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EL COMIENZO.
ALREDEDOR DE 1970. AÑOS DE LUCHA
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IMAGINA EL JOHNNY
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AÑOS
70. LA DÉCADA HEROICA
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LOS
80 Y 90. 20 AÑOS DE JAZZ Y TODAS LAS
MÚSICAS.
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CURSO 2000-2001: CAMBIO DE SIGLO. LA
MÚSICA CONTINÚA.
Pues sí, Diana
Krall, vocalista de jazz conocida hoy
internacionalmente, actuó en el Johnny
en uno de sus primeros conciertos en
España en diciembre de 1996, como otros
muchos músicos de relevancia de la
música popular a nivel nacional e
internacional, véase Stephane Grapelli,
Joaquín Sabina, Tete Montoliu, Camarón
de la Isla, Paco de Lucía, Bobby
McFerrin, Silvio Rodríguez, Luis Eduardo
Aute, Enrique Morente, Hugh Masekela,
Jorge Cafrune, Memphis Slim, The Golden
Gate Quartet y tantos otros que saldrán
a relucir a lo largo de estos recuerdos.
Pero hay que empezar por el comienzo.
EL COMIENZO. ALREDEDOR
DE 1970. AÑOS DE LUCHA.
El Johnny es como se conoce familiar o
popularmente al Colegio Mayor
Universitario San Juan Evangelista de
Madrid, también conocido por San Juan
Evangelista o simplemente San Juan y se
identifica con su Club de Música y Jazz.
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Como hay que
empezar por algún sitio, que mejor que
hacerlo con el recuerdo de la
extraordinaria canción de John Lennon,
“Campos de fresa por siempre” (“Strawberry
Fields Forever”), que fue incluido en la
cara B del álbum “Magical Mistery Tour”,
tema que compuso en Almería, de donde
soy natural, cuando grababa con Richard
Lester la película “Como gané la guerra”
(“How I Want the War”) en el otoño de
1966, que coincide con la apertura del
San Juan Evangelista en su actual
ubicación. Y por casualidad yo tuve la
ocasión de verlo sentado en la terraza
de la puerta del Hotel Costasol del
Paseo de Almería al atardecer, precisamente con sus
compañeros de los Beatles, George
Harrison y Ringo Star, que fueron a
visitarle creo que para celebrar su
veintiséis cumpleaños, y curiosamente ni
yo ni nadie les pedimos un autógrafo. Strawberry Fields fue el nombre con que
se conoce el lugar del Central Park de
Nueva York, donde se recuerda en una
placa “Imagine” a su memoria cuando fue
asesinado en 1980. Esta canción, de
carácter psicodélico y filosófico,
recoge uno de sus mejores momentos de
sus composiciones al comienzo de su
carrera en solitario, donde aparecen
versos como “nada es real” o “vivir es
fácil con los ojos cerrados”. La primera
estrofa de la letra en castellano y que
el estribillo de la canción dice así:
“Strawberry
Fields Forever” de John Lennon (1967)
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Let me
take you down
cause I’m going to Strawberry
Fields
nothing is real and nothing to
get hungabout
Strawberry Fields forever. |
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“déjame
llevarte allá,
porque voy a los campos de fresa
nada es real y no hay nada para
perder el tiempo
Campos de fresa por siempre”… |
Viene un poco a
cuento con los años que vivíamos con los
recuerdos que voy a ir contando. El
origen de este Club se remonta al año
1970, precisamente, año a mitad de la
década prodigiosa de la música rock,
desde que se abrió el Colegio donde se
ubica, 1966/67 al 1975/76 de la muerte
de Franco, donde se produjeron los
mejores intérpretes y creadores de
inmejorable calidad de toda la historia
de la música popular, con sus estilos
históricos, country, blues, jazz, R&B,
folk, pop, rock, underground, rock
sinfónico, progresivo, funk, etc.
Antes, los
antecedentes a los años 70, están llenos
de hechos sociales y políticos
históricos muy significativos que sin
duda marcaron la vida universitaria de
la época: la Guerra Fría, la Guerra de
los Seis Días, Primavera de Praga, el
Mayo del 68, la Guerra del Vietnam, la
Revolución Cultural de Mao, asesinatos
de Che Guevara y Martin Luther King,
primer alunizaje del hombre, etc., y el
recuerdo remoto del contubernio de
Munich, que es como llamaba el régimen
franquista para ridiculizar el IV
Congreso del Movimiento Europeo,
celebrado en esta capital en 1962,
cuando las huelgas mineras abundaban por
Asturias y donde se reunieron cerca de
120 políticos españoles, tanto del
interior como del exilio, opositores al
régimen bajo la autoridad moral de
Salvador Madariaga.
Y canciones
difíciles de olvidar, clásicos del rock,
incluso de ahora mismo, verdaderas obras
maestras.
Intemporales como “My Generation” de The
Who, “Good Vibrations” de los Beach Boys,
“Satisfaction” de The Rolling Stones,
“Blowin’ in the Wind” de Bob Dylan,
“Suzie Q” de Creedence Clearwater
Revival, o las románticas como “Only You”
de los Platers, “Yesterday” y “Let it
be” de los Beatles, “La Casa del sol
naciente” de The Animals, “San
Francisco” de Scott Makenzie,
“California Dreaming” de The Mammas &
The Papas, “The End” de los Doors,
“Noches de blanco satén” de los Moody
Blues, “Con su blanca palidez” de Procol
Harum, o las españolas “Mamy Blue” de
los Pop Tops, “Black is Black” de los
Bravos, “Se de un lugar” de Triana, etc.
Temas inolvidables para una época tan
oscura de nuestro país y que también se
proyectaron en películas de la época
como “Qué noche la de aquel día” y “Help!”
de Richard Lester con los Beatles de
protagonistas, “Easy Reader” de Dennis
Hooper, “Hear”, “Festival de Woodstok”,
“Tommy”, etc. y sobre todo la canción
“Imagine” de John Lennon. Sin embargo,
las canciones que quedan en nuestra
memoria y que vivimos en la adolescencia
son aquellas como “La vaca lechera,
tolón, tolón”, “A lo loco se vive
mejor”, “Raska-yu”, que magistralmente
recogió el cineasta Basilio Martín
Patino en su documental “Canciones para
después de una guerra”, película
censurada y que no pudo ser vista hasta
después de la muerte de Franco.
Con el
antecedente del estado de excepción el
24 de enero del 69, donde todo estaba
prohibido y recortados importantes
derechos constitucionales, el TOP
(Tribunal de Orden Público), institución
jurídica de represión política que se
creó en 1964, La Brigada Político
Social, etc., llegamos al año 1970,
donde se acaba el sueño pop con la
separación de los Beatles, sin duda el
mejor grupo de la historia de la música
rock. Sube al poder Salvador Allende en
Chile, primer presidente marxista
elegido democráticamente y asistimos al
famoso “Proceso de Burgos”. Precisamente
este año murieron dos gurús de la música
rock por sobredosis, Janis Joplin, la
mejor cantante blanca y Jimi Hendrix
excepcional guitarrista negro. A pesar
de todo lo dicho de la música rock, el
precedente de un festival celebrado dos
años antes en el vecino Colegio Mayor
Pío XII, organizado por Mario Pacheco,
creador del sello discográfico Nuevos
Medios, se produjeron tantos altercados
y alborotos que provocaron que se
restringiera esta música de una manera
considerable en los colegios mayores en
lo sucesivo, pero en nuestro caso, al no
estar el auditorio a pié de suelo, por
indicaciones del arquitecto constructor,
se recomendó que esta música no se
celebrara en el Colegio por el peligro
que acarreaba cuando el personal se
pusiera a bailar. De aquí que la
historia que vamos a describir esta
música no haya tenido lugar preferente.
De todas maneras, a lo largo de años
sucesivos actuaron grupos como: Moncho
Alpuente y los del Río Kwai, Bloque,
Triana, Aviador Dro y sus Obreros
Especializados, Fischer-Z, La Romántica
Banda Local, Itoiz, Los Elegantes,
Guadalquivir, Medina Azahara, Siniestro
Total, Suburbano, Danza Invisible, entre
otros.
Años de lucha por las libertades y la
justicia social, sobre todo por los
militantes y participantes de los
partidos de la izquierda clandestina e
ilegal, como los comunistas,
marxistas-leninistas, troskistas,
maoístas, anarquistas, etc. En mi
memoria recuerdo infinidad de panfletos
y cientos de carteles y pancartas, que
poblaban las paredes de todos los
centros universitarios, las siglas de
partidos políticos de izquierdas como:
PCE (Partido Comunista de España), PC-ML
(Partido Comunista Marxista Leninista),
MC (Movimiento Comunista), OEC (Bandera
Roja), PTE (Partido del Trabajo de
España), LCR (Liga Comunista
Revolucionaria), JGR (Joven Guardia
Roja), ORT (Organización Revolucionaria
de Trabajadores), FRAP (Frente
Revolucionario Antipatriótico), y muchos
de la CNT, etc. y poco después PSOE
(Partido Socialista Obrero Español), PSP
(Partido Socialista Popular), etc.,
frente a los grupos de derechas, Fuerza
Nueva, Guerrilleros de Cristo Rey,
Fuerza Joven, AUN, etc. Paralelamente,
no menos importante por la lucha de la
democracia y la libertad, fue el
movimiento obrero, con las huelgas y
manifestaciones, y por supuesto los
sindicatos hasta su legalización,
especialmente CC.OO (Comisiones
Obreras).
¿Cómo este Club ha llegado hasta aquí?,
viene a cuento la explicación de Plácido
Domingo sobre su éxito en la música: “el
secreto es la pasión”.
Y de aquí comienza lo que parece un
cuento, por los importantes músicos a
nivel nacional e internacional que se
han presentado en tan legendaria
historia.
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IMAGINA EL JOHNNY
“Imagine” de
John Lennon (1971)
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Imagine
there’s no heaven
it’s easy if you try
no hell below us
above us only sky
imagine all the people
living for today… |
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Imagina
que no hay paraíso
es fácil si lo intentas
ningún infierno bajo nosotros
sobre nosotros sólo cielo
imagina toda la gente
viviendo para hoy… |
Esta canción, sin duda una de las más
importantes y conocidas del milenio,
perteneciente al álbum “Imagine”, de
John Lennon, publicado en 1971, himno
por excelencia pacifista y de esperanza
universal, tanto por la letra como por
la música, fue uno de los referentes con
los que afrontábamos esta década y John
Lennon con Che Guevara, se convirtieron
poco a poco en dos de los personajes
míticos e influyentes para los
estudiantes universitarios de esta
época.
El San Juan Evangelista, o el “Johnny”,
parece como si se tratara de un cuento
si se mira desde fuera, pero no es
imaginado, esta es la historia real de
una larguísima serie de conciertos en
vivo, en un centro universitario de
Madrid, y en el fondo, la “pasión” de
una posible obsesión, por vivir y
presentar la Música en directo, algunas
de las mejores músicas del mundo, ya
durante más de tres décadas. Que voy a
intentar enmarcar en la historia
cultural del Colegio y socio-política
del momento que se ha vivido, según
abarque mi memoria, en mi óptica
personal y sin duda parcial.
