaminade y los excolegiales citados.

 

El 20 de noviembre de 1975 moría Franco, cuando se dio la noticia oficialmente ese día por la radio y se conoció en el Colegio, sobre las seis de la mañana, todos salimos a los pasillos y hubo celebraciones, alegría y jolgorio general. Don Juan Carlos, que había asumido en funciones la Jefatura del Estado, por enfermedad de Franco desde el 30 de octubre, cesa en la misma y el 22 de noviembre es proclamado Rey de España, siendo el 27 de ese mes de 1975 cuando tiene lugar un acto religioso de su subida al trono de España con el nombre de Juan Carlos I.

Durante este Curso 1975-76 hubo una época en el Colegio con mucho interés por la poesía, sobre todo porque un miembro del Club, Jesús Gerardo Fernández García, organizó numerosas tertulias con los poetas más importantes de España. Así estuvieron Claudio Rodríguez, Ángel González, Gloria Fuertes, Francisco Brines, Carlos Bousoño, etc. Además entre nosotros convivió un poeta que era estudiante de Filología Hispánica, Ángel Sánchez Pascual, que supongo ayudaría bastante en este tema y que fue precisamente Premio Adonáis de Poesía 1975 con su libro “Ceremonia de la Inocencia”. Él también se aficionó a la música a cuenta del interés que mostrábamos los miembros del Club por la misma y su amistad le llevó a que me diera su libro premiado recién salido de la imprenta dedicándomelo con estas palabras: “para ti, Reyes, toda ésta mi palabra de inocencia, como ceremonia de amistad. Viva la música”. En este último año en que los poetas jóvenes frecuentaban la casa del reconocido y admirado poeta Vicente Aleixandre que era vecino del San Juan, Calle Velintonía, 3, hoy Calle Vicente Aleixandre, le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. Entonces como anécdota le di a Sánchez Pascual la “Antología Poética” del entonces reciente Premio Nobel, editada por alianza Editorial para que me la dedicara y terminó por dedicársela a él, que es la que se aprecia al lado.

De este Curso 75-76, por los estudiantes de los colegios de alrededor, quedó la frase “Johnny” lo siento, sois del movimiento” en contraste con su pasado, a lo que el San Juan respondía “Alcalá sois el culo de la Universidad” al colegio de enfrente, dirigido por una congregación religiosa.

Fue precisamente al final de este Curso 75-76, año 1976, intermedio entre los cursos 75/76 y el 76/77, en que se celebraba el centenario del nacimiento del compositor Manuel de Falla (1986-1976) cuando a un grupo de miembros del Club, con mucho entusiasmo y entre los que estaban los citados J. R. Martín Huertas, Fernando Orgambides, Emilio del Moral Fernández, y otros, se nos ocurrió convocar un concurso literario “Manuel de Falla. Cien Años”, en torno a la figura de este célebre compositor español por ahora uno de los más grandes de nuestra historia musical. Con enorme esfuerzo y dedicación éste se llevó a cabo y creo recordar que en el jurado había musicólogos tan importantes como Federico Sopeña Ibáñez, Enrique Franco y Tomás Marco. Visto con perspectiva, desde luego ahora sería imposible embarcarnos en una aventura semejante que sólo fue posible por el esfuerzo y la ilusión de un montón de jóvenes universitarios, a pesar de los dificilísimos tiempos políticos que se vivían y la escasez de recursos económicos que se consiguieron con mucho trabajo de las instituciones para los premios.

Ya durante el año 76 se había nombrado a Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno, que al proceder del Movimiento, se miraba entonces con mucha suspicacia y en diciembre de ese año realizó el referéndum para la reforma política, con la aprobación de los partidos políticos. Desgraciadamente en enero del 77 se produjo la matanza de Atocha, cuyo entierro fue en Madrid, uno de los más multitudinarios, a los que he asistido, comparable en esa década tan sólo al del Alcalde de Madrid D. Enrique Tierno Galván.

Es interesante ver de esta época negra de nuestra historia la película “Siete días de Enero” del director Juan Antonio Bardem, donde se documentan los hechos de la matanza de Atocha en la que perdieron la vida cinco abogados laboralistas de manos de asesinos de la ultraderecha.

Revistas también importantes en la época fueron “El Viejo Topo”, editada también en Cataluña, nacida allá por el 1976 y dedicada especialmente a política y filosofía; otra importante fue la madrileña “Ozono”, cuyo redactor jefe era Alvaro Feito y entre los redactores encontrábamos a Paco Almazán (importante musicólogo popular ya fallecido que escribió sobre flamenco en Triunfo), Mario Pacheco (Nuevos Medios) y Manuel Domínguez (Nube Negra), entre otros; o las ecologistas y libertarias “Bicicleta” y “Alfalfa”.

Lo importante de esos años fue la labor de las radios de FM, que nos dieron a conocer la buena música popular: Radio Juventud, después Radio Cadena Española, Radio Popular, Radio España Onda 2 y después RNE-Radio3. Hay que destacar los programas “Más o Menos Folk” de Antonio Gómez, “Tiempos de Universidad” de Fernando Segundo, “El Pupitre Loco” de Manolo HH y Juan Herrera, “En Concierto” de Javier Díez, “Diario Pop” de Jesús Ordovás, etc., entre los programas de música general y temas relacionados con la Universidad; y también los especiales de jazz, “Jazz Porque Sí” de Juan Claudio Cifuentes, “Jazz Internacional” de Paco Montes, “Jazztamos Aquí” de Rafael Fuentes, “Jazz en la Onda” de Jorge Arnaiz, “Ochenta Años de Jazz” de José Mª García Martínez, “Jazz en la Noche” de Narciso Munné, y tantos otros como los programas de Gonzalo García Pelayo, Julio Ruiz, Rodolfo Poveda, Diego Manrique, Jorge Muñoz, Luz Elez; en los cuales siempre se nos abrían las puertas a comunicar los conciertos que se celebraban en el San Juan.


En el recuerdo de esta casi década, quedan los gritos ¡amnistía, libertad! y ¡grises cabrones!... de las manifestaciones, “más madera, esto es la guerra” de las barricadas, “no nos moverán...” de las sentadas, y poco después ¡OTAN no, bases fuera! del antiamericanismo imperante en la época.

El 4 de mayo de 1976 salía a la calle el número uno del diario El País, con la dirección de Juan Luis Cebrián y con un artículo editorial del mismo en tribuna libre, “El País que queremos”. Precisamente la primera referencia al San Juan Evangelista en este diario fue por un artículo del entonces crítico Paco Montes, aparecido el día 26 de este mismo mes, con el título “Jazz en la Universidad” y donde escribía de la actuación de la Revival Jazz Band de Bratislava, con otros dos conciertos de jazz en los colegios vecinos, como los grupos españoles Orgón en el Elias Hauja y HackensacK en el femenino Almudena. Continuarían artículos como “El Johnny cumple 15 años” de José Ramón Rubio el 16 de marzo 1985; “el Club de Música del Colegio Mayor San Juan Evangelista cumple 20 años” de Javier de Cambra el 17 de octubre de 1989; “el Club de Música y Jazz es una experiencia única en el mundo”, palabras mías a Federico González (magnifico crítico de jazz, fallecido), con motivo del 30º Aniversario el 4 de marzo del 2000; entre otros muchos previos y críticas de las distintas músicas populares.

El domingo 9 de mayo de 1976, sobre la vaguada del Campus de Canto Blanco de la Universidad Autónoma, tuvo lugar el Festival de los Pueblos Ibéricos, a la que acudimos más de 50.000 personas, en su mayoría universitarios, organizado por la Federación de Asociaciones Culturales Universitarias de Madrid que lideraba la Joven Guardia Roja (JGR), grupo que se mostró muy activo desde el año 1973. Asistieron la mayoría de los cantautores y músicos de Folk de toda la península. Casi 20 grupos, entre los que recuerdo a Quico Pi de la Serra, Luis Pastor, Julia León, Elisa Serna, Pablo Guerrero, José Antonio Labordeta, Raimon, Victor Manuel, Mikel Laboa, Adolfo Cedrán, Bibiano y Benedicto, Ovidi Montllor, y los portugueses Fausto y Victorino, que cantaron “Grândola, vila morena” de Jose Afonso, con todo el mundo en pié, entre otros. Todo el recinto se llenó de banderas de las distintas comunidades autónomas y fueron constantes los gritos de “amnistía y libertad”, claveles rojos y globos con las letras “pan, cultura y libertad”. Rodeado todo el mundo por un grandísimo despliegue policial no hubo ningún problema y fue un gran éxito de organización. La JGR era la organización juvenil del Partido Comunista de España Internacional, que después se llamó Partido de Trabajo de España para que no se confundiese con el PCE.