No resulta fácil comenzar, pero quizás
lo más apropiado sea recordar de
principio lo que somos, aunque me
repita. Este Club, comenzó como una
comisión de actividades musicales, una
organización musical universitaria y
desde hace varios años es una Asociación
Cultural, todas sin fines de lucro, con
el claro objetivo de dar a conocer y
divulgar la música en vivo, insertado en
un centro universitario, el Colegio
Mayor San Juan Evangelista localizado en
Madrid, adscrito académicamente a la
Universidad Complutense y de propiedad
privada la Obra Social Unicaja.
Por tanto el hilo conductor de este
relato serán algunos de los nombres de
los conciertos y músicos que hemos
escuchado aquí, aunque se cuenten ya por
cientos, junto a las actividades
culturales del Colegio preferentemente
los veinte primeros años de su
existencia, encuadrados con un apunte de
los hechos musicales, culturales y
políticos más destacados que
paralelamente se han ido sucediendo en
Madrid y a nivel español e
internacional.
La química especial desde sus comienzos
hasta en los tiempos actuales, es un
mestizaje en el que se mezclan una
acústica única del local, un excelente
sonido, el saber escuchar de una gran
afición y aunque parezca increíble, una
casi perfecta organización donde no hay
ningún profesional asalariado, lo que
han dado como resultado la presencia de
muchos de los mejores músicos de todas
las músicas de España y del mundo, que
una y otra vez han dado respuesta en
vivo sobre el escenario a su fama,
quizás contagiados de esta “magia”, y
sin que hasta ahora ninguno haya faltado
a la cita.
Así hemos mascado la belleza de sonidos
imperecederos, reflexionado sobre letras
impactantes y hemos sentido las más
nobles emociones, que nos han hecho
recordar que somos humanos y han ayudado
a dar sentido a nuestra vida en este
tiempo de ocio, en contrapartida a un
mundo cada vez más competitivo,
individualista, materialista y
consumista, con la pérdida preocupante y
sucesiva de los valores e ideales
tradicionales.
Se dice que nadie es nada sin historia y
aquí hay mucha que contar, y como dice
el profesor José Vidal-Beneyto “el arte
y la cultura son la vanguardia de la
sociedad”, parece pues que por el San
Juan Evangelista hemos ido desarrollando
esta actividad musical tanto tiempo,
lejos del mercantilismo, el espectáculo
y la banalidad imperantes, buscando lo
imperecedero de creadores e intérpretes,
lo que vale para siempre, la música como
arte y cultura en la Universidad, que
intento relatar en este texto, puente
también entre esta y la sociedad.
Andaluz, almeriense en Madrid,
estudiante de Ingeniería Industrial, mi
vida en el Colegio comenzó cuando se
inauguró su sede en el domicilio actual
en noviembre de 1966. Su fundador,
animador y primer director fue Jesús
Cobeta Aranda, ya fallecido que inauguró
el edificio nuevo, en la calle Gregorio
del Amo, trasladado de sus antiguas
dependencias en la calle Écija en el
barrio de Argüelles. Uno de sus
planteamientos fundacionales fue hacer
del Colegio una residencia universitaria
económica, en la que el precio del
Colegio tuviera como importa máximo una
parte proporcional al salario mínimo, es
evidente que estos objetivos, a lo largo
del tiempo, se han ido perdiendo.
Fui uno de los “abnegados valientes” que
en esa fecha, noviembre de 1966,
aceptamos vivir en el Colegio en unas
condiciones que hoy se considerarían,
quizás muy precarias e inhabitables: el
comedor todavía estaba en obras, no
había calefacción, recuerdo que nos
ponían una estufa de butano para cada
pasillo, en un edificio donde, con las
obras recién terminadas, el frío era
inimaginable. Tampoco había agua
caliente, en mi caso, me tenía que
duchar en los baños públicos (había
escasez de duchas en esa época en la
zona) de la calle Bravo Murillo del
barrio de Cuatro Caminos, al precio de
una peseta (0,01 euro), y todos los
colegiales contribuimos con el fundador
del Colegio, por que hubiera un centro
universitario que fuera accesible
económicamente a los hijos de las clases
trabajadoras.
Recuerdo que, comiendo en una ocasión,
en ese primer año, en una casa de
comidas, “Las Batuecas”, de la cercana
Avenida de la Reina Victoria, aún hoy
existente, fui consultado por la
dirección de entonces del Colegio, sobre
qué me parecería una bandeja de acero
inoxidable con compartimentos en vez de
platos; no me pareció mal la idea y dije
que sí, supongo que lo consultarían con
más gente, y el comedor se inauguró con
las mismas y luego se demostró que eran
muy higiénicas y tuvieron una larga vida
hasta el curso 1978-1979, que un poco
caracterizaron la forma de ser del
comedor del Colegio, por las cucharadas
que se daban contra las bandejas con un
ruido ensordecedor cuando alguna chica
entraba, hábito que persiste hasta la
fecha. Precisamente este tipo de
bandejas aparecerían poco después en la
película, “Fuga de Alcatraz”, de Don
Siegel, protagonizada por Clint Eastwood,
donde lo ocurrido en esta famosa prisión
de máxima seguridad, que llegó a
albergar al mismísimo Al Capone, comían
en autoservicio en bandejas semejantes,
como nosotros. No es de extrañar, pues
parece ser, hasta hace poco tiempo, las
bandejas eran patente de aluminio de la
marina americana. El Colegio no se
normalizaría en cuanto a mobiliario y
ornamentación hasta que la Caja de
Ahorros de Ronda (hoy Unicaja) se hizo
cargo del Patronato, tres años después y
que entre otras cosas supuso que se
plantara la actual jardinería y se
instalaran butacas de madera en el salón
de actos, que ya han desaparecido, y se
equiparon totalmente las habitaciones.
La historia de mi acercamiento a la
música comenzó en el Teatro Real, en
estos años previos a los 70. Durante
varios cursos estuve asistiendo a todos
los conciertos de la Orquesta Nacional,
“Los Domingos del Real”, para los que
conseguir una entrada de anfiteatro de
10 pesetas (0,6 euros), teníamos que
hacer a lo largo de la semana
interminables colas de más de un día de
duración, y asimismo asistí a otros
muchos recitales extraordinarios de las
más grandes figuras de la música clásica
de nuestro siglo. Si algún nombre tengo
que citar, que fueron muchísimos, sobre
todo de directores de orquesta y de
solistas en recitales entre semana, los
recuerdos son imborrables del organista
alemán Karl Ritcher, del violonchelista
Mstislav Rostropovich, y sobre todo del
pianista polaco Arthur Rubinstein, uno
de los más grandes genios de la música
que interpretando los “Nocturnos” de
Chopin dejó en mí una huella
imperecedera, y que recuerdo salía del
Real casi a hombros al igual que los
toreros coreando todos los aficionados
su nombre al grito de ¡Artur! ¡Artur!
Y por los españoles se me viene a la
memoria concertistas tan importantes
como los maestros ya fallecidos, Andrés
Segovia y Narciso Yepes a la guitarra,
Nicanor Zabaleta, en el arpa; la soprano
catalana Victoria de los Ángeles, y la
pianista, también catalana Alicia de la
Rocha cuyas versiones de la “Suite
Iberia” de Albéniz probablemente sean
únicas, hasta la grabación de la
madrileña Rosa Torres-Pardo.
Por supuesto, a estos conciertos
extraordinarios los jóvenes estudiantes
de entonces, con recursos económicos muy
precarios, entrábamos sin pagar, gracias
al intendente Sr. Palacios, que nos
dejaba sentar en la escalera del
anfiteatro.
Esa época en el San Juan estaba marcada
por una gran lucha por las libertades
contra los últimos años de la dictadura,
y en mi recuerdo está la multitud de
asambleas que se celebraban en el
Colegio y las carreras en la
Universitaria perseguidos por la
policía, los famosos “grises”, y cuando
menos te lo esperabas terminabas con una
redada y con todas las calles cortadas
sin saber donde meterte, gritabas
¡tierra trágame!, con los zetas y los
policías a caballo y antidisturbios
persiguiéndote, una de cuyas redadas más
espectaculares sobre el movimiento
estudiantil, tuve la ocasión de sufrir
mientras comía en los comedores
universitarios, aunque por fortuna y
gracias a algún buen policía que me
indicó entrara por una puerta lateral de
la Escuela de Ingenieros Agrónomos; salí
sólo con magulladuras, cardenales y
golpes que al regreso al Colegio, fueron
curados por la intendenta del Colegio,
pero no terminé en los calabozos de la
DGS de la Puerta del Sol, con una multa
imposible de pagar.
Las barricadas en la calle del San Juan,
entonces sin nombre (hoy Gregorio del
Amo), fueron numerosas y constantes
durante varios cursos, con el trasfondo,
como decía la famosa frase del Mayo
Francés “las barricadas cierran la calle
pero abren el camino”. Estas terminaban
siempre en una manifestación
multitudinaria que era dispersada por la
policía no más lejos de la Plaza de
Cristo Rey y, ni que decir tiene, como
quedaban los cristales de los locales
comerciales de calles adyacentes. Las
sentadas también multitudinarias de
estudiantes en las Facultades, resto de
Centros Universitarios y en el propio
Campus, fueron seguidas masivamente, al
grito de la canción de protesta de Joan
Baez “No nos moverán”, y dispersadas por
la policía y las tanquetas de agua. En
este tiempo fue cuando Raimon, en la
Universidad Complutense, dio uno de los
conciertos que tenía previstos, porque
los demás fueron prohibidos, donde sus
canciones “Al vent” y “Diguem no”, junto
a “L`staca” de Lluis Llach se
convirtieron en el grito de protesta de
todos los estudiantes.
En esos difíciles años viví los “estados
de excepción” con el consiguiente
recorte de las libertades y los juicios
sumarísimos del gobierno de Franco. Ni
que decir tiene, que el miedo trataban
de inocularlo por todos los medios.
Durante estos primeros años de vida del
Colegio fue cuando se practicaba
curiosamente, más que nunca, la
democracia interna. Todo se votaba, la
comida e incluso las películas que se
proyectaban en el cine colegial se
elegían por votación. Por principios no
había televisión en el Colegio, y en la
votación que se realizaba al comienzo de
cada curso, siempre salía que no. El
concepto de “alineación” estaba entonces
muy arraigado entre todos los residentes
y la televisión se consideraba un medio
muy alienante, aparte quitaba tiempo
para la participación en las actividades
culturales o el estudio. Recuerdo que
teníamos que ver algún partido de fútbol
interesante en las televisiones de los
colegios de al lado, o en los bares de
las calles próximas. La televisión no
entraría en el Colegio hasta finales de
los años 70 y hoy curiosamente, rara es
la habitación que no tiene televisión o
video, pero sobre todo ordenador.
Otra palabra en boga con gran contenido
político durante esos años fue
“reaccionario”, como puede explicarse
por la cantidad de estudiantes de
izquierdas que vivían entonces en el
Colegio, porque no había peor insulto
que te pudieran llamar “reaccionario”.
Vamos, casi todos rojos.