Hay que mencionar tres salas independientes que tuvieron una importante actividad sobre todo con la presentación de teatro independiente en Madrid. La primera que apareció fue la Sala Cadarso, que abría el 25 de febrero de 1976 y que estaba situada en el número 18 de la calle Cadarso, cerca de la Plaza de España, y que era el hogar del empleado, estaba dirigida por la Asociación Caballo de Bastos y duró hasta el año 1982; otra que abrió el 23 de noviembre de 1978 era El Gallo Vallecano situada en la Avenida de San Diego 63 de Vallecas y que estaba dirigida por el Centro Cultural Ciudadano Fuenteovejuna. En estas dos salas estuvo implicado el director de teatro Juan Margallo y participaron todo tipo de personas relacionadas con el teatro independiente de entonces como Fermín Cabal, Manuel Álvarez Junco, etc. También en estas salas no sólo actuaban grupos de teatro sino que presentaban grupos de música como de jazz-rock, rock, etc. Antes que ésta empezó una importante actividad flamenca situada en un sótano en la calle Monteleón 10 del barrio madrileño de Malasaña, dirigida por la Asociación Cultural la Carcelera y con este nombre, que dirigida por el director de cine José Luis López del Río, conocido por su película de culto “Casas Viejas”, desarrollaría una respetable actividad flamenca los fines de semana durante casi veinte años, desde 1973 a 1993 con que cerró.


Ese año culturalmente tuvieron especial significado dos actos que para la época y como todo lo dicho hasta aquí organizado por los universitarios residentes en el Colegio, hay que considerarlo de gran trascendencia:
El primero musical organizado por el Club, un concierto de música clásica en conmemoración del 150º Aniversario de la muerte de Beethoven, se celebró en la mañana del domingo 27 de marzo de 1977 (horario inhabitual pero escogido para que los costes fueran menores) por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Bratislava (entonces en Checoslovaquia) que dirigió Ondrej Lenard y entre otras obras se interpretó la 3ª Sinfonía, “Heroica” de Beethoven. Único concierto de una orquesta sinfónica en toda la historia del San Juan que será imposible volver a repetir ya que el escenario hubo que ampliarlo hasta casi la mitad del patio de butacas para que cupieran los más de cien profesores de la orquesta; a este concierto asistió el entonces Rector de la Universidad Complutense Ángel Vián Ortuño, invitado por el Director del Colegio Gustavo Villapalos, el concierto fue espectacular y la música escuchada creo que impregnó de magia a las paredes del auditorio en un concierto inolvidable.

El segundo acto cultural fue a iniciativa de un colegial cordobés, Miguel Ángel Toledano Rodríguez. Este acto homenaje, encuadrado en la II Semana de Andalucía que tuvo lugar del 16 al 25 de abril de 1977 en este Colegio Mayor, que se le tributó el 22 de abril al poeta y escritor asimismo cordobés, Juan Rejano, que vivió en el exilio en México desde 1939 hasta su muerte en 1976, el acto que se denominó homenaje a Juan Rejano en la Universidad de Madrid se realizó con la presentación de su primera antología poética publicada en España el libro “Juan Rejano, poesías”, editada por Ediciones Demófilo. Intervinieron Andrés Raya Saro, presidente de esta editorial, Aurora de Albornoz y la presentación del propio Miguel Ángel Toledano por la comisión organizadora, y recitaron sus poesías Juan de Diego y Rosa Vicente. Juan Rejano fue un auténtico poeta andaluz, militante comunista, que se nota en su poesía por su compromiso político y también refleja la nostalgia de España con una gran dimensión ética y humanista. Posteriormente se le han tributado numerosos homenajes y exposiciones en Andalucía, sobre todo en Córdoba y Málaga. Como muestra recordar sus versos:

Juan Rejano, 1903, Puentegenil (Córdoba) – México (exilio) 1976

“Si me dan a elegir,
yo nazco bajo un olivo,
orilla al Guadalquivir”

“Me nutrió tu palabra, desnuda y verdadera
y he crecido a tu lado como un árbol sonoro
al pie de una montaña.
Desde la infancia tengo los labios
rezumando tu sabia humilde y buena.
No te siento: te llevo dentro de mí
lo mismo que rumor enclaustrado de un caracol marino”

A lo largo del año 1977, tras un proceso judicial de un año, que llevé yo personalmente a través de la Dirección General de Registro y Notariado, mi nombre pasó de Reyes a Alejandro Reyes, pues estaba harto de las confusiones que el primero que acarreaban, en cuanto a mi identidad personal. Ya se sabe que Reyes es un nombre femenino muy usado en Andalucía.

Desgraciadamente el 21 de febrero de 1977 fallecía en la Clínica Puerta de Hierro el fundador del Colegio, Jesús Cobeta. En una breve necrológica, pero muy marcada, del diario El País, cuando aún no había esquelas mortuorias, se leía “Jesús Cobeta fue animador y primer Director del Colegio San Juan Evangelista de Madrid, a cuyo Patronato perteneció. En los primeros años de existencia del Colegio contribuyó a imprimirle su carácter de vanguardia cultural y política, que mantuvo en tiempos difíciles y ha sido siempre una de sus principales características. Uno de los planteamientos fundacionales del Sr. Cobeta fue hacer del San Juan una residencia universitaria económica, en la que el estudiante desembolsara como máximo un importe proporcional al salario mínimo”.

Días más tarde, 28 de febrero del 77, se reunió en el Colegio la Cominisión Nacional de Justicia y Paz para exponer las líneas fundamentales que según ellos debía reunir la Ley Electoral. Estuvieron Joaquín Ruiz Jiménez, que habló de las perspectivas políticas de la ley, Rafael Arias Salgado que nos habló de la libertad e igualdad de oportunidades, Enrique Miret Magdalena que desde un punto de vista ético expresó la importancia de la amnistía total y de las libertades fundamentales del hombre como la expresión y asociación, y Bonifacio Rojo que nos indicó las exigencias para unas elecciones libres, amnistía total, legalización de todos los partidos políticos y centrales sindicales y que tuviéramos seguridad, que durante el periodo electoral tuviéramos un clima de calma.

El 13 de mayo de 1977 se presentó en el Colegio el dramaturgo Enrique Buenaventura, director del teatro Experimental de Cali (TEC) de Colombia, que aparte de un coloquio sobre le teatro latinoamericano representaron las obras “Vida y muerte del fantoche Lusiano” (sobre un texto Peter Wess), “A la diestra de Dios padre”, “Soldados” y “La Denuncia”. Según Enrique Buenaventura el teatro no era para darle conciencia a nadie sino para cuestionarle la conciencia que tiene, para que las personas pensáramos los grandes problemas que tenemos y sobre todo para que nos divirtiéramos. Para la época fue desde luego, como tantas obras de teatro representadas en el Colegio, un gran acontecimiento que causó gran expectación.

También este año de 1977 los días 30 y 31 de mayo actuó en el Colegio el que era famoso grupo de Teatro Independiente Americano Bread and Puppet Theater de Nueva York, en su gira europea representó la obra “Circo del Caballo Blanco”, un espectáculo sobre el bicentenario de los Estados Unidos en su línea de teatro radical y denuncia de la sociedad norteamericana. Utilizaba una gran variedad de muñecos de papel o plástico y máscaras consiguiendo un gran éxito, no en vano ya había participado en varias ediciones en el Festival de Teatro de Nancy. Sin duda un nuevo éxito de la comisión de entonces del Corral de Comedias del Colegio. Un acontecimiento cultural insuperable que dejó el mayor impacto en los asistentes.