La “intifada” tan frecuente hasta hace
poco tiempo en diversos lugares del
mundo, en especial en Oriente Próximo,
tuvo un precedente con el tranvía que
recorría desde Moncloa hasta la Ciudad
Universitaria. Los raíles del mismo que
estaban cubiertos por piedras, fueron
las que sirvieron para la guerrilla
urbana, de forma que no tardaron en
desaparecer y ser cubiertos por cemento,
incluso el propio tranvía, y fue el
precedente de que los cristales de los
coches de la policía fueran cubiertos
por rejas y los policías empezaran a
protegerse con cascos.
Pero sobre todo en esa época, final de
los 60, político, filósofos, novelistas
e intelectuales de la izquierda, sus
libros clandestinos o copiados por las
“vietnamitas” primitivas de esa época,
eran el tema común de cada día. Así,
antes que ninguno, quiero recordar “El
Libro Rojo” de Mao Tse Tung con su
revolución cultural, Marx y Engels con
“La lucha de clases”, numerosos
panfletos de Troski y de Lenin, “El
materialismo dialéctico” y “¿Qué
hacer?”. Los teóricos del anarquismo
como Bakunin cuyo célebre libro “El
estado y la anarquía” era muy conocido
en la época, o el Príncipe Kropotkin con
“El apoyo mutuo”; también se leía mucho
en esa época los textos del pedagogo
anarquista catalán Ferrer i Guardia,
fundador de la Escuela Moderna e
impulsor de publicaciones como “La
huelga General” o “Solidaridad obrera”;
el psicoanalista austriaco Wilhelm Reich,
con su famoso libro, “La lucha sexual de
los jóvenes”, o el filósofo padre del
Mayo del 68 y de la revolución de los
estudiantes, uno de los fundadores del
freudmarxismo Herbert Marcuse y sobre el
cual versaban interminables charlas,
coloquios y tertulias en cualquier
reunión de colegiales o asambleas. Sus
libros “Eros y Civilización” y “El
hombre unidimensional” eran muy
frecuentes en la biblioteca particular
de cada estudiante. Del mayo del 68
recuerdo frases que aparecieron pintadas
en los muros de la Universidad de la
Sorbona de París como “Prohibido
prohibir”, “La imaginación al poder”,
“Pide lo imposible para conseguir lo
posible”, etc. que quedarían grabadas en
nuestra memoria.
Un precedente importante guardado en la
memoria, fue el estreno en el Teatro
Español de la obra de teatro
“Marat-Sade” de Peter Weiss, que dirigió
Adolfo Marsillach, en el papel de Sade
el propio Marsillach que sólo se
representó durante tres días y armó un
grandísimo revuelo al transformarse en
una actividad también de oposición al
régimen, siendo retirados de los
escenarios por orden gubernativa. Entre
los autores de teatro en boga el
madrileño Alfonso Sastre que fue
bastante prohibido y perseguido, igual
que su esposa Eva Forest.
Y estos importantes nombres del teatro
español vienen a cuento porque durante
el curso 68/69 se presentó en el Colegio
el grupo Bululú con la dirección del
catalán Antonio Malonda (que colaboró
con Marsillach en la obra anteriormente
citada Bululú), que pusieron en escena
que yo recuerde la obra “Guillermo Tell
tiene los ojos tristes” de Alfonso
Sastre, que hacía un virulento ataque a
un dictador suizo, hecho que se podía
comparar rápidamente con nuestro país.
Después de la representación todos los
estudiantes organizaron una
manifestación, con lo cual la obra fue
prohibida durante varios meses. De la
importancia de este grupo recuerdo
vagamente como los compañeros me decían
“¡que viene el Bululú!”, no sé si antes
de terminar la década también
representaron esta misma compañía “La
vida es sueño” de Calderón, que por
problemas de la censura también tuvo que
cambiar el nombre.
Durante el curso 1969/70, tan importante
culturalmente, se organizaron las
jornadas de cine 70, cuyos objetivos
eran tratar de modo exhaustivo la
problemática del cine español, con el
fin de clarificar la situación cultural,
profesional e industrial de nuestro cine
en esa época, así como de servir a la
unión de los distintos estamentos y
personas en pro de una política de
revitalización cinematográfica. Para
ello se había invitado a más de un
millar de personas relacionadas
profesionalmente con el cine y según me
dijeron se recibieron multitud de
adhesiones. Los carteles y otros
elementos de información ya estaban en
la calle pero las jornadas fueron
prohibidas una vez más por la autoridad,
por lo que hubo que suspender este gran
acontecimiento del cine español. La
organización expresó su queja con estas
palabras “profundamente lamentamos los
proyectos que en un Estado avanzado, por
circunstancias ajenas a nuestra voluntad
no llegan a alcanzar su realidad”.
El Corral de Comedias del Colegio, que
era quien organizaba todas las
actividades culturales, en este Curso
1969/70 tuvo una temporada de teatro
independiente verdaderamente importante,
por no decir gloriosa. Se presentaron 15
obras con 45 representaciones de las que
quiero destacar las siguientes: “Escuela
de bufones” por el grupo Tábano, que
dirigía Juan Margallo; “El Knack” por el
grupo AKelarre de Bilbao, bajo la
dirección de José Andrés Zalduegui; “La
guerra y el hombre” por el grupo La
Máscara de Gijón; “La boda del
hojalatero” y “En la sombra del valle”
por el Teatro Experimental Independiente
(TEI) que dirigía José Carlos Plaza;
“Ubu Rey” por La Cazuela de Alcoy,
dirigida por Mario Silvestre (para esta
obra se desplazaron más de 40 personas
entre actores y técnicos); “El esclavo”
por El Corral de Comedias de Valladolid,
con la dirección de Carmelo Romero;
“Esperando a Godot” por el grupo Joyce;
“El juego de los insectos”, por el
Corral de Comedias de Madrid, con la
dirección de José Luis Alonso; y “Los
juglares” del Centre d’Estudis
d’Expresió de Barcelona, con un programa
de mimo y pantomima, dirigido por Albert
Boadella. Se terminó el año teatralmente
con la sesión del psiquiatra madrileño
Pablo Población que corrió a cargo del
TEI, con la dirección de José Carlos
Plaza. Sólo enumerar estas obras, los
grupos, los actores que participaron y
los directores, presentan un panorama
difícilmente repetible y que sólo puede
contar con esta lejanía abrir nuestro
asombro y los mayores elogios. Creo
recordar que todos los colegiales
teníamos que pagar la entrada, y el
abono para 3 representaciones era de 25
pesetas (0,15 euros) y una sola 15
pesetas (0,9 euros). Prueba de la
colaboración de todos al mantenimiento
del teatro era que si algún colegial se
colaba era apercibido de expulsión por
la dirección del Colegio expuesto
oficialmente en el tablón de anuncios y
no podía volver a reincidir. Lo que
contrasta con la situación actual, que
teniendo los mejores grupos de jazz
internacionales, y con entrada gratis,
son relativamente escuchados por los
colegiales.
Y en el campo musical, también durante
este curso, organizado por El Corral de
Comedias tuvieron lugar los recitales de
flamenco, con Enrique Morente y Juan
Varea; y de jazz como la Canal Street
Jazz Band, el Cuarteto de Juan Carlos
Calderón y el Trío de Tete Montoliu,
primera vez que actuó en el Jhonny. Y
como anécdota la Canal era el primer
grupo de jazz que yo escuchaba y es
cuando me empecé a aficionar a esta
música, pues ya me dejaba llevar por el
ritmo y empecé a “chasquear” los dedos
con el jazz tradicional.
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AÑOS 70. LA DÉCADA
HEROICA.
Quizás sin pretenderlo, serán referentes
inconscientes, el símil del viaje de
Ulises de vuelta a su patria del poema
“Itaca” de Kavafis que cantaba en estos
comienzos LLuis LLach, de gozar del
camino sin perder de vista la meta; el
vivir la amistad; la búsqueda de la
sabiduría, es decir el conocimiento de
uno mismo y de la vida, sin la aventura
del Himalaya.
No sé si serán estos pretextos para
justificar este trabajo sin desaliento
con tan escasos recursos, año tras año.
Es posible que haya habido un trasfondo
paralelo más personal y metafísico, como
la búsqueda de la liberación personal en
todos los órdenes, el sentido de la
existencia, cual es nuestra verdadera
naturaleza... preguntas que no terminan
de completarse nunca.
Era
tanta la actividad cultural del San Juan
que, cualquier día en la puerta de la
habitación nos encontrábamos folletos
como: “Sobre materia sexual”, de W.
Reich muchas hojas mecanografiadas en
distintas máquinas y hechos a ciclostil
y grapados a mano; o “Introducción a la
teoría económica marxista”, de Ernest
Mandel, material de trabajo del
seminario de economía española del San
Juan Evangelista, curso 1971/72.

Precisamente las Asambleas eran el
máximo órgano de expresión del Colegio,
cosa que podía convocar cualquier
residente y en donde, aparte de informar
sobre el movimiento estudiantil en la
universidad, era como una especie de
cátedra de oradores donde uno muchas
veces se llevaba el bloc para tomar
notas y reflexionar ideas de aquellos
cultos y sabios alumnos estudiantes de
los últimos cursos de la carrera, muchos
de los cuales hoy, son catedráticos en
la universidad.
De ese periodo en que como decía, el
Corral de Comedias organizaba el teatro
dirigido por Cesar de la Prida y su
equipo que cuando se abrió el Auditorio
aún no disponía ni de butacas, por lo
que había que alquilar sillas plegables,
fue de los pocos locales en Madrid donde
se podía estrenar el teatro
independiente y donde nacieron autores,
actores y directores hoy de mucho
nombre; en mi mente está aparte de lo
dicho anteriormente la continuación en
cursos posteriores la representación de
la obras “Castañuela 70” por el grupo
Tábano y las Madres del Cordero, “El
Juego de los Insectos” de los Hermanos
Kappeck, que dirigió José Luis Alonso de
Santos y en donde intervenía el colegial
Rafael Álvarez “El Brujo”, “Quejío” y
“los Palos” de La Cuadra de Sevilla
dirigida por Salvador Tavora, que se
representaron muchas veces siempre
lleno, “La boda de los pequeños
burgueses” de Brecht, por Los Goliardos,
“Proceso por la sombra de un burro” de
F. Dürrenmatt, por el TEI y “Camelamos
naquerar” del gran bailarín y coreógrafo
granadino Mario Maya, “Non Plus Plis”
por Els Comediants dirigido por Joan
Font, entre otros. El gran dramaturgo y
hasta hace poco director de la Compañía
de Teatro Clásico, José Luis Alonso de
Santos, estrenó y dirigió algunas de sus
primeras obras, así como directores tan
conocidos, José Carlos Plaza, Juan
Margallo, Albert Boadella, Antonio
Malonda anteriormente citados, Juan
Antonio Hormigón; y actores como Alfonso
Guerra, Rafael Álvarez “El Brujo”,
Victoria Vera, Ángel Facio, entre otros
muchos.