Con Gustavo Villapalos, primer director de la transición, se modernizó también bastante el Colegio, apareciendo los platos y los manteles en el comedor, y enriqueció artísticamente las paredes del hall, comedor y comunidades, con grandes murales de los pintores Jiménez Larios y Val Citoris, también se equipó con televisión, implantó los desayunos y cenas de los domingos y creó el Fondo de Compensación para los estudiantes más necesitados y la vida colegial tuvo un impulso dinámico volviendo a los tiempos históricos. Durante esos años la actividad política en el Colegio fue muy destacada con las agrupaciones de los partidos socialista y comunista, entre otros, y la presencia firme, así mismo, que durante muchos años ha sido muy estable del grupo cristiano que dirigía el capellán del Colegio, Juan Ardura, todo ya muy vago en la actualidad.

En lo político y en esta primera etapa de Villapalos, recuerdo con intensidad por la multitud de banderas rojas con la hoz y el martillo que vi concentradas en tan poco espacio, cuando yo me preparaba en un mes de agosto inusual para los exámenes de septiembre, la asistencia pasiva al espectáculo que fue desde fuera el I Congreso de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), organización política que se autocalificaba como marxista-leninista y que se celebró de los días 13 al 20 de agosto en el Colegio. Asistieron más de quinientos delegados con un montón de temas a tratar. Incluso diversos partidos políticos nacionales y extranjeros enviaron delegaciones y ya en esa época de la transición tenía la correspondiente autorización del Gobierno Civil de Madrid.

Por su significación es importante recordar la presentación del libro “Poemas de Carlos González”, que tuvo lugar el 9 de noviembre de 1977, que fue asesinado el 27 de septiembre de 1976 por miembros de la extrema derecha de un grupo de incontrolados cuando se celebraba una manifestación en contra de la pena de muerte en la calle Barquillo de Madrid, en el aniversario de los fusilamientos realizados tras los consejos de guerra del verano del 75. En la presentación estuvieron presentes Celso Emilio Ferreiro, gran poeta gallego que prologó la edición y el editor del libro R. Acal y como en estos actos hubo bastante asistencia. Libro que incluye la totalidad de la obra poética de Carlos González entre 1974 y el 27 de septiembre del 76 en que fue herido de muerte. “Esperamos que el libro de Carlos sirva –concluyen sus amigos-, independientemente de su valor literario, para evitar que las trágicas circunstancias de su muerte se diluyan para siempre sin más diligencias ni investigaciones, sin que nadie vuelva a preguntarse sobre lo que sucedió aquella noche de septiembre que acabó con la vida de un muchacho de 21 años contrario a la pena de muerte”.

El 20 de diciembre de este año 1977, cuando ya casi estábamos en plenas vacaciones de Navidad, se organizó un acto convocado por la Unión para la Liberación de la Mujer (ULM), Movimiento Democrático de la Mujer y la Asociación de Mujeres Separadas, para la defensa de los derechos de la mujer y la plena igualdad de la mujer ante la Ley, que según ellas debía amparar la Constitución y era la finalidad de su lucha, como la plena igualdad de la mujer ante la Ley, la despenalización de los anticonceptivos, el divorcio, etc.

De esta época en que los colegiales estaban, como decía, muy politizados, recuerdo un grupo de los mismos que los llamaban “los pasaos” entre los que estaban mis amigos de entonces Francisco de la Torre Alvarado y Jesús Pose Furest, por su actitud que recordaba un poco a los hippies incluso por su aspecto físico. Ellos fueron los que me dieron a conocer el rock sinfónico con canciones inolvidables de Jethro Tull, Crosby, Stills, Nash & Young y King Crimson, entre otros y músicos emergentes de aquella época como Graham Parker, Ian Dury y Dire Straits, con su conocida canción “Communíqué” y otros más conocidos como Supertramp (“Crime of the Century”), Jackson Browne (“Running on Empty”), Steely Dan (“Aja”) y la Marshall Tucker Band.