En el verano del Curso 72-73 me embarqué
en la aventura de viajar con un amigo
colegial, Julio Belinchón Belinchón, al
Norte de Europa, después de recalar en
Suecia y Dinamarca, terminamos
trabajando como obreros de temporada en
una fábrica de papel pintado en un
pueblo cerca de Hannover. Por supuesto
que ese viaje me abrió bastante la mente
y lo bueno que allí me compré por
primera vez un magnetofón pequeño de la
marca Grundig, que para la época sonaba
magníficamente, para reproducir cintas
de cassette a las que yo añadí dos
bafles después. Posteriormente ese
Grundig se hizo famoso en el Colegio y
en él escuché las primeras cintas de
jazz que me proporcionó el colegial
Enrique del Moral Fernández Rincón, nada
menos que empezando por Thelonius Monk y
Miles Davis, y luego el gran aficionado
a la música que mencionaré en algún otro
contexto, Juan José González, me traía
diferentes cassettes de jazz y flamenco,
grabados por él, con los cuales fui
ampliando mis conocimientos y afición
por estas músicas poco a poco que habían
despertado los conciertos en vivo en el
Colegio.
Mediados los 70 para nosotros fue muy
significativa la presencia en el San
Juan de la Orquesta Filarmónica de
Madrid, reducida a Orquesta de Cámara,
de veinte a cuarenta profesores, todos
miembros a su vez de la Orquesta
Nacional de España, y que dirigida por
el Maestro Isidoro García Polo, ya
fallecido, cada curso nos deleitaba con
un concierto de música barroca, con la
intervención de extraordinarios solistas
de la Orquesta Nacional como Ángel
Beriain, M. A. Colmenero, Roberto
Cuesta, etc. y donde se escucharon
muchas de las más conocidas
composiciones de Vivaldi, Mozart, Haydn,
etc.
El cine club, que llevaba también el
nombre de Corral de Comedias, fue
también muy importante y su actividad
duró hasta finales de los 70 y dejó
grabado en mi memoria la proyección de
películas cumbre del cine mudo como “El
acorazado Potemkim” y “Octubre” de
Eisenstein, con asistencia masiva de
público y normalmente subtituladas en
francés que tenía que ir traduciendo
algún estudiante del anfiteatro. Un día
me encontré una muchedumbre de jóvenes y
sin saber cómo ni porqué asistí al
estreno español de “Viridiana” de Buñuel,
entonces prohibida. Por supuesto Ingmar
Bergman con sus conocidas películas
proyectadas una y otra vez “El séptimo
sello”, “Fresas salvajes” o “El
manantial de la doncella”; la mítica
“Ciudadano Kane” de Orson Welles, o las
semanas anuales de cortos en 16 mm. de
cine de humor, y no faltaban los
largometrajes “El maquinista de la
General” y “El Navegante” de Buster
Keaton, “¡Ay que me caigo!” de Harold
Lloyd, “Tiempos Modernos”, “Luces de la
ciudad” y “El Gran Dictador” de Charles
Chaplin, y muchas de las de los Hermanos
Marx como “Los Hermanos Marx en el
Oeste” cuyo grito al final de la
película “¡Esto es la guerra, más
madera!” animó algunas barricadas.
Recordar los estrenos de la Nouvelle
Vage como “Cero en conducta”, “Atalante”
de Jean Vigo, “El pequeño salvaje”, “Los
cuatrocientos golpes” y “Jules y Jean”
de Truffaut; el neorrealismo italiano
con “El ladrón de bicicletas” de Vitorio
de Sica, “Giulietta de los espíritus” y
“Amarcord” de Fellini y las célebres
“Mamma Roma”, “Pajaritos y pajarracos”,
“Teorema”, etc. de Pier Paolo Pasolini;
el expresionismo alemán con “Nosferatu”
de D.F.W. Murnau; “La Caída de los
Dioses”, “Muerte en Venecia” de Luchino
Visconti y el cine español con
“Bienvenido Mr. Marshall” y “Plácido” de
Berlanga, “Calle Mayor” y “Muerte de un
ciclista” de Bardem; Basilio Martín
Patiño, Buñuel, Carlos Saura y Manuel
Gutiérrez Aragón. Gozamos con el cine
negro, en especial con las películas de
Humphrey Bogart y Edward G. Robinson, y
los westerns del maestro John Ford, como
la mítica “La Diligencia”. Tampoco
faltaron los grandes directores de la
comedia como Ernst Lubitsch, Fritz Lang
o Billy Wilder. Los coordinadores de
esta importante actividad cultural,
fueron entre otros, José Luis Rodríguez
Panadero, Pedro García González, Carlos
Rodríguez, y posteriormente, Emilio del
Moral Fernández Rincón, Juan Félix
Hernández y Pablo Nacarino Hernández.
¿Por qué tuvo tanta importancia el cine
de estos años?, es claro que las
películas sólo se podían ver en el cine,
no existían los videoclubes, los
reproductores de video eran muy escasos
y las películas apenas existían y en
estos comienzos eran en sistema Beta; y
de televisiones sólo Televisión
Española, ni privadas ni autonómicas.
Las multas de las autoridades
gubernativas al Colegio dieron más de un
disgusto a la dirección de la época, con
las reprimendas del Patronato ante las
amenazas de cierre sufridas. Por
entonces durante las noches había que
hacer vigilia, con número de llamadas de
timbre secretos de la consejería a las
habitaciones de los estudiantes se
avisaban las visitas de la policía de la
brigada político-social que buscaba a
los delegados de facultad y estudiantes
activos que vivían allí, de forma que, a
pesar de las señas, la Cárcel de
Carabanchel, tuvo algún que otro
inquilino del Colegio.
En esa época en la que los medios de un
estudiante del San Juan, normalmente
becario o pagándose sus gastos con su
trabajo, eran muy escasos, cada pasillo
compraba semanalmente por aportación de
todos los que vivíamos en el mismo, un
ejemplar de las revistas progresistas de
la época como “Triunfo”, “Cuadernos para
el Diálogo”, “Sábado Gráfico”,
“Destino”, “Primer Acto” y algún que
otro “Play Boy”, etc., junto a alguna de
humor como “La Codorniz” o algunos
tebeos, que circulaban de habitación en
habitación, apuntándose uno en la lista
correspondiente en el tablón del
pasillo. También durante estos años a
veces nos encontrábamos con un ejemplar
de la revista “Cuadernos de Ruedo
Ibérico”, que se publicaba por la
editorial Ruedo Ibérico en Paris, y que
constituyeron un grupo de exiliados
españoles. En el primer número figuraba
como redactor jefe y fundador el
anarquista José Martínez, y el comunista
Jorge Semprún. Esta revista quería ser
una alternativa a “Nuestra Bandera” la
revista política del partido comunista
de España, que varias veces me echaron
por debajo de la puerta. “Cuadernos del
Ruedo Ibérico” tuvo gran importancia y
duro su publicación hasta 1979,
ofreciendo una gran oposición política
al franquismo, con propuestas social
demócratas moderadas a la dictadura.
Evidentemente
estaba prohibido reunirse, asociarse y
expresarse públicamente, por lo que las
actividades culturales de esa época,
desde la creación del Colegio hasta la
muerte de Franco, fueron de un gran
sacrificio, trabajo y constancia. Había
que solicitar los permisos por
triplicado: Rectorado (que nunca había
problemas), censura (al Ministerio de
Información y Turismo que revisaba todos
los textos y en el caso del teatro había
que hacer una función previa para ellos
comprobaran si se podía poner en escena
y que luego la brigada político social
comprobaba si las funciones se adaptaban
a los textos aprobados); y la Dirección
General de la Policía que nunca
contestaba y nunca se sabía si el
concierto se podía realizar o no.
Como anécdota, cuando realizábamos un
concierto de flamenco, como nunca se
sabe el texto de lo que va a cantar un
cantaor, pasábamos a la censura algunos
de los textos de los hermanos Machado
que, incluso algunos de los versos
terminaban tachados y prohibidos.
Como explica el entonces represaliado
director de teatro Antonio Malonda, la
censura en el teatro fue aún mayor que
en la de música, él recuerda de estos
años “prohibir, prohibición, prohibido”,
con la censura de texto, censura visual
de puesta en escena, censura del
chivatazo, censura de censores anónimos,
censura de censores muy conocidos,
esposas, del régimen… ante todo aquello
sólo se podía luchar con las armas de la
astucia, el valor personal, la ética y
la creatividad, cosa que desde los
directores de la época tuvieron que
desarrollar ampliamente, en palabras de
este gran director teatral, ahora parece
que no es muy solicitado.
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La junta de
censura que es como se llamada el órgano
del Ministerio de Información y Turismo
encargado de la censura, no fue abolida
hasta el 4 de marzo de 1978 en plena
transición, recuperándose así la
libertad de expresión tras 40 años de
censura.
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Desde el año
1969 hasta el 1973, la dirección del
Colegio perteneció a la Congregación
Religiosa Salesiana, que después se
demostraría que el cargo le venía
demasiado grande, en unos años política
y socialmente bastante difíciles, pese a
su muy buena voluntad. A pesar de lo
cual cometieron algunos errores y no
pudieron hacerse con las riendas del
Colegio, de acuerdo con la libertad en
todos los órdenes que los estudiantes en
esa época defendíamos, por lo que
tuvieron que marcharse.
Con este espíritu de la época, en donde
los estudiantes debieron de ser los
organizadores y a la vez receptores de
las actividades culturales gestionadas
por los mismos, pensamos que en lugar de
que los estudiantes fueran a la música,
la música debería ir a la Universidad y
así a partir de los 70 es cuando el Club
comenzó, en principio como comisión de
actividades musicales de este Colegio.
Se empezó principalmente por la música
clásica, con este pasado que traíamos, y
se creó la discoteca del Colegio, que
inauguramos con la audición de la 2ª
Sinfonía de Beethoven.
Previamente, y organizado por el Corral
de Comedias, como decía yo ya había
escuchado a la banda Canal Street Jazz
Band, a quien debo mi afición por el
Jazz y al organista Lou Bennett. El
presupuesto anual con que contábamos el
primer año y que se conservó durante
varios era de quince mil pesetas (90
euros de hoy), y los conciertos de
música clásica los conseguíamos
patrocinados por la entonces Comisaría
General de la Música del Ministerio de
Educación, dentro del ciclo de
Intérpretes Españoles en España, no sin
mucho esfuerzo y constancia y que te
echasen por la escalera más de una vez.
De esa época recuerdo los conciertos de
grupos de cámara y solistas y en
especial de música española, Granados,
Albéniz, Turina, interpretada por el
gran pianista, ya fallecido, Esteban
Sánchez.
La falta de libertad de expresión fue
manifiesta por ejemplo con el cierre
definitivo el 25 de noviembre de 1971
del Diario Madrid, que dirigía Antonio
Fontán. Ya unos años antes el periódico
había sido cerrado durante cuatro meses
por el famoso artículo de Rafael Calvo
Serrer: “Retirarse a tiempo. No al
general De Gaulle”, por las alusiones a
Franco.
A punto estuvo de venir el gran
compositor y pianista de jazz Thelonious
Monk, en su gira europea de este año
1971 con su grupo “Giants of jazz”, pero
regresó para EEUU antes de lo previsto.
En esa época aún no conocíamos la gran
importancia de este gran músico. Hubiera
supuesto un hito su actuación, cuando
este Club empezaba a dar los primeros
latidos de la música de Jazz. Para
resarcirnos en época de tanta escasez y
por supuesto de conocimientos
jazzísticos, el Club promocionó dos
libros de jazz en el Curso 70/71:
“Variaciones sobre Jazz” del aficionado
y director de cine Julio Coll, por la
insistencia del conocido y sabio
aficionado, Juan José González, que
entonces era residente del Colegio Mayor
Alfonso X El Sabio y “El Jazz, su origen
y desarrollo” de Joachim E. Berendt,
esta vez a requerimiento mío,
considerado desde su primera edición en
español en el año 1962 como “la Biblia
del Jazz”, que el autor después ha ido
actualizando. De ambos libros se
vendieron 50 ejemplares de cada uno a
los miembros del Club y residentes del
Colegio, al precio de 50 pesetas de la
época (0,30 euros). La Editorial
Guadarrama nos hizo una rebaja del 50%
en el libro de Coll.
Punto y aparte hay que hacer para la
presencia en el Colegio en esta época de
uno de los mejores directores de
orquesta de este siglo pasado, quizás el
número uno, el ya fallecido director
rumano, Sergiu Celibidache, que cogido
de mi brazo, recuerdo, me decía, “la
música sólo hay que escucharla en
directo, porque aunque existan los
mejores grabadores, nunca podrán recoger
sino el 70% de lo que se escucha en la
realidad”. Él desde luego se negó en
vida a grabar ningún disco, y aunque hay
ya numerosas grabaciones suyas, se deben
a las que se hicieron para la radio en
distintos auditorios del mundo. A su
conferencia en el Colegio asistieron
directores que empezaban a despuntar en
España como Odón Alonso y Enrique García
Asensio, entre otros muchos. Recuerdo
que le dimos como recuerdo una cerámica
de Talavera que quizá figure hoy en el
museo de su casa natal.
En
estos años hubo bastante interés en dar
a conocer y difundir la música
contemporánea española. Compositores
españoles hoy ya casi clásicos, como
Luis de Pablo, Tomás Marco, Ramón Barce
y sobre todo Cristóbal Halffter, eran
comprendidos y admirados y algunas de
sus obras fueron interpretadas en el
Colegio por los Grupos ALEA y KOAN,
cuando aún estaba muy lejos la creación
del Centro para la Difusión de la Música
Contemporánea, que en estos años tiene
una importante actividad. Pero sobre
todo es importante reseñar las
charlas-audición que nos daba en la sala
de música Cristóbal Halffter, para las
cuales alquilábamos un magnetófono de
cinta en un establecimiento musical de
la calle Princesa. Así escuchábamos,
explicadas por este compositor, casi en
primicia, obras suyas como “Planto por
las víctimas de la violencia”, “Gaudium
et Spes-Bounza”, “Elegías a la muerte de
tres poetas españoles”, entre otras,
siempre en defensa de los derechos
humanos.
Con este contexto, había que
documentarse y reflexionar mucho para
contrarrestar a los más activos de la
comunidad colegial la necesidad de la
música clásica como parte de las
actividades culturales del Colegio,
pues, en el ánimo de estos estaba que la
música clásica era cosa de burgueses.
Recuerdo como en esa época tenía que
leer uno de los grandes teóricos de la
música y fundador de la Escuela de Viena
T.W Adorno y en especial su libro “La
filosofía de la nueva música”, para
tener argumentos con qué contrarrestar
aunque entonces no los entendiera mucho.
El precio de las entradas empezó en
estos conciertos a cinco pesetas (0,03
euros), que en los conciertos de Jazz y
Flamenco, subiría a las veinticinco
(0,15 euros). Pero como lo que no
querían las autoridades gubernativas era
que los estudiantes se reunieran, algún
año tampoco nos dejaron cobrar las
entradas y hubo que organizar los
conciertos como si fuesen actividades
del Cine Club, única actividad que se
permitía que se pagase por lo que
tuvimos que hacer socios del cine club a
miles de universitarios de esa época,
con el siguiente trabajo de confección
de carnets, y extensión de los mismos al
precio de cinco pesetas (0,03 euros).
Los conciertos de estos primeros años de
los 70 eran tan espectaculares y
asistían tantos universitarios que, como
anécdota, tengo que recordar que
poníamos aquellos bafles muy primitivos,
en el vestíbulo de entrada al Teatro, en
las salas de comunidad del Colegio, e
incluso en el jardín, para que el
público que no podía entrar al salón
porque estaba lleno, pudieran escucharlo
desde la calle. El colegial Antonio
Villarejo Perujo, que ejerce hoy su
profesión de Ingeniero Agrónomo en la
Serranía de Ronda, fue promotor del
flamenco de estos conciertos, siguiendo
los pasos de los hoy flamencólogos y
catedráticos como Andrés Raya,
Catedrático de la Universidad de
Córdoba, Francisco Gutiérrez Carbajo,
Decano de Filología de la UNED y José
Luis Ortiz Nuevo, escritor y autor, ha
publicado importantes libros para la
flamencología, fue director de la Bienal
de Arte Flamenco de Sevilla y lo es
ahora de la de Málaga.
La gran afición de Antonio y un esfuerzo
a toda prueba, conseguía convencer a los
artistas en los tablaos de aquella época
muy famosos de Madrid, como Zambra, con
unos cachés de cinco mil pesetas (30
euros) por persona; y a los que venían
de fuera se les pagaba, a parte, el
viaje y el hotel. Con todo esto siempre
el flamenco terminaba arruinando el
presupuesto. En estos años se practicaba
realmente la autogestión sin ningún tipo
de ayuda de empresas o entidades. De esa
época tengo que recordar los recitales
flamencos del cantaor El Agujetas, que
se prolongaban hasta altas horas de la
madrugada después en la comunidad; muy
especialmente los conciertos de Aguaviva
cantando a “Los poetas andaluces”, “La
Casa de San Jamás”, “Acopalipsis”, etc.
y el espectáculo dirigiendo a una
orquesta de jazz en la que sobresalía el
saxofonista Pedro Iturralde con el grupo
vasco de folk Mocedades al completo,
“África Negra” de Juan Carlos Calderón y
donde recuerdo como impresionante su
versión del “Pange Lingua”. Y el
mismísimo concierto de Paco de Lucía el
año 74 cuyo caché era a taquilla, a 40
pesetas la entrada (0,25 euros de hoy),
con jóvenes por todos los lados,
incluido el propio escenario, y cuyos
honorarios finales fueron de 30.000
pesetas (180 euros). Antes había estado
en varios recitales el gran compositor y
guitarrista flamenco Manolo Sanlúcar,
después vendrían, entre otros muchos, el
cantautor Carlos Cano, con su
“manifiesto de la canción sur” cuyo
primer concierto profesional fue en el
San Juan y, que después se convertiría
por unos años, en sus recitales en el
abanderado del andalucismo, llenándose
el teatro de banderas de Andalucía.
Pocos años después se presentaba por
primera vez quizás en Madrid, el
principiante cantautor Joaquín Sabina,
hoy uno de los más grandes poetas
urbanos de la actualidad.
En el año 1973 se
creó la editorial de flamenco Ediciones
Demófilo, por los colegiales José Luis
Ortiz Nuevo, Paco Gutiérrez Carbajo,
Andrés Raya, el cantaor Enrique Morente
y el flamencólogo José Blas Vega.
Editorial que cubrió un hueco importante
en la escasa bibliografía flamenca de la
época.
Con el asesinato
del General Carrero Blanco el 20 de
diciembre de 1973, comienzo del proceso
1001 (juicio contra 10 dirigentes del
sindicato CC.OO por el Tribunal de Orden
Público, y donde fue condenado a veinte
años de prisión el líder de este
sindicato, Marcelino Camacho con las
restantes penas que alcanzaron de veinte
a doce años), la preocupación por la
caída de Salvador Allende por la toma
del poder por la fuerza del General
Pinochet, y la esperanza cuatro meses
después de la Revolución de los Claveles
en Portugal.
Hay que destacar
revistas que contribuyeron a la
concienciación juvenil universitaria de
la época con contenido cultural,
musical, político, sexual, etc. como: AU
(Apuntes Universitarios) Boletín del
Colegio Mayor Chaminade de Madrid, fue
creada aproximadamente en agosto en 1972
y se publicaba mensualmente con
distribución gratuita, entre los
redactores de música por ejemplo
figuraban periodistas conocidos de hoy
como Alvaro Feito, Manuel Domínguez,
muchos de los hasta ahora en Radio 3
como Jorge Muñoz, Diego Manrique, etc. y
otros como Luis Suárez Rufo, Gonzalo
García Pelayo (el de los casinos hoy),
etc.; también revistas mensuales, fueron
“Ajoblanco”, nacida con redacción y
editada en Barcelona, allá por el 1974,
con contenidos de nueva cultura y
acracia, y mucha utopía. Todos vivimos a
través de esta revista, lo que era la
contracultura, las comunas, el
ecologismo, el feminismo, el movimiento
libertario y la libertad sexual.
Durante
los años 1972 al 1974, este Club tuvo
dos o tres cursos de unión y
colaboración con el vecino Colegio Mayor
Femenino Isabel de España, con una
participación muy activa de las chicas
miembros del Club, realizándose
actividades y compartiendo las reuniones
en uno y otro centro.
Del Curso
1973/74 es de los pocos que guardamos
casualmente algunos datos del Club. Los
precios de las entradas oscilaron entre
25 pesetas (0,15 euros) para la Orquesta
Filarmónica de Madrid, a la II Reunión
Flamenca de la Universidad a 50 pesetas
(0,30 euros), con aforo completo de
entonces novecientas personas (el doble
aforo que en la actualidad). También de
ese curso, a parte del recital de Paco
de Lucía, que llenó asimismo el aforo
completo, tuvo lugar el recital de Jose
Afonso y José J. Letría, también aforo
completo a 30 pesetas (0,18 euros). De
ese curso, concierto apoteósico también
fue el del grupo de folk argentino los
Chalchaleros a 45 pesetas (0,27 euros),
que de nuevo agotaron el aforo, así como
el recital del guitarrista argentino
Eduardo Falú, el 16 de diciembre de
1973, rodeado el Colegio por la policía
ante la situación política muy tensa que
vivíamos, incluido el proceso 1001. La
aportación del Colegio al club durante
este curso fue de 40.000 pesetas (240
euros).
Si todos
estos conciertos reseñados
anteriormente, por primerísimas figuras
de la música popular, dejaron una huella
indeleble entre todos los asistentes,
sin duda el de José Afonso fue de una
importancia y de un recuerdo
inolvidable, pues allí cantó el famoso
tema “Grândola vila morena” que como es
sabido fue utilizado como consigna en la
Revolución de los Claveles de Portugal
en el cambio de una dictadura por un
sistema democrático.
Hay que
reseñar, que durante estos primeros
años, y durante casi una década, la
infraestructura de sonido y luces era
bastante elemental y rudimentaria si se
comparan con los actuales, pero acorde
con el tiempo tecnológico en que se
vivía. Alquilábamos en la tienda de
sonido Mario Gómez, de la Calle Santa
Isabel cerca de la Plaza Antón Martín,
un amplificador de válvulas, dos bafles
y primitivos micrófonos y su manejo lo
realizaban los propios estudiantes de
Telecomunicación. Algo así como los
bafles que teníamos en las habitaciones,
los aficionados a la música, una caja de
zapatos de cartón con altavoz y aún así,
a años luz de los equipos técnicos de
ahora, el sonido aquel nos parecía
extraordinario, es evidente que lo que
importaba era la afición por la música.