Culturalmente el Colegio volvió a vivir unos años dorados con la creación del Centro de Estudios Juan de la Rosa, con conferencias, lecciones magistrales y seminarios de las más eminentes figuras de la cultura, el arte y la academia, que dirigió el Profesor de Sociología de la Complutense Lorenzo Navarrete Moreno. Destacar, por ejemplo, el seminario que anualmente daba el profesor Tierno Galván que se celebraba durante varias semanas. En ese periodo se estrenó en el Colegio en primicia en España la película inglesa “Quadrophenia”, ópera rock cuyo nombre provenía del sexto álbum que el grupo The Who publicaron en el año 1973 y cuyo mayor mérito podría ser su banda sonora, donde se encuentran canciones como la mítica “My generation”. La película con música de Pete Townshend y donde actuaba un jovencísimo Sting (que casualmente posteriormente visitaría el Colegio en el año 1989 en una jornada ecológica organizada por la Universidad Complutense para concienciar la importancia de conservar la selva del Amazonas), narra el nacimiento de dos grupos juveniles rivales los “mods” y los “rockers” convirtiéndose en la reivindicación de los valores de toda una generación de jóvenes que querían sentirse pertenecientes a un grupo. Los “mods” estaban solamente preocupados por tener algo de dinero para estar a la moda y estar todo el día corriendo encima de sus vespas y lambretas, adornadas con espejos. Por el otro lado, los “rockers” que les gustaba el rock de la década de los cincuenta, tenían motos más clásicas y vestían con botas camperas de cuero. Como ejemplo de la música “mod” tuvimos la osadía de presentar en el año 1982 al grupo pop Los Elegantes, que se saldó con la rotura de varias filas de butacas.

Junto a otros conciertos hay que hacer mención de los multitudinarios recitales del grupo bretón Gwendal, durante los cursos 76-77 y 77-78, que fue el precursor de la música Celta en España, que cada año hacían cinco a seis actuaciones, con llenos absolutos, y que incluso a veces había que llamar a la policía, cuando nosotros habíamos sido tan contrarios a ella, porque era imposible contener a tanta gente. Hubo que desistir de traerlos más por el Colegio, porque todo el recinto de acceso después de estos conciertos quedaba peor que la Puerta del Sol tras la Nochevieja.

Muestra de la libertad de expresión de los colegiales, fueron los extraordinarios dibujos humorísticos, que con el seudónimo de “Gil Patrik” aparecían en el tablón de anuncios de tiempo en tiempo con las críticas al momento colegial en que se vivía. Posteriormente se supo el nombre de este colegial, que yo en este momento no recuerdo, y cuyos dibujos se guardaron en la memoria durante varios años; y que al despedirse del Colegio me echó una colección por debajo de la puerta que he perdido.

Retomando la actividad colegial, musicalmente durante estos años finales de los 70 hubo un gran movimiento de música clásica, y en especial, de orquestas de cámara. Como no destacar la actuación de la Orquesta de Cámara de Holanda, dirigida por el Maestro Antoni Ros Marbá, o las Orquestas Femeninas de Praga y Bratislava, la Real de Cámara de Estocolmo, y la Orquesta de Cámara Plovdiv.

Fue claro que Villapalos no sólo se ocupó de la vida colegial y la cultural, sino como venimos recordando también de la política. Así durante los días del 17 al 19 de febrero de 1978 se celebró el I Simposium Cultural del Partido Socialista Obrero Español en el Colegio, bajo el titulo “Cultura es Libertad”, en donde se presentaron varias ponencias específicas sobre las distintas áreas culturales, hubo actos paralelos como una representación de teatro del grupo El Lebrel Blanco, un concierto de guitarra a cargo de Emiliano del Ceffo, pero lo más de destacar fue la mesa redonda en que intervinieron militantes del mundo de la cultura del PSOE e intelectuales independientes, estuvieron personalidades como Carlos Barral, Enrique LLovet, Ignacio Sotelo, José Agustín Goytisolo, entre otros. Creo que asistió el Secretario General del PSOE Felipe González, al que no tuve ocasión de escuchar.

La Asociación Española de Amistad con el Pueblo Palestino y el Instituto de Estudios Latinoamericanos organizaro