Las luces también eran manejadas por
colegiales y nos apañábamos con ocho
focos, que cada tres por cuatro había
que cambiar de bombilla y que se
colocaban sobre las paralelas del piso
superior y que servían para todas las
actividades. Las mesas de mezclas
estaban aún por venir. Las primeras
empresas profesionales que recuerde que
emplearon el sonido y luces como en la
actualidad, fueron
PTOLOMEO
y BERENICE, que dirigía el que llegó a
ser nuestro gran amigo y benefactor del
Club, Ángel del Cerro del Casar, que
años después crearía la Asociación
Cultural Plató, convocante de
importantes concursos de composición de
jazz contemporáneo.
En estos años 70, en que la Universidad
aún estaba muy centralizada y
prácticamente todas las escuelas de
Ingenieros de la Universidad
Politécnica, sólo existían en Madrid, en
el Colegio había estudiantes de todo el
Estado Español. Ellos propiciaron a
través del Club la presencia en el
Colegio de grupos de folk y cantautores
de todo el estado español tan míticos
como Los Sabandeños de Canarias, Fuxa os
Ventos y Milladoiro de Galicia, Oskorri
del País Vasco, José Antonio Labordeta
de Aragón, Francisco Pi de la Serra de
Cataluña, Nuevo Mester de Juglaría de
Castilla, Suburbano de Madrid, etc.
Siguiendo con estos primeros años 70 las
miradas estaban puestas en el gobierno
socialista de Salvador Allende y la
democracia en Chile. Cantautores
chilenos como Victor Jara y Violeta
Parra y grupos como Intillimani y
Quilapayún eran escuchados continuamente
en programas de la radio especializados
y seguidos por los cantautores
españoles, especialmente de protesta.
Durante esos años actuaron así en el
Colegio, siempre con lleno total, Pablo
Guerrero, Elisa Serna, Luis Pastor,
Manuel Manzano y Olga Picón, José
Antonio Labordeta (hoy diputado), Xabier
Ribalta, Pi de la Serra, y un poco más
tarde Javier Krahe y Luis Eduardo Aute,
entre otros.
Agitadores culturales imprescindibles de
las actividades culturales, del
departamento de libros, conferencias y
seminarios, fueron entre otros, los
colegiales Francisco Gutiérrez Carbajo,
Frutos Barbero Sánchez, Orlando Álvarez
Redondo, Moisés Cohen, Carlos Rodríguez,
Rafael Martín Huertas, Antonio Álvaro
Rincón, etc. y de esta historia musical
que estoy recordando, a miembros del
Club a partir de finales de los 70 hasta
la actualidad: Juan Jesús García Merayo,
Jesús Gerardo Fernández García, José
Luis Muñoz Guirado, Luis Mora Olivares,
Guillermo Puente Ortiz de Urbina, David
Cuenca Arcos, Diego Soto Ugalde, Julio
Morilla Padial, Martín Camero Castro
Mansilla, Pablo Sanz Magdaleno, Juan
José Carrilero Martín, Ricardo Arjona
Cano, Borja Judel Carballa, Alvaro Vivas
Aparicio, Eduardo Santana Santana, en
representación de muchos.
Sin duda algunos de los colegiales
citados anteriormente, sobre todo los de
origen andaluz, tendrían que ver en la
organización de la “I Semana de
Andalucía”, que se celebró del 9 al 16
de febrero de 1975, en el que
participaron personalidades andaluzas de
la literatura, de la sociología y la
política, artistas de teatro e
importantes músicos sobre todo del
flamenco. Recuerdo que intervinieron
José Luis Ortiz Nuevo, Félix Grande,
Paco Alburquerque, Enrique Barón,
Antonio Burgos, José Manuel Caballero
Bonald, con la actuación de artistas de
flamenco como Enrique Morente, José
Romero, Gualberto y Agujetas y Manolo
Sanlúcar entre otros y el grupo de
teatro La Tabla de Granada que
representó la obra “Cadenas”. Hubo
lecturas poéticas en un homenaje a
Antonio Machado, nada menos que por Luis
Rosales y Fernando Quiñones, ya
fallecidos e incluso una tertulia
flamenca con el que fue famoso cantaor
Pepe el de la Matrona. También hubo rock
como fue la actuación del grupo
Manantial de Sevilla, con el que se
cerró la semana. Esta Semana de
Andalucía tuvo su continuación en la
segunda, que se celebró del 16 al 25 de
abril de 1977, en colaboración con el
vecino Colegio Mayor Chaminade, llevaban
de subtítulo la copla, “Ni dioses, reyes
ni na / en mí mando yo solito / y no
manda nadie más”, por cierto una bulería
del colegial Rafael Arjona Collado, hubo
mesas redondas, conferencias, teatro,
flamenco y rock. Entre los participantes
de las mesas destacar a José Luis
Sampedro, Agustín Gómez, José Luis Ortiz
Nuevo, Francisco Lara, J. Antonio Lacomba, Antonio Burgos, entre otros.
Actuó el teatro La Cuadra de Sevilla y
el Grupo Aula 6 de Granada, y una mesa
redonda sobre el teatro andaluz en el
que intervino como moderador José
Monleón y participaron Salvador Távora,
Martín Recuerda, Enrique Llovet y
miembros del grupo Esperpento de
Sevilla; el cantautor Carlos Cano que
presentó “A duras penas”, el grupo de
rock Triana, el cantaor Enrique Morente
con Pepe Habichuela y se celebró una
“Reunión Flamenca en la Universidad” con
la intervención de los excepcionales
artistas Manuela Vargas al baile, Luis
de Córdoba, Calixto Sánchez, Diego
Clavel, José Mercé, Indio Gitano y Goméz
de Jerez, en el cante y los guitarristas
Luis Habichuela, Pepe Habichuela,
Enrique de Melchor y Antonio Solera,
dentro de esta semana tuvo lugar el
homenaje nacional a Juan Rejano en la
Universidad del que hablaremos
posteriormente. Y asimismo se presentó
el disco histórico “Persecución” de Juan
Peña El Lebrijano, con las guitarras de
Enrique de Melchor y Pedro Peña y el
recitado de Félix Grande.
En este año 1975, tan emblemático,
miembros destacados del club como Juan
Ramón Martín Huertas, Fernando
Orgambides Gómez, Emilio del Moral
Fernández Rincón y yo, junto con otros
significativos miembros del Club, entre
ellos Pedro Díez Llavero, Eduardo Gantes
Trellez, Emilio García Fuentes, Pedro
García González, José F. Rodríguez
Sánchez, el subdirector del Colegio
Braulio Tamayo López y las colegialas
del Isabel de España, Rosa Sánchez
Herrera, Dolores Luengo Merino, y
Soledad Martínez Martínez, junto a los
estudiantes de Filosofía y Letras de la
Universidad de Granada, Fidel Villar
Ribot y Alejandro del Moral Fernández
Rincón, organizamos el “I Festival
Internacional de Jazz de Granada” con el
complemento de una visita cultural a tan
preciosa ciudad. Efectivamente tuvo
lugar en el Claustro del Hospital Real,
hoy sede del Rectorado de dicha
Universidad, los días 9 y 10 de mayo de
1975, con la actuación de los grupos, Modern Jazz Sextet de Juventudes
Musicales de Tarrasa, Lou Bennet y Al
Jones, el día 9; Traditional Jazz Studio
de Praga y Quinteto de Free-Jazz de
Vladimiro Bas, el día 10; ambos días
presentados por Juan Claudio Cifuentes,
entonces en Radio España FM. El éxito
fue total y se llevó a cabo su
patrocinio gracias a la colaboración de
la Subsecretaría del Ministerio de
Educación y Ciencia de la que entonces
era titular Federico Mayor Zaragoza, que
después sería presidente de la UNESCO.
Creo que este es el primer Festival de
Jazz que se ha hecho en Granada. Por
supuesto que se realizó la actividad
cultural paralela con las visitas a la Alhambra, el Generalife y la
Catedral.
Estas visitas culturales tuvieron un
precedente con el concierto de órgano de
Montserrat
Torrent en la antigua Iglesia
de San Miguel de Cuenca con visitas al
Museo de Arte Abstracto y posteriormente
el concierto de órgano de Francis
Chapelet en la Colegiata de San Cosme y
San Damián de Covarrubias, con visita a
la Catedral de Burgos.
Con posterioridad son históricas las dos
entradas del Cuerpo de Policía que
estrenó los antidisturbios en el
recinto, desalojando el mismo, colegial
por colegial, con las consiguientes
palizas, sobre todo a los de aspecto
físico más contrario a las normas de la
época, que yo mismo sufrí con el
recuerdo de que al salir del Colegio
esquivé con la mano un golpe de la
culata de la pistola a la cabeza, de un
famoso policía de entonces, que a punto
estuve de escayolar el dedo pulgar y que
me dejó una huella para siempre. Baste
recordar que el médico del Colegio
realizó más de trescientos certificados
médicos de heridos, de tales injustas
refriegas y por ello sufrió el acoso de
las autoridades. La primera entrada, que
yo recuerde de la policía y a la que
estoy aludiendo, tuvo lugar el 4 de
junio de 1975, en ésta al final lo que
la policía se llevaba después del
registro era algún póster del Che
Guevara o de Jesucristo, los más
abundantes y también de Fidel Castro, Ho
Chi Minch y hasta el propio Lumumba del
Congo, y ninguna propaganda ilegal, que
es lo que al parecer buscaban con la
excusa también que iba a haber allí una
concentración de estudiantes del
distrito.
Como consecuencia de esta refriega entró
el Colegio en un periodo bastante oscuro
que con todo detalle a mi me es difícil
recordar. Primero es cesado al final de
ese Curso 74-75 el director José Luis
Sagredo Ruiz, que acompaña la dimisión
del fundador del Colegio, Jesús Cobeta
como miembro del Patronato. Para el
curso siguiente es nombrado en el verano
por el Rectorado José Carlos García
Sierra, vinculado familiarmente con el
entonces Alcalde de Madrid, Miguel Ángel
García Lomas. Este nuevo Director hace
su presentación en octubre del Curso
75-76 en una asamblea que termina con el
abandono de la sala de todos los
asistentes por considerarle una persona
no preparada para el cargo y con pocos
méritos académicos. Tras un año
ajetreado al final de este curso los
colegiales piden su dimisión por su
falta de implicación en la vida
colegial. Siguen los sucesos y durante
el verano García Sierra expulsa a cien
colegiales y presenta su dimisión al
Patronato. El 18 de agosto se reúne éste
en Ronda, sede social de la Caja de
Ahorros de Ronda propietaria del
Colegio, con escasos miembros, admiten
su dimisión y deciden la cesión del
Colegio ante su probado interés a la
Delegación Nacional de la Juventud de la
Secretaría General del Movimiento, pero
esta decisión tenía que ser rubricada
por la Universidad Complutense. Entonces
es nombrado Director para el Curso
1976-77 Agustín Díaz de Mera, que había
desempeñado la dirección de un Colegio
Menor del Movimiento en Ávila y que con
el paso del tiempo sería el último
Director General de la Policiía del
Gobierno de Aznar, que admite a sesenta
de los colegiales expulsados pero que
lleva consigo un montón de estudiantes
de otro Colegio Mayor vecino el Antonio
Ribera de orientación falangista fundado
por Blas Piñar, en la actualidad sede de
las oficinas de la Universidad
Politécnica. El 26 de septiembre se
reúne la Junta de Gobierno de la
Universidad Complutense para tratar este
tema, pero la fuerte presión de los
estudiantes con una carta al Rector Vian
Ortuño impiden que al final esta
decisión se formalice. A la vista de los
hechos el Presidente de la Caja de
Ahorros de Ronda D. Juan de la Rosa,
toma la decisión de continuar con la
propiedad del Colegio y nombra Director
a Gustavo Villapalos que entraría a
final de enero de 1977. En todo este
proceso hubo colegiales que tuvieron una
participación muy activa como Antonio
Fernández Poyatos, Publio Beltrán Palomo
y creo que Pascual Sicilia Martín, José
Andrés Torres Mora, Miguel Ángel Ortiz
Sobrino, entre otros muchos, que
entrarían a formar parte del equipo de
dirección de Villapalos. De todo esto
pueden dar cuenta de lo que pasó el
exdirector José Luis Sagredo Ruiz, en la
actualidad Profesor en la Escuela de
Ingenieros Aeronáuticos de Madrid y el
exsubdirector Jesús Parra Montero,
entonces cura salesiano, que incluso
sufrió las represalias de la autoridad
eclesiástica de Madrid de la época y
creo recordar que fue desterrado al
Colegio Mayor Chaminade y los
excolegiales citados.
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El
20 de noviembre de 1975 moría Franco,
cuando se dio la noticia oficialmente
ese día por la radio y se conoció en el
Colegio, sobre las seis de la mañana,
todos salimos a los pasillos y hubo
celebraciones, alegría y jolgorio
general. Don Juan Carlos, que había
asumido en funciones la Jefatura del
Estado, por enfermedad de Franco desde
el 30 de octubre, cesa en la misma y el
22 de noviembre es proclamado Rey de
España, siendo el 27 de ese mes de 1975
cuando tiene lugar un acto religioso de
su subida al trono de España con el
nombre de Juan Carlos I.
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Durante este Curso 1975-76 hubo una
época en el Colegio con mucho interés
por la poesía, sobre todo porque un
miembro del Club, Jesús Gerardo
Fernández García, organizó numerosas
tertulias con los poetas más importantes
de España. Así estuvieron Claudio
Rodríguez, Ángel González, Gloria
Fuertes, Francisco Brines, Carlos
Bousoño, etc. Además entre nosotros
convivió un poeta que era estudiante de
Filología Hispánica, Ángel Sánchez
Pascual, que supongo ayudaría bastante
en este tema y que fue precisamente
Premio Adonáis de Poesía 1975 con su
libro “Ceremonia de la Inocencia”. Él
también se aficionó a la música a cuenta
del interés que mostrábamos los miembros
del Club por la misma y su amistad le
llevó a que me diera su libro premiado
recién salido de la imprenta
dedicándomelo con estas palabras: “para
ti, Reyes, toda ésta mi palabra de
inocencia, como ceremonia de amistad.
Viva la música”. En este último año en
que los poetas jóvenes frecuentaban la
casa del reconocido y admirado poeta
Vicente Aleixandre que era vecino del
San Juan, Calle Velintonía, 3, hoy Calle
Vicente Aleixandre, le fue concedido el
Premio Nobel de Literatura. Entonces
como anécdota le di a Sánchez Pascual la
“Antología Poética” del entonces
reciente Premio Nobel, editada por
alianza Editorial para que me la
dedicara y terminó por dedicársela a él,
que es la que se aprecia al lado.
De este Curso 75-76, por los estudiantes
de los colegios de alrededor, quedó la
frase “Johnny” lo siento, sois del
movimiento” en contraste con su pasado,
a lo que el San Juan respondía “Alcalá
sois el culo de la Universidad” al
colegio de enfrente, dirigido por una
congregación religiosa.
Fue precisamente al final de este Curso
75-76, año 1976, intermedio entre los
cursos 75/76 y el 76/77, en que se
celebraba el centenario del nacimiento
del compositor Manuel de Falla
(1986-1976) cuando a un grupo de
miembros del Club, con mucho entusiasmo
y entre los que estaban los citados J.
R. Martín Huertas, Fernando Orgambides,
Emilio del Moral Fernández, y otros, se
nos ocurrió convocar un concurso
literario “Manuel de Falla. Cien Años”,
en torno a la figura de este célebre
compositor español por ahora uno de los
más grandes de nuestra historia musical.
Con enorme esfuerzo y dedicación éste se
llevó a cabo y creo recordar que en el
jurado había musicólogos tan importantes
como Federico Sopeña Ibáñez, Enrique
Franco y Tomás Marco. Visto con
perspectiva, desde luego ahora sería
imposible embarcarnos en una aventura
semejante que sólo fue posible por el
esfuerzo y la ilusión de un montón de
jóvenes universitarios, a pesar de los
dificilísimos tiempos políticos que se
vivían y la escasez de recursos
económicos que se consiguieron con mucho
trabajo de las instituciones para los
premios.
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Ya durante el
año 76 se había nombrado a Adolfo Suárez
como Presidente del Gobierno, que al
proceder del Movimiento, se miraba
entonces con mucha suspicacia y en
diciembre de ese año realizó el
referéndum para la reforma política, con
la aprobación de los partidos políticos.
Desgraciadamente en enero del 77 se
produjo la matanza de Atocha, cuyo
entierro fue en Madrid, uno de los más
multitudinarios, a los que he asistido,
comparable en esa década tan sólo al del
Alcalde de Madrid D. Enrique Tierno
Galván.
Es interesante
ver de esta época negra de nuestra
historia la película “Siete días de
Enero” del director Juan Antonio Bardem,
donde se documentan los hechos de la
matanza de Atocha en la que perdieron la
vida cinco abogados laboralistas de
manos de asesinos de la ultraderecha.
Revistas también importantes en la época
fueron “El Viejo Topo”, editada también
en Cataluña, nacida allá por el 1976 y
dedicada especialmente a política y
filosofía; otra importante fue la
madrileña “Ozono”, cuyo redactor jefe
era Alvaro Feito y entre los redactores
encontrábamos a Paco Almazán (importante
musicólogo popular ya fallecido que
escribió sobre flamenco en Triunfo),
Mario Pacheco (Nuevos Medios) y Manuel
Domínguez (Nube Negra), entre otros; o
las ecologistas y libertarias
“Bicicleta” y “Alfalfa”.
Lo importante de esos años fue la labor
de las radios de FM, que nos dieron a
conocer la buena música popular: Radio
Juventud, después Radio Cadena Española,
Radio Popular, Radio España Onda 2 y
después RNE-Radio3. Hay que destacar los
programas “Más o Menos Folk” de Antonio
Gómez, “Tiempos de Universidad” de
Fernando Segundo, “El Pupitre Loco” de
Manolo HH y Juan Herrera, “En Concierto”
de Javier Díez, “Diario Pop” de Jesús
Ordovás, etc., entre los programas de
música general y temas relacionados con
la Universidad; y también los especiales
de jazz, “Jazz Porque Sí” de Juan
Claudio Cifuentes, “Jazz Internacional”
de Paco Montes, “Jazztamos Aquí” de
Rafael Fuentes, “Jazz en la Onda” de
Jorge Arnaiz, “Ochenta Años de Jazz” de
José Mª García Martínez, “Jazz en la
Noche” de Narciso Munné, y tantos otros
como los programas de Gonzalo García
Pelayo, Julio Ruiz, Rodolfo Poveda,
Diego Manrique, Jorge Muñoz, Luz Elez;
en los cuales siempre se nos abrían las
puertas a comunicar los conciertos que
se celebraban en el San Juan.
En el recuerdo de
esta casi década, quedan los gritos
¡amnistía, libertad! y ¡grises
cabrones!... de las manifestaciones,
“más madera, esto es la guerra” de las
barricadas, “no nos moverán...” de las
sentadas, y poco después ¡OTAN no, bases
fuera! del antiamericanismo imperante en
la época.
El 4 de
mayo de 1976 salía a la calle el número
uno del diario El País, con la dirección
de Juan Luis Cebrián y con un artículo
editorial del mismo en tribuna libre,
“El País que queremos”. Precisamente la
primera referencia al San Juan
Evangelista en este diario fue por un
artículo del entonces crítico Paco
Montes, aparecido el día 26 de este
mismo mes, con el título “Jazz en la
Universidad” y donde escribía de la
actuación de la Revival Jazz Band de
Bratislava, con otros dos conciertos de
jazz en los colegios vecinos, como los
grupos españoles Orgón en el Elias Hauja
y HackensacK en el femenino Almudena.
Continuarían artículos como “El Johnny
cumple 15 años” de José Ramón Rubio el
16 de marzo 1985; “el Club de Música del
Colegio Mayor San Juan Evangelista
cumple 20 años” de Javier de Cambra el
17 de octubre de 1989; “el Club de
Música y Jazz es una experiencia única
en el mundo”, palabras mías a Federico
González (magnifico crítico de jazz,
fallecido), con motivo del 30º
Aniversario el 4 de marzo del 2000;
entre otros muchos previos y críticas de
las distintas músicas populares.
El domingo 9 de mayo de 1976, sobre la
vaguada del Campus de Canto Blanco de la
Universidad Autónoma, tuvo lugar el
Festival de los Pueblos Ibéricos, a la
que acudimos más de 50.000 personas, en
su mayoría universitarios, organizado
por la Federación de Asociaciones
Culturales Universitarias de Madrid que
lideraba la Joven Guardia Roja (JGR),
grupo que se mostró muy activo desde el
año 1973. Asistieron la mayoría de los
cantautores y músicos de Folk de toda la
península. Casi 20 grupos, entre los que
recuerdo a Quico Pi de la Serra, Luis
Pastor, Julia León, Elisa Serna, Pablo
Guerrero, José Antonio Labordeta, Raimon,
Victor Manuel, Mikel Laboa, Adolfo
Cedrán, Bibiano y Benedicto, Ovidi
Montllor, y los portugueses Fausto y
Victorino, que cantaron “Grândola, vila
morena” de Jose Afonso, con todo el
mundo en pié, entre otros. Todo el
recinto se llenó de banderas de las
distintas comunidades autónomas y fueron
constantes los gritos de “amnistía y
libertad”, claveles rojos y globos con
las letras “pan, cultura y libertad”.
Rodeado todo el mundo por un grandísimo
despliegue policial no hubo ningún
problema y fue un gran éxito de
organización. La JGR era la organización
juvenil del Partido Comunista de España
Internacional, que después se llamó
Partido de Trabajo de España para que no
se confundiese con el PCE.
Hay que mencionar
tres salas independientes que tuvieron
una importante actividad sobre todo con
la presentación de teatro independiente
en Madrid. La primera que apareció fue
la Sala Cadarso, que abría el 25 de
febrero de 1976 y que estaba situada en
el número 18 de la calle Cadarso, cerca
de la Plaza de España, y que era el
hogar del empleado, estaba dirigida por
la Asociación Caballo de Bastos y duró
hasta el año 1982; otra que abrió el 23
de noviembre de 1978 era El Gallo
Vallecano situada en la Avenida de San
Diego 63 de Vallecas y que estaba
dirigida por el Centro Cultural
Ciudadano Fuenteovejuna. En estas dos
salas estuvo implicado el director de
teatro Juan Margallo y participaron todo
tipo de personas relacionadas con el
teatro independiente de entonces como
Fermín Cabal, Manuel Álvarez Junco, etc.
También en estas salas no sólo actuaban
grupos de teatro sino que presentaban
grupos de música como de jazz-rock,
rock, etc. Antes que ésta empezó una
importante actividad flamenca situada en
un sótano en la calle Monteleón 10 del
barrio madrileño de Malasaña, dirigida
por la Asociación Cultural la Carcelera
y con este nombre, que dirigida por el
director de cine José Luis López del
Río, conocido por su película de culto
“Casas Viejas”, desarrollaría una
respetable actividad flamenca los fines
de semana durante casi veinte años,
desde 1973 a 1993 con que cerró.
Ese
año culturalmente tuvieron especial
significado dos actos que para la época
y como todo lo dicho hasta aquí
organizado por los universitarios
residentes en el Colegio, hay que
considerarlo de gran trascendencia:
El primero musical organizado por el
Club, un concierto de música clásica en
conmemoración del 150º Aniversario de la
muerte de Beethoven, se celebró en la
mañana del domingo 27 de marzo de 1977
(horario inhabitual pero escogido para
que los costes fueran menores) por la
Orquesta Sinfónica de la Radio de
Bratislava (entonces en Checoslovaquia)
que dirigió Ondrej Lenard y entre otras
obras se interpretó la 3ª Sinfonía,
“Heroica” de Beethoven. Único concierto
de una orquesta sinfónica en toda la
historia del San Juan que será imposible
volver a repetir ya que el escenario
hubo que ampliarlo hasta casi la mitad
del patio de butacas para que cupieran
los más de cien profesores de la
orquesta; a este concierto asistió el
entonces Rector de la Universidad
Complutense Ángel Vián Ortuño, invitado
por el Director del Colegio Gustavo
Villapalos, el concierto fue
espectacular y la música escuchada creo
que impregnó de magia a las paredes del
auditorio en un concierto inolvidable.
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El
segundo acto cultural fue a iniciativa
de un colegial cordobés, Miguel Ángel
Toledano Rodríguez. Este acto homenaje,
encuadrado en la II Semana de Andalucía
que tuvo lugar del 16 al 25 de abril de
1977 en este Colegio Mayor, que se le
tributó el 22 de abril al poeta y
escritor asimismo cordobés, Juan Rejano,
que vivió en el exilio en México desde
1939 hasta su muerte en 1976, el acto
que se denominó homenaje a Juan Rejano
en la Universidad de Madrid se realizó
con la presentación de su primera
antología poética publicada en España el
libro “Juan Rejano, poesías”, editada
por Ediciones Demófilo. Intervinieron
Andrés Raya Saro, presidente de esta
editorial, Aurora de Albornoz y la
presentación del propio Miguel Ángel
Toledano por la comisión organizadora, y
recitaron sus poesías Juan de Diego y
Rosa Vicente. Juan Rejano fue un
auténtico poeta andaluz, militante
comunista, que se nota en su poesía por
su compromiso político y también refleja
la nostalgia de España con una gran
dimensión ética y humanista.
Posteriormente se le han tributado
numerosos homenajes y exposiciones en
Andalucía, sobre todo en Córdoba y
Málaga. Como muestra recordar sus
versos:
Juan Rejano, 1903, Puentegenil (Córdoba)
– México (exilio) 1976
“Si me dan a elegir,
yo nazco bajo un olivo,
orilla al Guadalquivir”
“Me nutrió tu palabra, desnuda y
verdadera
y he crecido a tu lado como un árbol
sonoro
al pie de una montaña.
Desde la infancia tengo los labios
rezumando tu sabia humilde y buena.
No te siento: te llevo dentro de mí
lo mismo que rumor enclaustrado de un
caracol marino”
A lo largo del
año 1977, tras un proceso judicial de un
año, que llevé yo personalmente a través
de la Dirección General de Registro y
Notariado, mi nombre pasó de Reyes a
Alejandro Reyes, pues estaba harto de
las confusiones que el primero que
acarreaban, en cuanto a mi identidad
personal. Ya se sabe que Reyes es un
nombre femenino muy usado en Andalucía.
Desgraciadamente el 21 de febrero de
1977 fallecía en la Clínica Puerta de
Hierro el fundador del Colegio, Jesús
Cobeta. En una breve necrológica, pero
muy marcada, del diario El País, cuando
aún no había esquelas mortuorias, se
leía “Jesús Cobeta fue animador y primer
Director del Colegio San Juan
Evangelista de Madrid, a cuyo Patronato
perteneció. En los primeros años de
existencia del Colegio contribuyó a
imprimirle su carácter de vanguardia
cultural y política, que mantuvo en
tiempos difíciles y ha sido siempre una
de sus principales características. Uno
de los planteamientos fundacionales del
Sr. Cobeta fue hacer del San Juan una
residencia universitaria económica, en
la que el estudiante desembolsara como
máximo un importe proporcional al
salario mínimo”.
Días más tarde, 28 de febrero del 77, se
reunió en el Colegio la Cominisión
Nacional de Justicia y Paz para exponer
las líneas fundamentales que según ellos
debía reunir la Ley Electoral.
Estuvieron Joaquín Ruiz Jiménez, que
habló de las perspectivas políticas de
la ley, Rafael Arias Salgado que nos
habló de la libertad e igualdad de
oportunidades, Enrique Miret Magdalena
que desde un punto de vista ético
expresó la importancia de la amnistía
total y de las libertades fundamentales
del hombre como la expresión y
asociación, y Bonifacio Rojo que nos
indicó las exigencias para unas
elecciones libres, amnistía total,
legalización de todos los partidos
políticos y centrales sindicales y que
tuviéramos seguridad, que durante el
periodo electoral tuviéramos un clima de
calma.
El 13 de mayo de 1977 se presentó en el
Colegio el dramaturgo Enrique
Buenaventura, director del teatro
Experimental de Cali (TEC) de Colombia,
que aparte de un coloquio sobre le
teatro latinoamericano representaron las
obras “Vida y muerte del fantoche
Lusiano” (sobre un texto Peter Wess), “A
la diestra de Dios padre”, “Soldados” y
“La Denuncia”. Según Enrique
Buenaventura el teatro no era para darle
conciencia a nadie sino para
cuestionarle la conciencia que tiene,
para que las personas pensáramos los
grandes problemas que tenemos y sobre
todo para que nos divirtiéramos. Para la
época fue desde luego, como tantas obras
de teatro representadas en el Colegio,
un gran acontecimiento que causó gran
expectación.
También este año de 1977 los días 30 y
31 de mayo actuó en el Colegio el que
era famoso grupo de Teatro Independiente
Americano Bread and Puppet Theater de
Nueva York, en su gira europea
representó la obra “Circo del Caballo
Blanco”, un espectáculo sobre el
bicentenario de los Estados Unidos en su
línea de teatro radical y denuncia de la
sociedad norteamericana. Utilizaba una
gran variedad de muñecos de papel o
plástico y máscaras consiguiendo un gran
éxito, no en vano ya había participado
en varias ediciones en el Festival de
Teatro de Nancy. Sin duda un nuevo éxito
de la comisión de entonces del Corral de
Comedias del Colegio. Un acontecimiento
cultural insuperable que dejó el mayor
impacto en los asistentes.
Con Gustavo
Villapalos, primer director de la
transición, se modernizó también
bastante el Colegio, apareciendo los
platos y los manteles en el comedor, y
enriqueció artísticamente las paredes
del hall, comedor y comunidades, con
grandes murales de los pintores Jiménez
Larios y Val Citoris, también se equipó
con televisión, implantó los desayunos y
cenas de los domingos y creó el Fondo de
Compensación para los estudiantes más
necesitados y la vida colegial tuvo un
impulso dinámico volviendo a los tiempos
históricos. Durante esos años la
actividad política en el Colegio fue muy
destacada con las agrupaciones de los
partidos socialista y comunista, entre
otros, y la presencia firme, así mismo,
que durante muchos años ha sido muy
estable del grupo cristiano que dirigía
el capellán del Colegio, Juan Ardura,
todo ya muy vago en la actualidad.
En lo político y en esta primera etapa
de Villapalos, recuerdo con intensidad
por la multitud de banderas rojas con la
hoz y el martillo que vi concentradas en
tan poco espacio, cuando yo me preparaba
en un mes de agosto inusual para los
exámenes de septiembre, la asistencia
pasiva al espectáculo que fue desde
fuera el I Congreso de la Organización
Revolucionaria de Trabajadores (ORT),
organización política que se
autocalificaba como marxista-leninista y
que se celebró de los días 13 al 20 de
agosto en el Colegio. Asistieron más de
quinientos delegados con un montón de
temas a tratar. Incluso diversos
partidos políticos nacionales y
extranjeros enviaron delegaciones y ya
en esa época de la transición tenía la
correspondiente autorización del
Gobierno Civil de Madrid.
Por su significación es importante
recordar la presentación del libro
“Poemas de Carlos González”, que tuvo
lugar el 9 de noviembre de 1977, que fue
asesinado el 27 de septiembre de 1976
por miembros de la extrema derecha de un
grupo de incontrolados cuando se
celebraba una manifestación en contra de
la pena de muerte en la calle Barquillo
de Madrid, en el aniversario de los
fusilamientos realizados tras los
consejos de guerra del verano del 75. En
la presentación estuvieron presentes
Celso Emilio Ferreiro, gran poeta
gallego que prologó la edición y el
editor del libro R. Acal y como en estos
actos hubo bastante asistencia. Libro
que incluye la totalidad de la obra
poética de Carlos González entre 1974 y
el 27 de septiembre del 76 en que fue
herido de muerte. “Esperamos que el
libro de Carlos sirva –concluyen sus
amigos-, independientemente de su valor
literario, para evitar que las trágicas
circunstancias de su muerte se diluyan
para siempre sin más diligencias ni
investigaciones, sin que nadie vuelva a
preguntarse sobre lo que sucedió aquella
noche de septiembre que acabó con la
vida de un muchacho de 21 años contrario
a la pena de muerte”.
El 20 de diciembre de este año 1977,
cuando ya casi estábamos en plenas
vacaciones de Navidad, se organizó un
acto convocado por la Unión para la
Liberación de la Mujer (ULM), Movimiento
Democrático de la Mujer y la Asociación
de Mujeres Separadas, para la defensa de
los derechos de la mujer y la plena
igualdad de la mujer ante la Ley, que
según ellas debía amparar la
Constitución y era la finalidad de su
lucha, como la plena igualdad de la
mujer ante la Ley, la despenalización de
los anticonceptivos, el divo |